Este plan se divide en dos fases estratégicas: el período 2025-2026, centrado en el perfeccionamiento de políticas y la expansión de la red de carga, y el período 2027-2030, enfocado en la eliminación total de los combustibles fósiles.
Para incentivar a las empresas de transporte, el Comité Popular de Hanói ha implementado mecanismos de apoyo concretos. Entre ellos, destaca la extensión de la duración de los contratos de licitación para ajustarlos al tiempo de depreciación de los nuevos vehículos y el aumento de la asistencia financiera.
Actualmente, el presupuesto de la ciudad cubre el 70% de los intereses de los préstamos para proyectos de inversión en autobuses eléctricos e infraestructura relacionada, superando el nivel anterior del 50%. Este ajuste es vital dado que el costo de inversión de un autobús eléctrico es de dos a tres veces superior al de uno convencional.
La implementación práctica de este ambicioso proyecto ya muestra resultados significativos. Desde principios de abril de 2026, Hanói ha puesto en funcionamiento 10 nuevas rutas de autobuses eléctricos con 288 vehículos adicionales. Se estima que para finales de este mes, la ciudad contará con un total de 822 vehículos de energía limpia, de los cuales 683 son eléctricos y 139 utilizan combustibles verdes, lo que representará más del 42% de la flota total de transporte público de la capital.
A pesar de los avances, las autoridades reconocen que alcanzar la meta del 100% para 2030 requerirá un esfuerzo continuo en la mejora de la infraestructura eléctrica y los puntos de carga rápida.
Bajo la dirección de los Departamentos capitalinos de Construcción e Industria y Comercio, se trabaja en la planificación de una red de suministro energético capaz de soportar el rápido incremento de la demanda, consolidando así las bases de un sistema de transporte urbano sostenible y respetuoso con el medio ambiente.