Según un análisis publicado por el sitio web fdiintelligence.com, el desempeño de la IED en Asia, al igual que en otras regiones, depende en gran medida de proyectos específicos. No obstante, factores más amplios como la geopolítica, las tendencias económicas, el clima empresarial y el contexto cultural influyen de manera decisiva en la evolución de los flujos de inversiones en la región. Entre estos elementos, la estabilidad política y económica sobresale como uno de los principales motores del éxito en la atracción de IED.
El artículo señala que países como Singapur, Corea del Sur y Vietnam han reforzado la confianza de los inversionistas mediante una gobernanza coherente, marcos legales transparentes y reformas orientadas a facilitar los negocios.
Asimismo, la disponibilidad de infraestructura de alta calidad, incluidas zonas económicas especiales y redes logísticas eficientes, junto con una fuerza laboral calificada y competitiva en costos, ha contribuido de forma significativa a su atractivo como destinos de inversión.
Vietnam emerge como un caso representativo. El análisis cita al grupo tecnológico estadounidense Intel como ejemplo destacado. Desde el establecimiento de su planta de ensamblaje y pruebas en el Parque de Alta Tecnología de Saigón en 2010, Intel ha ampliado sus operaciones con una inversión total de 1,5 mil millones de dólares. Esta expansión se ha sustentado en el rápido desarrollo del ecosistema de semiconductores en Vietnam, la disponibilidad de personal experimentado y el papel del país como un eslabón de menor costo dentro de las cadenas globales de suministro de productos electrónicos.
En octubre, el director general de Intel Vietnam, Kenneth Tse, sostuvo conversaciones con representantes del Gobierno sobre la posibilidad de trasladar nuevas líneas de producción al país en el corto plazo.
El análisis también subraya que la posición geopolítica y la participación en marcos comerciales regionales, en particular la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), integrada por 15 países, contribuyen a reforzar la confianza de los inversionistas.
En un contexto en el que numerosos Gobiernos occidentales avanzan hacia políticas más proteccionistas bajo el argumento de la seguridad y la autonomía estratégica, la capacidad de Asia para mantener abiertos los flujos de comercio e inversión se considera un factor clave para sostener el impulso de la IED en la región.