Así lo afirmó Stefano Bonilauri, director de la editorial italiana Anteo Edizioni, durante una entrevista concedida al corresponsal de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Roma, en vísperas del 80º Día Nacional de Vietnam.
Bonilauri recordó que la Declaración de Independencia pronunciada por el Presidente Ho Chi Minh en 1945 encarnaba la aspiración de todo un pueblo a la libertad, así como su férrea determinación de consagrar espíritu, vida y recursos a la defensa de la independencia nacional.
Durante los años de resistencia, cada aldea se convirtió en un bastión de patriotismo y autosuficiencia. A lo largo de la cordillera de Truong Son y de la ruta Ho Chi Minh, jóvenes voluntarios y familias desempeñaron un papel clave en las operaciones de socorro y en la instalación de puestos médicos, garantizando alimentos, medicinas y municiones, señaló.
En la etapa posterior a la guerra, ese mismo espíritu de autosuficiencia impulsó la reforma agrícola e industrial. Con el lanzamiento de la política de renovación “Doi moi” (Renovación) en 1986, Vietnam apostó por una economía de mercado con orientación socialista, asegurando la equidad social como motor del desarrollo. Incluso durante los años de embargo económico, industrias nacionales como la textil, del calzado y la agricultura mostraron la capacidad del país para aprovechar sus propias fortalezas.
Bonilauri destacó que la resiliencia del pueblo vietnamita volvió a ponerse de manifiesto durante la pandemia de Covid-19, cuando las respuestas coordinadas bajo el principio de “priorizar a las personas” permitieron contener los contagios y mantener activa la producción.
Según el editor, en los últimos años Vietnam ha ganado prestigio e influencia en el escenario internacional, estableciendo relaciones diplomáticas con 194 países y ampliando su red de asociación estratégica y de cooperación con las principales potencias. Hoy, Vietnam es visto como un miembro responsable de la comunidad global, comprometido con la paz, la estabilidad y el desarrollo.
A su juicio, el camino recorrido durante los últimos 80 años ha forjado un profundo sentido de soberanía y confianza nacional, al mismo tiempo que ha consolidado la conciencia de que el pueblo vietnamita tiene pleno derecho a decidir su propio destino. Ese legado de sacrificio y confianza sigue alimentando las reformas y la innovación.
Las políticas centradas en las personas, reflejadas en avances en educación, salud y reducción de la pobreza, han demostrado que una población más sana y mejor preparada es clave para el crecimiento económico y la vitalidad cultural del país.
El editor subrayó que la fortaleza intrínseca y el espíritu revolucionario han permitido a Vietnam transformarse de una nación devastada por la guerra en un referente para muchos países en desarrollo.
De cara al futuro, Bonilauri consideró que Vietnam debe priorizar la innovación y la investigación científica para pasar de la manufactura de bajo valor a soluciones verdes y digitales. También subrayó la importancia de reforzar la respuesta al cambio climático, especialmente para proteger a las comunidades vulnerables del delta del Mekong.
Asimismo, advirtió que fenómenos como la urbanización acelerada, el envejecimiento de la población y las disparidades regionales exigen reformas profundas en bienestar social, pensiones, educación continua y políticas inclusivas que garanticen que nadie quede rezagado.