Según el profesor asociado y doctor Hoang Van Cuong, vicepresidente de la Asociación de Ciencias Económicas de Vietnam, las propias empresas vietnamitas no pueden permanecer al margen si el país quiere construir conexiones más fuertes y sustanciales con el sector de IED.
Subrayó que las compañías nacionales deben mejorar de manera proactiva su gobernanza corporativa, capacidades tecnológicas y calidad de la fuerza laboral para integrarse más profundamente en las cadenas de suministro globales. “Las empresas vietnamitas no podrán incorporarse a las cadenas de suministro de las corporaciones multinacionales a menos que cumplan con los estándares requeridos”, afirmó Cuong.
En realidad, la débil capacidad interna sigue siendo un importante cuello de botella para las empresas nacionales. Encuestas muestran que alrededor del 60-70% de las compañías vietnamitas aún utilizan tecnologías obsoletas, operan a pequeña escala y carecen de recursos suficientes para modernizar sus sistemas de producción.
El exsubdirector del Instituto de Estrategia Bancaria, Pham Xuan Hoe, citó los requisitos de proveedores de Samsung como ejemplo. Para integrarse en la cadena de suministro del conglomerado, las empresas a menudo necesitan invertir cientos de miles de millones de dongs vietnamitas en líneas de producción tecnológicas, mientras muchas firmas nacionales tienen dificultades para obtener capital de contraparte o garantías para préstamos bancarios.
La situación pone de relieve el importante papel del Estado en el apoyo a las empresas mediante un acceso más fácil al capital, la ciencia y tecnología, la innovación y la formación de recursos humanos de alta calidad.
Los expertos señalaron que Vietnam debería identificar los sectores en los que las empresas nacionales poseen ventajas competitivas y concentrar allí los recursos de inversión, en lugar de dispersar demasiado el apoyo.
Al mismo tiempo, el país necesita preparar una fuerza laboral altamente cualificada, capaz de asumir trabajos de mayor valor agregado y reemplazar gradualmente a los trabajadores extranjeros en puestos especializados.
Desde una perspectiva de crecimiento a largo plazo, economistas también recomendaron reforzar los esfuerzos para atraer IED hacia sectores orientados al mercado interno.
Actualmente, los flujos de inversión extranjera en esos sectores siguen siendo relativamente modestos en comparación con la manufactura orientada a las exportaciones.
Corregir este desequilibrio ayudaría a Vietnam a aprovechar mejor el capital extranjero, reducir la dependencia excesiva de las exportaciones y fortalecer la resiliencia económica.
Junto con los cambios de políticas, muchas empresas con inversión extranjera también están pasando de modelos centrados únicamente en la inversión hacia una cooperación a largo plazo con empresas vietnamitas.
Según Shin JuBack, director general de LOTTE MART Vietnam, construir confianza y objetivos de desarrollo compartidos es el requisito previo para crear sinergias entre las empresas de IED y el sector privado nacional.
A su juicio, la IED no debe considerarse únicamente como una fuente de capital, sino también como un puente para la transferencia de tecnología, estándares de gestión, experiencia operativa y conexiones con mercados internacionales. Mientras tanto, las empresas vietnamitas poseen grandes ventajas en conocimiento del mercado, capacidad de adaptación y espíritu emprendedor.
Para convertir esa cooperación en un verdadero motor de crecimiento, es esencial una integración sustancial dentro de las cadenas de valor. LOTTE MART Vietnam ha priorizado la cooperación con proveedores locales, especialmente pequeñas y medianas empresas de sectores esenciales como productos agrícolas, alimentos frescos y bienes de consumo de rápida rotación.
Además del abastecimiento de productos, la empresa minorista también ha apoyado a firmas vietnamitas en la mejora de la calidad de los productos, estándares de seguridad alimentaria, sistemas de trazabilidad, embalaje, logística y capacidad operativa, con el fin de cumplir los requisitos cada vez más estrictos de los sistemas modernos de distribución.
Cabe destacar que, a medida que la transición verde se convierte en una tendencia global inevitable, la compañía también prioriza socios que cumplan estándares ambientales. Esto incluye fomentar la reducción de emisiones en logística, disminuir el uso de plásticos de un solo uso, promover el consumo sostenible y construir gradualmente cadenas de suministro más verdes y transparentes.
Estos modelos de cooperación demuestran que, si se diseñan adecuadamente, la IED puede convertirse en una importante fuerza impulsora para ayudar a las empresas vietnamitas a madurar y superar los roles de subcontratación de bajo costo.
Los expertos afirmaron que Vietnam tendrá dificultades para lograr avances en productividad y crecimiento del valor agregado si continúa dependiendo del modelo tradicional de atracción de IED basado en mano de obra barata e incentivos amplios a la inversión.
Sin embargo, al orientarse hacia flujos de inversión de alta calidad centrados en tecnología, innovación, transición verde y vínculos más sólidos con las empresas nacionales, el sector de IED podría convertirse no solo en un motor de crecimiento, sino también en una plataforma para fortalecer la capacidad endógena de la economía.
En ese contexto, la puerta abierta ya no solo recibiría nuevos capitales de inversión, sino también conocimientos, tecnologías avanzadas y una mayor competitividad nacional en una economía global en rápida transformación.