La transición se produce en un contexto en el que la economía global enfrenta presiones crecientes derivadas del agotamiento de recursos, el cambio climático, la contaminación ambiental y las limitaciones del modelo tradicional de crecimiento lineal.
Un camino inevitable hacia un crecimiento verde y sostenible
La economía circular ya no es solo una opción política. Se ha convertido en una tendencia inevitable para garantizar un crecimiento sostenible y ecológico, reforzar la competitividad tanto a nivel nacional como internacional, y cumplir el objetivo de emisiones netas cero de Vietnam para 2050. Actualmente, es un requisito previo para mantener la expansión económica a largo plazo, especialmente en la producción industrial y las industrias auxiliares.
Desde principios de la década de 2020, el Partido y el Estado de Vietnam han demostrado un compromiso constante con este enfoque. Los principios clave incluyen alinear el desarrollo de la economía circular con la renovación del modelo de crecimiento, situar a las empresas en el centro mientras el Estado desempeña un papel de apoyo, combinar mecanismos de mercado con políticas regulatorias, y acelerar la innovación y la adopción de la ciencia y la tecnología.
Según Chu Viet Cuong, director del Centro de Apoyo al Desarrollo Industrial del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), estas políticas han sido institucionalizadas mediante la Ley de Protección Ambiental de 2020 y una serie de decretos y decisiones relacionados. Esto marca un cambio fundamental en la gobernanza, pasando del control de la contaminación y la mitigación posterior de impactos a una gestión integral del ciclo de vida de los productos, desde la extracción de recursos, la producción y el consumo hasta el tratamiento de residuos. La economía circular se ha convertido en el eje central de un marco político moderno e intersectorial que abarca medio ambiente, finanzas, industria, comercio e inversión.
En los últimos años, han surgido numerosos modelos de producción ecológica basados en principios circulares, lo que demuestra la capacidad de adaptación de las empresas nacionales. Ecosistemas desarrollados por los grupos Vingroup, Gamuda y DoGreen han sido pioneros en tecnologías de gasificación de residuos para generar energía, aprovechando eficazmente fuentes renovables e incluso logrando emisiones de carbono negativas en algunos casos.
Sin embargo, la mayoría de las empresas siguen avanzando en la transición verde principalmente dentro de sus propias operaciones. Las cadenas de valor totalmente integradas y de circuito cerrado, que reflejan plenamente la esencia de la economía circular, aún son limitadas.
Oportunidades estratégicas para la integración global y la competitividad
Pham Van Quan, subdirector de la Agencia Industrial del MIC, indicó que las empresas enfrentan múltiples obstáculos, como los altos costos iniciales de inversión, la escasez de mano de obra cualificada, dificultades en la implementación de políticas y la incertidumbre en la selección de tecnologías y socios. Aunque las empresas son el núcleo de la economía circular, el papel del Estado en la orientación, regulación y asignación de recursos sigue siendo crucial.
Según la Agencia Industrial, la economía circular requiere políticas específicas que ayuden a las empresas a transformar sus modelos de producción, desarrollar parques ecoindustriales, aplicar tecnologías avanzadas y fortalecer los vínculos tanto nacionales como internacionales para construir ecosistemas competitivos.
El profesor asociado y doctor Bui Quang Tuan, vicepresidente de la Asociación de Ciencias Económicas de Vietnam, afirmó que la economía circular es una tendencia irreversible para el país. La tecnología digital actúa como motor clave y puerta de entrada a oportunidades estratégicas de integración y competencia global.
Al comparar distintos modelos, desde el enfoque institucional de la Unión Europea, el modelo impulsado por la gestión estatal de China, hasta los modelos basados en innovación y gobernanza de empresas como Apple e IKEA, sugirió a Vietnam adoptar un modelo híbrido que combine estos tres enfoques.
El período 2025–2030 se perfila como una fase decisiva, ofreciendo al sector industrial vietnamita una ventana estratégica para pasar de una economía lineal a una circular. Este cambio permitirá a los fabricantes integrarse en cadenas de suministro verdes, acelerar el desarrollo de la industria del reciclaje e invertir en nuevos materiales y tecnologías avanzadas que sustituyan a las convencionales.
Para lograrlo, Vietnam debe perfeccionar y poner en marcha tres pilares estratégicos: el marco institucional, la tecnología y los mecanismos financieros. Además, será esencial invertir en una fuerza laboral de calidad, fortalecer la cooperación internacional en la aplicación tecnológica y promover campañas de concienciación pública.