Actualmente, Vietnam cuenta con más de 46 mil 500 proyectos de IED vigentes, con un capital registrado total superior a 543 mil millones de dólares y un capital ejecutado de aproximadamente 357,6 mil millones de dólares. El sector de IED aporta más del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), alrededor del 70 por ciento de las exportaciones y genera empleo para millones de trabajadores.
En momentos en que Vietnam se fija metas de alto crecimiento para el período 2026-2030, la IED continúa siendo considerada uno de los motores clave de la economía. Sin embargo, según expertos, la cuestión fundamental ya no es cuánto capital atraer, sino qué tipo de capital atraer.
El profesor asociado y doctor Hoang Van Cuong, vicepresidente de la Asociación de Ciencias Económicas de Vietnam, señaló que el modelo de atracción de IED basado en mano de obra barata está mostrando gradualmente sus límites.
De mantenerse el enfoque actual, las empresas nacionales tendrán dificultades para integrarse profundamente en las cadenas de valor, mientras que los trabajadores seguirán concentrados en actividades de bajo valor agregado, indicó.
A su juicio, Vietnam debe avanzar hacia un modelo de IED de nueva generación, que no solo aporte capital, sino también tecnología, métodos modernos de gestión, innovación y capacidad de transferencia hacia las empresas locales. El sector de IED y las empresas nacionales deben convertirse en socios estratégicos que crezcan conjuntamente, en lugar de operar de manera aislada.
Uno de los principales cuellos de botella actuales es la falta de vínculos reales entre las empresas extranjeras y las nacionales. Aunque el país cuenta con más de un millón de empresas en funcionamiento, apenas unas cinco mil participan directamente en cadenas globales de suministro o colaboran con corporaciones multinacionales; y solo alrededor de 100 empresas vietnamitas han logrado convertirse en proveedores de primer nivel.
El doctor Le Duy Binh, director de Economica Vietnam, afirmó que el país necesita atraer una “IED de nueva generación”, enfocada en alta tecnología, sostenibilidad ambiental, gestión moderna y una integración más profunda con el tejido empresarial nacional.
El profesor asociado y doctor Hoang Van Cuong también propuso modificar el enfoque de las políticas de incentivos a la inversión.
En lugar de basarse principalmente en el tamaño del capital invertido, las políticas deberían centrarse en resultados concretos, como el nivel de transferencia tecnológica, la tasa de localización, el número de empresas vietnamitas integradas en las cadenas de suministro o la eficacia en la formación de recursos humanos de alta calidad, explicó.
Según el experto, las empresas de IED deberían recibir incentivos en función del grado de cumplimiento de sus compromisos; si no logran generar los vínculos y resultados prometidos, no deberían seguir beneficiándose de políticas de apoyo.
Expertos consideran que Vietnam necesita rediseñar su sistema de incentivos a la inversión con base en resultados verificables, al tiempo que mejora el entorno de inversión, impulsa mecanismos de experimentación y construye un ecosistema favorable para la alta tecnología, la economía verde, la inteligencia artificial y la innovación.