De acuerdo con la entidad, este resultado consolida al sector hortofrutícola como uno de los rubros de mayor expansión en la canasta agropecuaria nacional, respaldado por una facturación de aproximadamente dos mil 180 millones de dólares registrada exclusivamente durante el segundo trimestre del año.
Las estadísticas oficiales reflejan que el motor de este crecimiento continuo responde al desempeño de las frutas frescas clave, lideradas por el durián. Datos de la Asociación de Frutas y Verduras de Vietnam indicaron que, solo en los primeros cinco meses del año, las ventas al exterior de durián rozaron los 562 millones de dólares, un repunte cercano al 46 por ciento respecto a la etapa homóloga de 2025 que ubica a este producto a la vanguardia de toda la industria.
Otros cultivos como el coco y el lichi también se anotaron incrementos de doble dígito gracias a la fuerte demanda de importación proveniente de mercados como China, Estados Unidos y Corea del Sur.
De acuerdo con el Departamento de Producción Agrícola y Protección Fitosanitaria, Vietnam cuenta actualmente con unas 192 mil hectáreas de durián, cuya producción nacional pasó de un millón 800 mil toneladas en 2025 a una previsión de entre dos y dos millones 100 mil toneladas para el cierre de 2026, logrando acceder con éxito a 28 mercados internacionales.
El subdirector del mencionado departamento, Nguyen Quoc Manh, puntualizó que China se mantiene como el socio comercial más importante para el sector hortofrutícola vietnamita, con una tasa de crecimiento anual sostenida de entre el 65 y el 70 por ciento en los últimos años, motivo por el cual la expansión del renglón está ligada de forma estrecha a la preservación y ampliación del acceso a esa nación fronteriza.
En paralelo, las autoridades agrícolas negocian de manera activa la apertura de nuevos canales de comercialización para diversas frutas frescas hacia destinos de alto valor adquisitivo como Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Australia, una estrategia que busca reducir la dependencia de un solo mercado y diversificar las salidas para los productos del campo.
Nguyen Quoc Manh aclaró que el modelo de desarrollo del sector experimentó una transformación estructural radical, puesto que la prioridad ya no se centra en la expansión de las áreas de cultivo por falta de espacio físico, sino en una transición hacia la calidad, el valor añadido y la sostenibilidad del entorno.
Frente a este escenario, el funcionario advirtió que el principal reto radica en las exigencias cada vez más estrictas sobre calidad y seguridad alimentaria impuestas por los países importadores, especialmente la Unión Europea y China, normativas que los productos vietnamitas deben cumplir de forma obligatoria para mantener su competitividad.
Asimismo, el alza en los costos de los insumos agrícolas por las fluctuaciones geopolíticas mundiales ejerce presión sobre productores y empresas, lo que vuelve imperativo optimizar la gestión de los códigos de las zonas de cultivo, la nutrición del suelo y la trazabilidad.
Con el fin de mitigar la dependencia externa en materia de semillas, el Ministerio ejecutará en los próximos cinco años proyectos científicos para desarrollar variedades adaptadas al clima local que respondan tanto al consumo en fresco como a la industria del procesamiento profundo.
En cuanto a las directrices de desarrollo a largo plazo, la estrategia gubernamental apunta a transformar integralmente la cadena de valor desde los métodos de producción y el procesamiento hasta las finanzas y la comercialización.
Este plan maestro se encuentra alineado con el Proyecto de Producción de Bajas Emisiones en el Sector Agrícola para el período 2025-2035, con visión a 2050, bajo el cual la industria hortofrutícola migrará progresivamente hacia un modelo de producción verde que reduzca el impacto ecológico y proteja el medio ambiente sin comprometer las metas de rendimiento y rentabilidad económica de los agricultores.