Diversos investigadores, periodistas, educadores y diplomáticos compartieron con Nhan Dan sus perspectivas para esclarecer la naturaleza de ese sentimiento. Estos profesionales se han consagrado como canales fundamentales para la proyección de la imagen vietnamita en tierras latinoamericanas. Además, sus viajes y proyectos fomentan el turismo, lo que, al mismo tiempo, consolida la amistad y la solidaridad entre la nación del Sudeste Asiático y los pueblos latinoamericanos.
El dinamismo de un país rico en identidad cultural
El académico y periodista brasileño Pedro de Oliveira, secretario general de la Asociación de Amistad y Cooperación Brasil-Vietnam, recuerda con emoción los túneles de Cu Chi, en las afueras de Ciudad Ho Chi Minh. El recorrido despertó su interés por estudiar las tácticas de combate del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur. "Aquella visita me permitió comprender mucho mejor la voluntad, la resistencia y el espíritu de sacrificio del pueblo vietnamita durante los difíciles años de la guerra", expresó.
Conmovido por lo que vio, el intelectual brasileño se trasladó después al Museo de los Vestigios de la Guerra, en Ciudad Ho Chi Minh. En dicho recinto, examinó el registro fotográfico que documenta la tragedia provocada por el uso del napalm y del Agente Naranja en distintas regiones de Vietnam. Las conmovedoras imágenes profundizaron su reflexión sobre la historia y los sufrimientos del pueblo vietnamita, de los que ya tenía referencias antes de su primera visita a Hanói y Ciudad Ho Chi Minh en 2008.
Corría el año 1970 cuando, al aterrizar en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, de Oliveira divisó desde la ventanilla un enorme cartel del presidente Ho Chi Minh que rezaba: "Construiremos un Vietnam diez veces más hermoso". Aquella imagen me dejó una impresión muy profunda - confesó el historiador brasileño, convencido de que el pueblo vietnamita ha hecho realidad el legado de Ho Chi Minh. Con cuatro visitas a sus espaldas , la última durante las magnas celebraciones por el 50 aniversario de la Liberación del Sur y la Reunificación Nacional y el 80 de la Revolución de Agosto y del Día Nacional de la República Socialista de Vietnam, expresó con nostalgia: “Esos días me dejaron una maravillosa impresión de Hanói, una ciudad milenaria."
Según de Oliveira, el dinámico Vietnam de hoy mantiene intactos sus valores históricos y aspiraciones que forjaron su historia. La riqueza cultural del país, su abnegada gesta por la independencia y el espíritu de superación del pueblo, siguen latentes en la vida contemporánea y se reflejan de forma palpable en el mosaico de actividades culturales, artísticas y turísticas que se celebran en distintas regiones.
Académico Pedro de Oliveira: "También visité Ninh Binh, donde las antiguas construcciones imperiales y los extraordinarios paisajes naturales conforman un espacio de enorme belleza y profundo valor histórico. Más tarde viajé a Da Nang, donde conversé con profesores de una universidad muy moderna. Todo ello me permitió descubrir la imagen de un Vietnam dinámico, en pleno desarrollo y que preserva con orgullo su identidad cultural."
Una vivencia similar tuvo el escritor y periodista Juan Villoro, una de las plumas más insignes de la literatura contemporánea mexicana y latinoamericana.Visitó el país indochino del 28 de abril al 6 de mayo con motivo del Día del Libro y de la Cultura de la Lectura de Vietnam 2026, por invitación de la Embajada de México en Vietnam y de la editorial Nha Nam. Mantuvo encuentros con lectores, estudiantes, investigadores y amantes de la literatura en Hanói y Ciudad Ho Chi Minh. Los testimonios de este reconocido escritor ilustran su fascinación por Vietnam y de su pueblo:
"Tuve la oportunidad de hablar en inglés con numerosas personas, sorprendido por el dominio de ese idioma por tanta gente y por la apertura y el interés que tienen por otras culturas. Estuve en dos ciudades con una intensa vida, Hanói y Ciudad Ho Chi Minh. En ambas pude apreciar el dinamismo con que el país se dirige al futuro, conservando fuertes tradiciones populares que van de la gastronomía al cuidado del cuerpo. Este es también un país que presenta un original modelo social, una exitosa mezcla de religiosidad budista y confuciana en un marco comunista con desarrollo de la libre empresa."
