En un artículo publicado recientemente, La Stampa puntualizó que tras años de rezago con respecto al mercado bursátil estadounidense, los mercados emergentes están experimentando una fuerte recuperación en 2026, respaldados por valoraciones atractivas, un dólar más débil y mejores perspectivas de crecimiento económico.
De acuerdo con el diario, los estrategas de Goldman Sachs, Lazard y RBC opinaron que este repunte podría marcar el inicio de un nuevo ciclo de crecimiento plurianual para los mercados emergentes. Sin embargo, con la creciente divergencia entre las economías, el éxito de la inversión dependerá cada vez más de la selección de mercados con sólidos fundamentos subyacentes.
En el contexto de la reasignación global de capital, Vietnam se ha consolidado como uno de los destinos de inversión más atractivos. Los analistas señalan que el país está obteniendo beneficios sustanciales del actual cambio en las cadenas de suministro globales, con un número creciente de empresas de alta tecnología y manufactureras que expanden sus operaciones en el Sudeste Asiático.
Más allá de su papel como centro manufacturero en auge, las perspectivas a largo plazo de Vietnam se ven respaldadas por los avances en infraestructura digital y el proceso de transición energética.
Según los expertos, la inversión internacional está fluyendo cada vez más hacia los centros de datos, las tecnologías digitales y la extracción y el procesamiento de minerales estratégicos, incluidas las tierras raras, para satisfacer la creciente demanda de la economía digital y las industrias de alta tecnología.
En otras partes de Asia, se espera que India mantenga un sólido dinamismo, con un crecimiento del PIB proyectado en torno al siete por ciento en 2026, impulsado por su población joven y un fuerte consumo interno. Mientras tanto, la rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) continúa impulsando la demanda de semiconductores, lo que mejora las perspectivas de crecimiento para Taiwán (China) y Corea del Sur.
Los expertos subrayaron que la era de la inversión generalizada en los mercados emergentes está dando paso a un enfoque más selectivo, en el que los inversores globales favorecen cada vez más las economías que combinan crecimiento sostenible, innovación tecnológica y una profunda integración en las cadenas de suministro globales.