Vietnam busca reforzar vínculos entre IED y empresas nacionales

La Resolución No. 10-NQ/TW del Buró Político sobre el desarrollo del sector económico con inversión extranjera fija como objetivo convertir a Vietnam en uno de los centros de producción, servicios, innovación y gestión más competitivos de Asia, con una participación cada vez mayor en las cadenas globales de valor.

Línea de producción de módulos de cámaras y componentes electrónicos destinados a la exportación en la planta de MCNEX VINA, empresa de capital surcoreano al cien por cien, ubicada en el parque industrial Phuc Son, en la provincia de Ninh Binh. (Foto: Nhan Dan).
Línea de producción de módulos de cámaras y componentes electrónicos destinados a la exportación en la planta de MCNEX VINA, empresa de capital surcoreano al cien por cien, ubicada en el parque industrial Phuc Son, en la provincia de Ninh Binh. (Foto: Nhan Dan).

Tras más de diez años de inversión en Vietnam, el grupo tecnológico estadounidense Intel encontró finalmente un proveedor local gracias a la colaboración entre Intel Products Vietnam (IPV) y la empresa Fab 9 Vietnam (Fab 9).

Fortalecer las capacidades de las empresas nacionales

En aquel entonces, IPV había invertido 1,5 mil millones de dólares en Vietnam, lo que posicionó a la sucursal como la instalación de ensamblaje y verificación global más importante de Intel, con más de 100 mil millones de dólares en exportaciones acumuladas y alrededor de 4 mil 800 empleos de alta tecnología. Por su parte, Fab 9 era una pequeña empresa especializada en la fabricación de equipos para la inspección de obleas de semiconductores que nunca imaginó que podría integrarse en el ecosistema global de Intel, compuesto por cientos de miles de proveedores.

En una historia compartida en el Foro de Conexión para el Desarrollo de Vietnam 2026, celebrado recientemente, Viet Tran, director general de Fab 9, señaló que no albergaba grandes expectativas de colaboración con el gigante tecnológico Intel hasta que fue contactado por Kenneth Tse, vicepresidente y director general de IPV.

Confesó que, frente a un gigante de la talla de Intel, Fab 9 se sentía en desventaja y aún no estaba preparada en términos de mano de obra y capacidades tecnológicas. Sin embargo, ante el compromiso del grupo estadounidense de apoyar la construcción de una red de proveedores en el mercado local para optimizar la cadena de suministro, decidió reforzar Fab 9.

A partir de entonces, se puso en marcha un intercambio: Intel envió expertos a la planta de Fab 9 y esta, a su vez, envió a su personal más cualificado a formarse en Estados Unidos, al tiempo que reforzó la inversión para modernizar sus equipos tecnológicos y cumplir con requisitos más exigentes en materia de transparencia y capacidad de gestión, entre otros aspectos. Esta cooperación se ha convertido en un modelo de referencia para la vinculación entre el sector de la inversión extranjera directa (IED) y el tejido empresarial nacional, ya que, en casi 40 años de apertura al capital extranjero, esta articulación ha sido un punto de quiebre a pesar de los notables resultados de Vietnam en la captación de inversión foránea.

Hasta la fecha, Vietnam cuenta con más de 46 mil 500 proyectos de IED en vigor, con un capital registrado superior a los 543 mil millones de dólares y un capital ejecutado de alrededor de 357,6 mil millones de dólares. En cuanto a su contribución a la economía, el sector de la IED representa actualmente cerca del 70 por ciento del valor de las exportaciones, genera millones de puestos de trabajo y aporta más del 20 por ciento del Producto Interno Bruto.

Sin embargo, según el doctor Le Duy Binh, director de la empresa Económica Vietnam, de las más de un millón de compañías nacionales en funcionamiento, solo unas 5 mil mantienen vínculos directos con corporaciones multinacionales o cadenas de suministro globales, y apenas 100 se han convertido en proveedores de primer nivel para estos grandes grupos empresariales.

La principal debilidad de las empresas nacionales reside en el uso de tecnologías obsoletas, la baja productividad laboral y su incapacidad para cumplir los estrictos requisitos de los socios internacionales. Para superar este cuello de botella, las firmas vietnamitas deben impulsar la innovación tecnológica, mejorar sus capacidades de gestión y la cualificación de su mano de obra, con especial énfasis en los pilares de la transformación digital y la transición verde, a fin de adaptarse a las exigencias de los socios en el contexto de la evolución de la IED a nivel mundial.

Potenciar el impacto de la IED en la economía

Para responder a las exigencias de desarrollo del país en la nueva etapa, la Resolución 10 ha establecido el modelo de inversión extranjera de nueva generación de Vietnam hasta 2045. Por tanto, ya no se busca captar capital a cualquier precio o de forma masiva, sino priorizar tecnologías más avanzadas que aporten mayor valor añadido y utilidad al proceso de industrialización y modernización del país. El objetivo general es convertir a Vietnam en un destino competitivo para la captación de inversión extranjera de calidad a medio y largo plazo.

La optimización de la inversión extranjera sirve para mejorar la capacidad productiva, generar efectos de difusión en los sectores económicos nacionales y potenciar la transferencia de tecnología, la formación de recursos humanos y la integración en las cadenas de suministro globales.

El exdirector de la Agencia de Inversión Extranjera, Phan Huu Thang, hizo hincapié en la importancia de la Resolución 10 y destacó las metas específicas del país para 2030. Entre ellas, destacan alcanzar una tasa de localización del 45-50 por ciento en las principales industrias para 2030 y contar con alrededor de 10 mil empresas nacionales integradas en la cadena de suministro del sector de IED, de las cuales entre 500 y mil serían proveedores de primer nivel.

Estas metas constituyen una vía para maximizar el efecto de derrame de la IED en la economía, transformando estos flujos de capital en capacidades para las empresas nacionales y corrigiendo una situación en la que, pese al aumento de la atracción de inversión extranjera, la mayoría de las compañías vietnamitas siguen atrapadas en segmentos de bajo valor añadido. Esta es también la respuesta al problema de la vinculación entre las empresas de IED y las firmas nacionales.

En la misma línea, el doctor Bui Quy Thuan, jefe del Comité de Investigación General de la Asociación de Finanzas de los Parques Industriales de Vietnam, subrayó que la Resolución 10 ha acabado con el aislamiento entre ambos sectores económicos, lo que impulsa un modelo en el que la inversión extranjera actúa como motor del desarrollo de las empresas nacionales y configura así un ecosistema económico integrado y coherente con la estrategia de crecimiento del país en esta nueva etapa.

Con el fin de incentivar a las empresas de IED para que asuman una mayor responsabilidad, se refuerce la vinculación, se compartan conocimientos, se apoye el desarrollo de las empresas nacionales y se acompañe de forma sostenible a la economía vietnamita, tal y como establece la Resolución 10, Bui Thu Thuy, subdirectora del Departamento de Inversión Extranjera, señaló que las autoridades deben publicar normas, estándares y requisitos en materia de gestión y técnica para su aplicación por parte de las empresas. Por su parte, las compañías deben mejorar de forma proactiva sus capacidades y cooperar entre sí para poder atender grandes pedidos y crear así un ecosistema empresarial nacional lo suficientemente sólido, capaz y preparado para absorber tecnología.

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