Asia se mantiene como la principal fuente, con cerca del 50 por ciento de los flujos, seguida por América, que aporta aproximadamente el 32 por ciento. Europa, Oceanía y África también registraron un crecimiento sostenido, lo que ha permitido diversificar el origen de las remesas y reducir la dependencia de los mercados tradicionales.
En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, alta inflación y ajustes monetarios en varias de las principales economías, el incremento de más del ocho por ciento en las remesas hacia la ciudad refleja la sólida y persistente confianza de la diáspora en las perspectivas económicas del país.
Además de su impacto en la balanza de pagos, las reservas de divisas, la estabilidad cambiaria y el control de la inflación, estos flujos dinamizan el consumo y la inversión. Para millones de hogares, constituyen un respaldo clave para mejorar el nivel de vida, la educación y la atención sanitaria.
Su destino, además, está evolucionando: cada vez se orientan más hacia la inversión productiva, con un impulso notable en el sector inmobiliario. Según la Asociación Inmobiliaria de Ciudad Ho Chi Minh, entre el 20 por ciento y el 21 por ciento de las remesas - más de dos mil millones de dólares anuales - se canalizan hacia bienes raíces, favoreciendo un mercado más estructurado y sostenible.
Con alrededor de 2,8 millones de personas vinculadas directa o indirectamente a la ciudad, la diáspora vietnamita constituye un recurso estratégico en términos de competencias, experiencia en gestión, conocimiento tecnológico, capacidad financiera y redes internacionales. Los más de 10,3 mil millones de dólares transferidos en 2025 - un aumento interanual del 8,3 por ciento - no solo evidencian la creciente magnitud de estos flujos, sino también la firme confianza de la comunidad en el exterior en el desarrollo de la ciudad y del país.
No obstante, el valor de estas transferencias no radica únicamente en su volumen, sino también en las reformas que las acompañan. En los últimos años, el marco legal para los vietnamitas en el extranjero ha avanzado de manera significativa, creando un entorno más transparente y seguro para invertir y establecerse en el país.
La Ley de Tierras de 2024 y la Ley de Negocios Inmobiliarios (modificada) representan un hito. Por primera vez, los vietnamitas en el extranjero y las personas de ascendencia vietnamita cuentan con un estatus jurídico más equitativo en el acceso a la tierra, la vivienda y la inversión. La clarificación de derechos y obligaciones elimina obstáculos persistentes, reduce riesgos legales y refuerza la confianza de los inversores de la diáspora.
Paralelamente, el proyecto para incrementar las remesas de cara a 2030 avanza con determinación. Su propósito es convertir estos flujos en un motor central del crecimiento y en un instrumento de transformación del modelo de desarrollo.
Ciudad Ho Chi Minh apuesta por mejorar el clima empresarial, simplificar los procedimientos administrativos, modernizar la infraestructura de pagos y fortalecer los vínculos entre la diáspora y el ecosistema de innovación, especialmente en sectores prioritarios como alta tecnología, finanzas, logística, educación y salud.
Las autoridades locales conciben ahora a la diáspora no solo como un recurso, sino como un socio estratégico a largo plazo y un actor pleno en el proceso de desarrollo.