Según la Asociación Mundial de Turismo Gastronómico (WFTA), en el contexto de una industria turística mundial que avanza con fuerza hacia las experiencias personalizadas, la gastronomía se está consolidando como un “lenguaje” especial que permite a los países posicionar su imagen y aumentar el atractivo de sus destinos.
Más del 80 por ciento de los turistas internacionales eligen la experiencia culinaria local como uno de los principales objetivos de su viaje, mientras que el gasto en alimentación representa, en promedio, alrededor del 30 por ciento del presupuesto total. Estos datos evidencian que la gastronomía no solo enriquece el itinerario, sino que se convierte en un factor decisivo para atraer visitantes.
En los últimos años, la cocina vietnamita ha sido reconocida de manera constante en premios y clasificaciones internacionales. Los World Culinary Awards distinguieron a Vietnam como “Mejor Destino Gastronómico de Asia 2025”; Hanói fue nombrada “Mejor ciudad culinaria emergente de Asia 2023”; y Ciudad Ho Chi Minh ocupó el cuarto lugar en la lista de las 20 ciudades con mejor gastronomía del mundo, según la revista británica Time Out.
Platos emblemáticos como el “Banh mi” (bocadillo vietnamita), el “nem” (rollitos de primavera fritos), el “Bun Bo Hue” (sopa de fideos de Hue con carne de res) y el café vietnamita también han figurado en rankings de Taste Atlas, CNN Travel y Condé Nast Traveller.
Representantes de empresas de viajes coinciden en que la gastronomía constituye una ventaja competitiva singular del turismo vietnamita. Los recorridos gastronómicos (food tours) se diseñan cada vez más como productos independientes, en los que cada plato se asocia con historias culturales, tradiciones y contextos históricos locales. De esta manera, la experiencia culinaria no solo satisface el paladar, sino que abre una puerta al conocimiento de saberes autóctonos y memorias colectivas.
En la práctica, especialidades como el “Pho bo” (sopa de fideos de arroz con carne de res), el (fideos de arroz con carne a la brasa), el “Nem” (rollitos de primavera) o el “Banh xeo” (panqueque parecido a un crepe salado) han trascendido el ámbito cotidiano para convertirse en símbolos culturales. Sin embargo, expertos señalan que el desafío no radica en la singularidad de la cocina vietnamita, sino en la necesidad de contar con estrategias sistemáticas de estandarización e inversión que permitan consolidarla como un producto turístico nacional de largo plazo.
Algunas localidades han comenzado a explotar activamente este potencial. Desde 2022, la ciudad norteña de Hai Phong lanzó un mapa digital de food tour, distribuido gratuitamente en estaciones y espacios públicos para orientar a los visitantes. En la provincia de Quang Ninh, la gastronomía se integra en festivales y eventos culturales y deportivos con el objetivo de estimular la demanda turística. Asimismo, festivales como el Festival Cultural Gastronómico de Hanoi, el Festival de Gastronomía Vegetariana de Hue, el Festival del Pho de Nam Dinh y el Festival de Pasteles Tradicionales del Sur atraen cada vez a más participantes, demostrando que, cuando ocupa un lugar central en la estrategia de desarrollo, la gastronomía puede convertirse en una razón principal para viajar.
Junto al patrimonio culinario, el factor humano desempeña un papel decisivo. Consciente de ello, la Asociación de Turismo de Vietnam (VITA) impulsa la estandarización del personal del sector y ha puesto en marcha un sistema de reconocimiento para maestros culinarios en cocina, panadería, bebidas y tallado de frutas y verduras. El reglamento de concesión se basa en estándares internacionales y evalúa no solo las habilidades técnicas, sino también los conocimientos sobre cultura, historia gastronómica y seguridad alimentaria.
Desde la perspectiva empresarial, operadores turísticos proponen perfeccionar los mecanismos y políticas, establecer criterios de identificación y reforzar la cooperación público-privada, así como la formación de recursos humanos mediante la vinculación entre escuelas, empresas y artesanos. Diversas opiniones coinciden en que la gastronomía vietnamita posee los elementos necesarios para destacar a nivel internacional, pero requiere una estrategia de inversión decidida, coherente y sostenida.
Para consolidar una marca gastronómica nacional, Vietnam necesita articular de manera sincronizada tres pilares: la preservación del patrimonio y la tradición; el desarrollo de la industria de servicios de alimentos y bebidas; y el perfeccionamiento institucional junto con la estandarización de los profesionales. Cuando estos pilares funcionen de forma armoniosa, el objetivo de elevar la posición de la gastronomía vietnamita en el mapa turístico mundial será cada vez más alcanzable.