Expertos económicos señalan que ese objetivo no debe limitarse al período 2026-2030, sino que constituye un paso estratégico para reposicionar el modelo de crecimiento del país dentro de las cadenas globales de valor.
Según Nguyen Bich Lam, exdirector general de la Oficina General de Estadísticas, establecer un nuevo umbral de crecimiento implica trasladar la economía hacia un ciclo de desarrollo de mayor calidad, y no simplemente añadir algunos puntos porcentuales al Producto Interno Bruto (PIB).
Lo esencial es reestructurar la capacidad generadora de crecimiento para sostener ritmos elevados a largo plazo sin provocar inestabilidad. En particular, ese nuevo umbral debe basarse en motores renovados, y no únicamente en ventajas tradicionales como la mano de obra barata, el capital y la explotación de recursos naturales, señaló.
La economía global evoluciona actualmente bajo tres grandes tendencias: la transformación tecnológica impulsada por la inteligencia artificial y la economía digital, la reconfiguración de las cadenas de suministro y de valor, y la transición verde orientada hacia emisiones netas cero. Estas dinámicas abren amplias oportunidades, pero también plantean desafíos significativos para las economías en desarrollo.
En el ámbito interno, el margen de crecimiento extensivo se estrecha progresivamente. Aunque la productividad laboral ha mejorado, aún no ha dado un salto cualitativo. Numerosos sectores industriales siguen centrados en el ensamblaje y la manufactura básica, con bajo valor agregado. Además, la débil articulación entre el sector de inversión extranjera directa (IED) y las empresas nacionales limita la sostenibilidad del crecimiento.
Bich Lam subrayó que el nuevo umbral de crecimiento no consiste únicamente en alcanzar tasas elevadas, sino en garantizar su sostenibilidad. Si se priorizan únicamente las cifras sin fortalecer los fundamentos institucionales, tecnológicos y del capital humano, el crecimiento será vulnerable a las perturbaciones externas.
Ello exige una estrategia integral sustentada en tres pilares: perfeccionamiento institucional, transformación del modelo de crecimiento basado en ciencia, tecnología e innovación, y mejora de la calidad del capital humano, opinó.
Las instituciones desempeñan un papel decisivo en la configuración de un nuevo umbral de crecimiento. Los especialistas coinciden en que la reforma debe orientarse hacia una mayor sustancia y transparencia, asegurando que la economía opere bajo principios de mercado.
Nguyen Dinh Cung, exdirector del Instituto Central de Investigación para la Gestión Económica, propuso centrarse en establecer “reglas de juego claras” que garanticen una competencia equitativa, en lugar de una intervención administrativa profunda en el mercado.
Cuando se garantizan la libertad empresarial, la reducción de costos regulatorios y un entorno de inversión estable, el sector privado puede convertirse en motor clave del crecimiento. Paralelamente, resulta imprescindible acelerar la modernización de infraestructuras estratégicas, desde transporte y energía hasta infraestructura digital y resiliencia climática, para fortalecer la competitividad nacional.
Vietnam necesita reposicionarse en las cadenas globales de valor, orientándose hacia sectores de alta tecnología, innovación y mayor integración en las cadenas de suministro. Si el país continúa concentrándose principalmente en etapas de ensamblaje, el valor agregado seguirá siendo limitado. El nuevo umbral de crecimiento debe apoyarse en una base tecnológica más sólida, mayor innovación y una productividad laboral más elevada.
Para ello, es fundamental construir un nuevo ecosistema de desarrollo que atraiga IED de nueva generación vinculada a la transferencia tecnológica, impulse la industria auxiliar y refuerce los vínculos con empresas locales. Asimismo, el desarrollo de energías renovables y la reducción de emisiones no solo responden a compromisos ambientales, sino que constituyen requisitos esenciales para preservar la ventaja competitiva.
Un capital humano altamente cualificado, capaz de adaptarse con rapidez a la tecnología y a entornos laborales globales, será determinante para consolidar el nuevo umbral de crecimiento.
Los expertos proponen una reforma profunda del sistema educativo, alineada con las demandas del mercado laboral, con énfasis en competencias digitales, innovación y pensamiento global. Igualmente, se requieren políticas eficaces de atracción y retención de talento, especialmente en sectores de alta tecnología y finanzas.
Reforzar la autonomía económica y reducir la dependencia de determinados mercados resulta crucial. Los especialistas destacan que el desarrollo del amplio mercado interno, con más de 100 millones de habitantes, debe convertirse en uno de los pilares del crecimiento sostenible. Al mismo tiempo, es necesario consolidar la seguridad energética, alimentaria y financiera, así como la estabilidad macroeconómica, como bases para el desarrollo.
La creación de un nuevo umbral de crecimiento no puede quedarse en una consigna. Debe traducirse en un programa de acción claro, con hoja de ruta y responsabilidades definidas. La reforma institucional ha de ser sustantiva; la transformación del modelo de crecimiento debe aplicarse a cada sector y cada localidad; y las inversiones en ciencia, tecnología y capital humano deben ocupar un lugar prioritario en la asignación de recursos.