Según el Comité Directivo Nacional 389, durante el primer cuatrimestre del año, las fuerzas funcionales de todo el país detectaron y gestionaron cerca de 44 mil casos relacionados con estas infracciones. De ellos, se iniciaron procesos penales en mil 464 expedientes, con un total de dos mil 277 personas implicadas.
Destaca el fuerte incremento de este tipo de delitos: los casos de comercio y transporte de mercancías prohibidas o de contrabando aumentaron más de un 208 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior, mientras que las infracciones vinculadas a la falsificación y a la violación de derechos de propiedad intelectual crecieron más de un 167 por ciento.
En la actualidad, los productos falsificados ya no se presentan de forma aislada, sino que se han infiltrado en múltiples sectores, como cosméticos, suplementos alimenticios, medicamentos, bienes de consumo básico, insumos agrícolas y artículos comercializados a través de plataformas digitales.
El auge del comercio electrónico ha facilitado además que numerosos infractores aprovechen las transmisiones en vivo (livestream), los mercados en línea y los servicios de mensajería rápida para distribuir productos falsificados o de origen desconocido, empleando métodos cada vez más sofisticados.
Ante esta situación, las autoridades han reforzado e innovado sus métodos de inspección y control. Además de intensificar las revisiones en mercados tradicionales, almacenes y rutas de transporte, también se han endurecido las medidas de supervisión en el entorno digital. La coordinación entre las unidades de gestión del mercado, la policía, las aduanas, la administración fiscal, la guardia fronteriza y otras agencias competentes se ha vuelto cada vez más estrecha y eficaz.
La práctica demuestra que la lucha contra el contrabando y la falsificación no se limita al procesamiento de casos individuales, sino que contribuye también a proteger la salud pública, evitar pérdidas en la recaudación fiscal y reforzar la confianza de los consumidores. En particular, el control estricto de productos directamente relacionados con la salud, como medicamentos, suplementos o cosméticos, resulta de especial importancia.
En un contexto en el que las modalidades de infracción evolucionan constantemente, esta lucha sigue enfrentando numerosos desafíos. Sin embargo, los resultados obtenidos en los primeros meses del año confirman la determinación de las autoridades: no existen “zonas de excepción” ni tolerancia frente al contrabando, el fraude comercial y la falsificación.
Cuando estas infracciones son detectadas y sancionadas con rigor, el mercado opera con mayor transparencia, se protegen mejor los derechos de los consumidores y se fortalece la confianza necesaria para que las empresas legales puedan invertir, expandirse y desarrollarse de manera sostenible.