Esto se ha logrado mediante inversiones en infraestructura, maquinaria y tecnología, así como mediante una profunda renovación de los métodos de organización de la producción, estrechamente vinculados al procesamiento y la comercialización, y gracias a una asignación de recursos basada en las señales del mercado y al aprovechamiento de las ventajas regionales.
La industrialización y la modernización han ampliado asimismo el espacio de desarrollo agrícola hacia un enfoque multisectorial y de múltiples valores. Gracias a ello, el papel de la agricultura en la economía nacional se ha adquirido una mayor relevancia, pasando de ser un mero suministrador de materias primas a un procesador de productos con mayor valor agregado, lo cual aumenta la rentabilidad y el valor de las exportaciones.
Modernización integral de la cadena de valor
La Resolución No. 19-NQ/TW, emitida el 16 de junio de 2022 por el Comité Central del Partido del XIII mandato sobre la agricultura, los campesinos y las zonas rurales hasta 2030, con visión a 2045, definió la industrialización y modernización como una de las tareas prioritarias del proceso de industrialización y modernización nacional. A tenor con el documento, se ha trabajado en el desarrollo de una agricultura moderna, especializada en la producción mercantil comercial a gran escala y concentrada, así como en la garantía de la seguridad alimentaria basada en la aplicación de ciencia y tecnología avanzadas, la transformación digital, la mecanización y la automatización.
El sector agrícola ha impulsado la reestructuración mediante la creación de zonas de producción concentrada de materias primas, vinculadas a la planificación sectorial y teniendo en cuenta la demanda del mercado y los requisitos de exportación. Según el Departamento de Economía Cooperativa y Desarrollo Rural, tras cuatro años de implementación del “Proyecto piloto para la construcción de zonas estandarizadas de materias primas agroforestales al servicio del consumo interno y la exportación en el período 2022-2025”, la superficie total de estas zonas en las provincias y ciudades participantes rozó las 170 mil hectáreas, un incremento de aproximadamente el 20 por ciento.
Cabe destacar que más del 71 por ciento de las áreas de producción han firmado contratos de comercialización con empresas, lo que refleja una evidente transición de una producción fragmentada a una producción mercantil orientada al mercado. Cuando las zonas de cultivo alcanzan una escala suficiente y se organizan de forma sincronizada, los costes de transporte se reducen entre un 20 y un 30 por ciento en muchas localidades, la productividad de los cultivos aumenta de media entre un 10 y un 15 por ciento y el valor de la producción por hectárea se incrementa alrededor de un 20-25 por ciento. Paralelamente a la reorganización productiva, se ha intensificado la inversión en infraestructuras al servicio de las zonas de materias primas, lo que ha creado las condiciones necesarias para una modernización integral.
El viceministro de Agricultura y Medio Ambiente Tran Thanh Nam afirmó que dicho proyecto ha contribuido a definir con claridad las principales zonas de materias primas, sentando una base importante para que las empresas intensifiquen la inversión y se formen cadenas de enlace estables. Sobre la base de la estandarización de estas zonas, el procesamiento se ha consolidado como un factor clave para elevar el valor agregado y la competitividad de los productos agrícolas.
El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, en coordinación con las autoridades locales, ha respaldado la ampliación de la capacidad de las instalaciones de procesamiento. Junto a la red de pequeñas y medianas empresas, muchos grandes conglomerados han participado en este proceso, lo que ha generado un notable cambio en la capacidad de procesamiento y exportación.
En el período 2021-2025, la industria del procesamiento de productos agrícolas, forestales y acuícolas creció a un ritmo promedio anual del 7 al 8 por ciento. En la actualidad, Vietnam cuenta con cerca de ocho mil instalaciones industriales de procesamiento orientadas a la exportación y unas 22 mil pequeñas unidades destinadas al mercado interno. La capacidad de procesamiento supera los 160 millones de toneladas de materias primas al año, de las cuales se procesan efectivamente entre 120 y 130 millones.
También ha evolucionado la estructura de los productos hacia un mayor valor añadido. La proporción de productos sometidos a un procesamiento profundo aumentó del 20 por ciento en 2020 al 30 por ciento en 2025, y las pérdidas poscosecha se han reducido en torno a un punto porcentual anual, situándose actualmente por debajo del 20 por ciento . La implementación plena de la industrialización y la modernización en toda la cadena ha sentado las bases para el crecimiento de las exportaciones de productos agrícolas, forestales y acuícolas.
Según Phung Duc Tien, viceministro de Agricultura y Medio Ambiente, en 2025 el valor total de las exportaciones se estimó en 70,09 mil millones de dólares, un alza interanual del 12 por ciento y el nivel más alto registrado hasta la fecha. De ese total, los productos agrícolas alcanzaron 37,25 mil millones de dólares (un incremento del 13,7 por ciento); los productos pecuarios, 628 millones de dólares (17,4 por ciento); los productos acuícolas, 11,32 mil millones de dólares (12,7 por ciento); y los productos forestales, 18,5 mil millones de dólares (6,6 por ciento).
La balanza comercial del sector agroforestal y acuícola registró un superávit cercano a los 21 mil millones de dólares. Estas cifras no solo evidencian una mayor capacidad exportadora, sino también el fortalecimiento de la posición de la agricultura dentro de la economía nacional.
Formación de un contingente profesional de “campesinos digitales”
La modernización de la cadena de valor y el cambio en la mentalidad y el papel de los agricultores constituyen pruebas elocuentes de la profundidad del proceso de industrialización y modernización de la agricultura y las zonas rurales. Esto concuerda con la orientación de la Resolución nº 19-NQ/TW, que define a los campesinos como sujeto y centro del desarrollo agrícola, de la economía rural y de la construcción de las nuevas zonas rurales.
Según Nguyen Anh Phong, subdirector del Instituto de Estrategia y Política Agrícola y Medioambiental, el actual modelo de crecimiento basado en la explotación intensiva de la tierra ya llegó a su límite. Para mejorar la calidad del crecimiento es indispensable “intelectualizar” a los campesinos, construir un contingente capaz de aplicar ciencia y tecnología y convertirlos en el núcleo de una agricultura moderna. En este contexto, la creciente población de "campesinos digitales" es un sello distintivo del proceso de industrialización y modernización agrícola y rural.
Vo Thanh Hai, un agricultor de la comuna de My Qui, en la provincia de Dong Thap, consulta en su teléfono móvil los calendarios de cultivo, los precios de los insumos, el precio del arroz fresco en el campo e incluso la evolución diaria de los precios del arroz de exportación. “Hemos recibido capacitación para utilizar aplicaciones tecnológicas al servicio de la producción y el seguimiento del mercado, lo que nos permite tomar decisiones más proactivas sobre la siembra, el cuidado y la comercialización del arroz”, compartió.
Gracias a este cambio de mentalidad, Nguyen Ngoc Huan, de la comuna de Thanh An, ciudad de Can Tho, no solo domina el uso de maquinaria moderna, sino también controla los procesos de producción de semillas de arroz y participa directamente en la producción de semillas superélite, que adquiere anualmente el Instituto del Arroz del Delta del Mekong.
Además, la rápida expansión de Internet en las zonas rurales está dando lugar gradualmente a una fuerza de trabajo agrícola digital y de comercio electrónico. Internet se ha convertido en una “infraestructura blanda” de la producción agrícola, ayudando a los agricultores a ampliar mercados y a elevar el valor de sus productos.