A partir de tal experiencia, el escritor mexicano confesó que siempre había soñado con conocer Vietnam. Desde joven ya apoyaba la heroica lucha del pueblo vietnamita contra la agresión estadounidense y cuando por fin pudo realizar su sueño, lo que más lo emocionó fue encontrarse con un país lleno de vida, con una economía pujante y una cultura dinámica. Le cautivaron especialmente las bellezas naturales de Ninh Binh y la bahía de Ha Long. También, la cantidad de personas que hablan inglés y el espíritu abierto de los vietnamitas, su interés por conocer otras culturas.
En conversación con Nhan Dan, Juan Villoro analizó las similitudes entre el país indochino y América Latina. Afirmó que la literatura, el periodismo y las actividades culturales son herramientas esenciales para el entendimiento entre los pueblos y para proyectar la imagen de un país ante el mundo. Sobre la afinidad cultural que seduce a los lectores y viajeros de su región, dijo: "Para la mirada latinoamericana es fascinante la mezcla de tradiciones profundamente arraigadas, que se expresan en ceremonias y lazos familiares, con la acelerada modernidad de la vida contemporánea."
“Un país donde rugen millones de motocicletas y, al mismo tiempo, se medita en los templos, se conversa con toda calma en los numerosos cafés y se practican sofisticadas formas del arte”, apuntó al describir algunas de las estampas cotidianas y sensaciones que mayor huella le dejaron durante su estancia en Vietnam.
Nacido en 1956 en la Ciudad de México, Juan Villoro es autor de más de 30 obras en géneros como novela, cuento, ensayo, reportaje y literatura infantil. Laureado con múltiples premios de prestigio en el mundo hispanohablante, hoy se erige como un respetado periodista y comentarista cultural.
Su visita a Vietnam sirvió de marco para la presentación de la edición en vietnamita de su obra El libro salvaje, publicada por la editorial Nha Nam y la de la Asociación de Escritores de Vietnam, cuya traducción corrió a cargo de Le Manh Thang. Considerado uno de los libros infantiles más exitosos de México, este título ya ha vendido cerca de dos millones de ejemplares y se ha traducido a numerosos idiomas.
Ya han venido, pero desean volver
Otra perspectiva igualmente enriquecedora es la del doctor Jorge Rondón Uzcátegui, embajador de Venezuela en Vietnam en el período 2006-2019. Tras recorrer diversas regiones del país y conocer a personas de distintas localidades, confesó que el rasgo más admirable del país fue la singular armonía entre la naturaleza, la historia, la cultura y su gente.
Al mencionar los elementos geográficos y culturales de Vietnam, Rondón Uzcátegui apuntó que, a pesar de su reducido tamaño, el país sorprende por la gran variedad de sus paisajes y climas. Desde las elevadas montañas de la cordillera Hoang Lien Son, con el célebre pico Fansipan, conocido como el "Techo de Indochina", hasta sus paradisíacas playas, interminables terrazas de arroz, intrincadas selvas, cascadas de plata, espaciosas cuevas de misterios rocosos, ríos legendarios y animales endémicos como el saola, tigres, leopardos, osos, elefantes, pangolines y más de 800 especies de aves.
“La configuración geográfica de Vietnam suele asociarse con la figura del dragón en las leyendas, un símbolo arraigado en el imaginario del pueblo vietnamita. Esta imagen no solo aparece en los relatos sobre el origen de la nación, sino también ha dejado su huella en numerosos lugares de gran significado histórico y cultural, como Ha Long o Thang Long, lo que enriquece el atractivo de Vietnam ante los ojos de la comunidad internacional”, señaló.
Los autores de esta serie de reportajes apreciamos aún más su testimonio porque actualmente Rondón Uzcátegui ejerce la docencia en el Departamento de País y Cultura de Vietnam en la era de Ho Chi Minh de la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Él ha dedicado muchos años a la investigación y la enseñanza de la cultura y la historia de Vietnam, y participa con frecuencia en actividades académicas y seminarios relacionados con el país indochino.
