Con un flujo anual superior a los 16 mil millones de dólares, las remesas no solo representan un alivio para millones de familias vietnamitas, sino que también son un motor esencial para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento del país.
Un valioso recurso para la economía nacional
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), alrededor de 304 millones de personas viven fuera de sus países de origen en todo el mundo. En este contexto, más de 6 millones de vietnamitas repartidos por 130 países y territorios se han convertido en una pieza clave para la economía del país.
Estas remesas, que suelen incrementarse al final del año y alcanzar su pico en el Tet, son utilizadas principalmente para el apoyo familiar, la renovación de viviendas, inversiones en pequeños negocios y, en muchos casos, como ahorro a largo plazo.
En Ciudad Ho Chi Minh, que recibe aproximadamente el 60 por ciento del total nacional de remesas, se estima que en los primeros nueve meses de 2025 llegaron casi 8 mil millones de dólares, lo que representa un aumento del 6 por ciento respecto al mismo período del año anterior. A nivel nacional, las remesas prevén superar los 16 mil millones de dólares al contabilizar todo 2025.
El valor de las remesas va más allá de un simple apoyo económico para las familias. Estas contribuyen de manera significativa a mejorar la balanza de pagos del país, aumentar las reservas de divisas, estabilizar el tipo de cambio y fortalecer el valor del dong vietnamita.
Según el experto en finanzas Dinh Trong Thinh, las remesas también juegan un papel clave en la reducción de la dependencia de Vietnam de los préstamos externos, lo que aligera la carga financiera y reduce los costos asociados a la deuda.
Conscientes de su relevancia, los bancos comerciales en Vietnam han intensificado su competencia para atraer esta fuente de ingreso. Durante el Tet, las entidades bancarias no solo recurren a promociones tradicionales, sino que apuestan fuertemente por la digitalización de sus servicios.
Un ejemplo destacado es la colaboración entre SeABank y MoneyGram, que permite la recepción de remesas 24/7 a través de la aplicación SeAMobile, facilitando a los beneficiarios acceder al dinero sin tener que acudir a las sucursales bancarias.
El avance tecnológico ha simplificado y agilizado el proceso de recepción de remesas, lo que ha transformado la experiencia de los beneficiarios.
Bich Hanh, residente de Ho Chi Minh, relató: “Antes, cuando mi hermana enviaba dinero desde Alemania, teníamos que recurrir a canales informales, lo que implicaba más tiempo y costos adicionales. Ahora, el dinero llega en minutos a mi cuenta y puedo utilizarlo de inmediato, incluso sin tener que salir de casa. Además, los servicios son gratuitos durante esta temporada y el tipo de cambio es muy favorable”.
La simplificación de estos servicios ha permitido que una mayor parte de las remesas fluya a través del sistema bancario formal, lo que mejora la trazabilidad y la eficiencia en el uso de estos recursos.
Crecimiento continuo de las remesas en los próximos años
Se espera que el flujo de remesas siga creciendo en los próximos años, apoyado por una serie de reformas internas. Una de las más destacadas es la modificación de la Ley de Tierras de 2024, que facilita a los vietnamitas en el extranjero la adquisición de propiedades en su país natal, lo que podría fomentar aún más el envío de dinero.
Además, las remesas están mostrando una diversificación geográfica. Aunque Asia y América continúan siendo los principales emisores (con un 50 y 30 por ciento respectivamente), África ha experimentado un aumento impresionante en sus envíos, con un crecimiento del 150 por ciento en comparación con el año anterior. Este fenómeno refleja la expansión de la comunidad vietnamita en diversas regiones del mundo.
A pesar del creciente volumen de remesas, los expertos coinciden en que para mantener este flujo de manera sostenida, es esencial que el Gobierno continúe implementando políticas económicas que fortalezcan la confianza de los vietnamitas en el extranjero.
Para maximizar el impacto de esta fuente de dinero, se deben crear incentivos que faciliten su envío hacia el país en forma de inversiones en sectores productivos, ahorro y proyectos comunitarios.
Dirigir las remesas hacia áreas clave como la educación, la salud, la tecnología o las finanzas verdes podría generar un impacto positivo y duradero, evitando que se concentren en la especulación inmobiliaria y contribuyendo a un desarrollo económico más equilibrado.