Con una población de unos 650 millones de personas, una demanda de consumo diversificada y una mayor apertura a la cooperación comercial con Asia, la región es considerada un mercado con amplio potencial para los productos vietnamitas.
Según Nguyen Thi Thu Thuy, subdirectora del Centro de Apoyo a la Promoción Comercial y de Inversiones del Ministerio de Industria y Comercio, el intercambio comercial entre Vietnam y los países sudamericanos ha mantenido un crecimiento relativamente estable en los últimos años, alcanzando decenas de miles de millones de dólares anuales.
Brasil es actualmente el principal socio comercial de Vietnam en la región, seguido por mercados estratégicos como Argentina y Chile.
Entre los principales productos vietnamitas exportados a Sudamérica figuran teléfonos móviles y componentes, productos electrónicos, textiles y confecciones, calzado, productos pesqueros, arroz, café, bienes de consumo y materiales de construcción. A su vez, Vietnam importa de la región materias primas como maíz, soja, algodón, alimentos para animales y minerales.
Según Ngo Thu Huong, consejera comercial y jefa de la Oficina Comercial de Vietnam en Chile, el comercio bilateral entre ambos países superó los dos mil millones de dólares en 2025, lo que representa un aumento de más del 40 por ciento respecto al año anterior. De esa cifra, las exportaciones vietnamitas alcanzaron más de 1,7 mil millones de dólares.
Pese a este potencial, Sudamérica sigue siendo un mercado de difícil acceso para las empresas vietnamitas. De acuerdo con Ngo Manh Khoi, jefe de la Oficina Comercial de Vietnam en Argentina, la distancia geográfica constituye el principal desafío, al elevar considerablemente los costos logísticos.
En un contexto de inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, que ha obligado a modificar rutas marítimas, los tiempos de transporte hacia Sudamérica pueden prolongarse hasta 18 días adicionales, incrementando los costos y reduciendo los márgenes de beneficio de las empresas.
Por ejemplo, el envío de mercancías desde Vietnam a Chile tarda actualmente entre 45 y 55 días. Esta situación obliga a las empresas a invertir más en tecnologías de conservación, embalaje y gestión de inventarios para asegurar la calidad de los productos.
Además de los desafíos logísticos, los riesgos cambiarios y de pago también representan un factor crítico. Según Manh Khoi, varios países sudamericanos enfrentan presiones inflacionarias y devaluación de sus monedas, lo que encarece las importaciones para los consumidores.
A ello se suman las diferencias lingüísticas y culturales, otro obstáculo importante. La mayoría de los países de la región utilizan el español o el portugués, mientras que muchas empresas vietnamitas aún enfrentan limitaciones en la comunicación y el conocimiento de las prácticas comerciales locales.
Asimismo, las tendencias de consumo sostenible y las exigencias medioambientales se están consolidando como estándares cada vez más extendidos en Sudamérica.
En Chile, por ejemplo, los consumidores muestran una creciente preferencia por productos ecológicos, certificados y con sistemas de trazabilidad claros.
Según los expertos, aunque las oportunidades son amplias, las empresas vietnamitas difícilmente podrán acceder con éxito a este mercado si mantienen una visión de corto plazo o basan su competitividad únicamente en el precio.
Yung Han Shen, representante de Asia Consulting en Chile, recomendó a las compañías vietnamitas adoptar estrategias de desarrollo de mercado a largo plazo, de entre tres y cinco años, en lugar de esperar resultados inmediatos.
Diversos especialistas coinciden en que las empresas deben avanzar hacia un modelo competitivo basado en la calidad, el diseño y la sostenibilidad, más que en la ventaja de costos.
Asimismo, debido a la distancia geográfica y los altos costos logísticos, los productos con mayores posibilidades de éxito en Sudamérica son aquellos de alto valor agregado, adecuados para el transporte de larga distancia y alineados con tendencias de consumo sostenible.
Además de grandes mercados como Brasil, Argentina y Chile, países más pequeños pero con poder adquisitivo relativamente estable, como Uruguay y Paraguay, también se perfilan como nichos prometedores para los productos vietnamitas.
Según Ngo Manh Khoi, las empresas deben participar de manera más activa en ferias internacionales, realizar estudios de mercado más profundos y aprovechar la red de oficinas comerciales de Vietnam en la región para identificar socios adecuados y ampliar sus oportunidades de negocio.