Al volver la mirada hacia de Oliveira, se revela una vida consagrada al estudio de Vietnam, al pensamiento de Ho Chi Minh y a las relaciones entre ambos países. El académico y periodista brasileño militó contra la guerra de Vietnam a finales de la década de 1960 y ha consagrado gran parte de sus energías a estudiar la historia, la cultura, la política y el proceso de desarrollo de Vietnam. Es autor del libro “Ho Chi Minh, Vida y obra del líder de la liberación nacional de Vietnam” y merecedor del máximo lauro en los Premios Nacionales de Información al Exterior de Vietnam, en la categoría de Libro, en lengua portuguesa. La obra ha sido reeditada en varias ocasiones.
Al asistir a importantes acontecimientos como las conmemoraciones A50 y A80 en Vietnam, de Oliveira vivió un ambiente comunitario y festivo donde el presente dinámico se entrelaza con el pasado histórico. Durante esos días visitó lugares como Van Mieu-Quoc Tu Giam (Templo de la Literatura), los Museos de Ho Chi Minh, y de las Mujeres Vietnamitas. Lo que más le conmovió fue la gran cantidad de hanoyenses que durante muchos días, pacientemente, esperaban en las calles el desfile militar. “A mi juicio, esto demuestra la profunda importancia que concede el pueblo vietnamita a la independencia, la libertad y las luchas de la nación”, señaló.
Doctor Jorge Rondón Uzcátegui: “El gran atractivo de Vietnam es, sin duda, su población. Los 54 grupos étnicos de Vietnam conservan intactas sus ancestrales costumbres y ritos religiosos, su música, danzas y vestimentas.
El pueblo vietnamita es afable, gentil, hospitalario. Posee el tesoro de la sonrisa y el don de la amistad genuina. Aunque al principio pueden parecer cerrados, pronto los vietnamitas demuestran su amistad y buen sentido del humor”.
Aunque ya han visitado Vietnam en varias ocasiones, estos amigos, considerados puentes entre sus países y Vietnam, siguen soñando con regresar. Cada viaje, región y encuentro humano les permitió descubrir nuevas facetas de la belleza de un país en transformación dinámica hacia una nueva era de desarrollo. Ello también explica la estrecha relación del investigador Pedro de Oliveira con numerosas instituciones, universidades y académicos vietnamitas. Ha realizado investigaciones en la Biblioteca Nacional de Vietnam, participó en la elaboración del Diccionario Portugués-Vietnamita y se propone traducir el libro “Algunas cuestiones teóricas y prácticas sobre el socialismo y el camino hacia el socialismo en Vietnam”. El prestigioso intelectual expresó: “Creo que solo he descubierto una pequeña parte de Vietnam. Haré todo lo posible por regresar en noviembre próximo para conocer otras regiones, personas y facetas de la riqueza cultural del país”.
Las percepciones de estos expertos que reservan un profundo afecto hacia Vietnam, y de los amigos que relacionan la historia de este país con su desarrollo en el nuevo contexto, recuerdan las recientes palabras de Patricia Abarzúa Muñoz, presidenta del Instituto Chileno-Vietnamita de Cultura y Amistad: “Siempre he creído que, gracias a su tradición histórica, a la nobleza de su pueblo y a sus esfuerzos incansables, junto con su famoso plato pho, conocido en todo el mundo, Hanói entró al siglo XXI desempeñando un papel importante en el desarrollo de la industria en general y del turismo en particular”.
Al recordar su visita al Mausoleo al Presidente Ho Chi Minh durante su primer viaje a Hanói en 1997, ella afirmó que la vida, la trayectoria revolucionaria y el pensamiento del Presidente Ho Chi Minh constituyen una fuente inagotable de inspiración y un enorme estímulo para los movimientos de liberación nacional y de lucha por la independencia en América Latina.
(Continuará)
Cuando le preguntamos: “En su recorrido por Vietnam, ¿qué destinos, espacios culturales o hitos históricos le dejaron la impresión más profunda?”, el investigador Pedro de Oliveira respondió con sinceridad: “Debo decir que necesitaré muchas más visitas a Vietnam para poder apreciar plenamente la belleza y la profundidad cultural de este país. Cada lugar por el que he pasado me ha dejado recuerdos y emociones muy particulares.
Una de las experiencias que más me impresionó fue la visita a la bahía de Ha Long. Tuve la oportunidad de navegar en un hermoso barco en medio de un paisaje natural extraordinario y de conocer la vida de las familias vietnamitas dedicadas al cultivo de perlas. No se trata únicamente de la belleza de la naturaleza, sino también de la belleza del trabajo cotidiano y del profundo vínculo entre las personas y el mar”.