Esa tendencia abre una oportunidad para que Vietnam no solo atraiga más capital extranjero, sino que también seleccione proyectos de mayor calidad, capaces de generar valor añadido, impulsar la transferencia tecnológica y crear nuevos motores de crecimiento.
Tras casi cuatro décadas de apertura, el sector de la IED se ha convertido en un componente fundamental de la economía vietnamita.
Durante el período 2021-2025, el capital total de IED registrado alcanzó los 184,2 mil millones de dólares, un 8,4 por ciento más que en los cinco años anteriores. En los primeros siete meses de 2026, la cifra llegó a 38,06 mil millones de dólares, un aumento del 58 por ciento interanual, mientras que el capital desembolsado alcanzó los 15 mil millones de dólares, un 11,8 por ciento más y el nivel más alto registrado en un periodo de siete meses de los últimos cinco años.
Estos resultados confirman el atractivo de Vietnam para los inversores internacionales. Sin embargo, ante el objetivo de alcanzar un crecimiento de dos dígitos durante el período 2026-2030, también aumentan las exigencias respecto a la calidad de los flujos de IED.
Nguyen Hoa Cuong, subdirector del Instituto de Investigación de Políticas y Estrategia, considera que el crecimiento debe sustentarse en la innovación, la transformación digital, la transición ecológica y la mejora de la calidad de los recursos humanos.
En ese contexto, las empresas nacionales deben innovar en sus procesos productivos, elevar sus capacidades tecnológicas y de gestión y cumplir con los estándares de sostenibilidad.
El fortalecimiento de las empresas vietnamitas les permitirá integrarse mejor en las cadenas de suministro y estrechar sus vínculos con el sector de la IED, aumentando así el efecto multiplicador de los flujos de capital extranjero sobre la economía nacional.
La apuesta por mejorar la calidad de la IED queda claramente reflejada en la Resolución 10-NQ/TW del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam, emitida el 8 de junio de 2026.
La resolución prioriza la atracción de IED hacia la economía verde y digital, al tiempo que fomenta la transferencia tecnológica y una mayor vinculación con las empresas nacionales.
Los incentivos a la inversión estarán asociados a resultados concretos en investigación y desarrollo, transferencia de tecnología, formación de recursos humanos, desarrollo de proveedores nacionales, transformación verde y digital.
Según Nguyen Quang Vinh, vicepresidente de la Confederación de Comercio e Industria de Vietnam (VCCI) y presidente del Consejo Empresarial de Vietnam para el Desarrollo Sostenible (VBCSD), se trata de un cambio importante: pasar de atraer inversiones principalmente en función de la ubicación geográfica a orientarlas hacia clústeres industriales, cadenas de valor y ecosistemas de innovación, situando la calidad, la eficiencia, la transferencia tecnológica y el valor añadido como criterios prioritarios.
Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado en junio de 2026 también señala que la próxima etapa de crecimiento de Vietnam dependerá cada vez más de la calidad de la IED, especialmente de aquellos proyectos capaces de elevar la productividad, transferir conocimientos, apoyar a las empresas vietnamitas y generar beneficios para los trabajadores.
Vietnam cuenta con un amplio margen para orientar la IED hacia sectores como la alta tecnología, las energías limpias, la economía circular, la producción energéticamente eficiente y la infraestructura digital. La Resolución 10 también promueve el acceso a créditos preferenciales para proyectos verdes, circulares y energéticamente eficientes que cumplan con los estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ASG).
Sin embargo, para convertir esas oportunidades en flujos de capital concretos, Vietnam debe seguir fortaleciendo su ecosistema de inversión verde. Actualmente, el país cuenta con 425 parques industriales, pero solo entre el uno y el dos por ciento se encuentran en proceso de transición hacia modelos ecológicos. Los elevados costos de inversión, las dificultades para acceder a financiación verde, la falta de conexiones y la escasez de personal especializado siguen siendo obstáculos que deben superarse.
Por ello, es necesario acelerar el desarrollo de infraestructuras para parques industriales verdes, energía, logística e infraestructura digital, al tiempo que se refuerza la formación de recursos humanos para los nuevos sectores tecnológicos y se construye una red de empresas vietnamitas capaces de convertirse en proveedores de las compañías extranjeras. Estas medidas sentarán las bases para que Vietnam atraiga más proyectos verdes y de alta tecnología, con un mayor efecto multiplicador sobre la economía nacional.