La producción documenta la realidad de niños nacidos con malformaciones congénitas, la persistencia de la contaminación en varias zonas del país y los esfuerzos de científicos y organizaciones para mitigar los efectos del conflicto.
El reportaje se adentra en el Hospital Central de Hue, donde cada año son atendidos más de mil 700 niños con enfermedades congénitas. La mayoría procede de la región central de Vietnam, una de las áreas más afectadas por las fumigaciones con Agente Naranja durante la guerra. Según los médicos, numerosos casos están vinculados a las secuelas del conflicto.
France 24 recuerda que entre 1961 y 1971 el ejército estadounidense roció más de 80 millones de litros de defoliantes, incluido el Agente Naranja con dioxina, sobre amplias zonas del sur de Vietnam. De acuerdo con el reportaje, cerca de cinco millones de personas que habitaban en las áreas fumigadas estuvieron expuestas directamente a esa sustancia, cuya persistencia en el medio ambiente puede prolongarse durante decenas e incluso cientos de años.
La producción también muestra la permanencia de la contaminación en diversos puntos del país, entre ellos el antiguo aeropuerto de Da Nang, y las dificultades que enfrentan las comunidades que aún viven en zonas afectadas. Asimismo, presenta las investigaciones desarrolladas por científicos vietnamitas para descontaminar los suelos mediante microorganismos, aunque advierte que los avances siguen siendo limitados debido a la escasez de recursos y financiación.
El reportaje destaca además la labor de los centros de atención y rehabilitación para las víctimas del Agente Naranja, al tiempo que refleja el profundo impacto físico y emocional que la guerra continúa causando en numerosas familias vietnamitas. Según France 24, muchos de los entrevistados afirman que no guardan resentimiento, sino que consideran prioritario brindar apoyo a las víctimas y mirar hacia el futuro.
En el ámbito jurídico, el canal señala que las empresas químicas que fabricaron el Agente Naranja continúan rechazando asumir responsabilidades, al sostener que suministraron el producto por encargo del Gobierno de Estados Unidos durante la guerra. Mientras tanto, las organizaciones que representan a las víctimas vietnamitas mantienen sus esfuerzos para lograr mecanismos de apoyo y compensación.
El reportaje concluye que, varias décadas después del fin de la guerra, el Agente Naranja sigue ejerciendo un profundo impacto sobre la población y el medio ambiente de Vietnam, mientras que las labores de descontaminación, atención a las víctimas y reparación de sus consecuencias continúan representando un desafío de largo plazo.