Por lo tanto, la medición, la conversión y el establecimiento gradual de un mercado para la compraventa de créditos de carbono es una solución necesaria para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero.
El Gobierno promulgó el Decreto 29/2026/ND-CP, de fecha 19 de enero de 2026, sobre la bolsa nacional de carbono, en vigor desde su emisión. El modelo operativo se organiza bajo un mecanismo centralizado y la supervisión de las autoridades competentes.
La Bolsa de Valores de Hanói fue encargada de organizar y operar el sistema de negociación; la Corporación de Depósito y Compensación de Valores de Vietnam asume las funciones de depósito y liquidación; mientras que la Bolsa de Valores de Vietnam ejerce la supervisión general del mercado.
Los productos negociados incluyen cuotas de emisión de gases de efecto invernadero y créditos de carbono que cumplan los requisitos establecidos en el Decreto 06/2022/ND-CP (modificado y complementado). Todo el proceso de negociación, transferencia de titularidad, custodia y liquidación ha sido estandarizado para garantizar transparencia y control de riesgos.
El documento establece que las actividades en la bolsa comprenden servicios de apoyo a la negociación; operación de los sistemas de negociación, depósito y liquidación; consignación de cuotas y liquidación de transacciones. Cada participante solo puede utilizar una cuenta para operar. Los miembros depositarios de carbono deben cumplir las regulaciones de la ley sobre valores, asegurar la infraestructura tecnológica necesaria y no estar sujetos a medidas de advertencia, control o suspensión.
La puesta en marcha de la bolsa constituye la primera actividad oficial de comercio de carbono en el país, aunque anteriormente Vietnam participó en proyectos y mecanismos de compraventa de emisiones con Japón y Europa. Según el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, el país cuenta actualmente con más de 260 proyectos, que han transferido decenas de millones de toneladas de créditos de carbono.
No obstante, el funcionamiento del mercado enfrenta varios desafíos. La asignación de cuotas de emisión a las empresas debe garantizar objetividad y transparencia para evitar abusos. Asimismo, es necesario definir con claridad los mecanismos de valoración y pago a los propietarios de fuentes generadoras de carbono. Vietnam aún no dispone de una entidad independiente con estándares internacionales para valorar este tipo de “activo intangible”, ni de directrices jurídicas específicas para operaciones como compraventa, consignación o garantía.
Los expertos económicos señalan que, cuando los créditos de carbono sean reconocidos como activos de garantía con un marco legal alineado con estándares internacionales, se abrirán nuevas oportunidades para empresas e instituciones financieras. Las autoridades deberán reforzar la supervisión para asegurar la calidad de los créditos y prevenir riesgos, a la luz de casos de fraude registrados en el ámbito internacional.
En Vietnam, el Decreto 29/2026/ND-CP regula inicialmente estos contenidos a través del Sistema Nacional de Registro de Créditos de Carbono. Sin embargo, la eficacia de su operación práctica y su aceptación como activo de garantía, especialmente en transacciones internacionales, requerirán tiempo para su verificación.
Además, la capacidad de generar e incorporar créditos de carbono al mercado interno sigue siendo limitada. Con 14,9 millones de hectáreas de bosques, el potencial se estima en alrededor de 70 millones de toneladas de créditos de carbono, pero su aprovechamiento económico aún es modesto.