A poco de concluir mayo, los corresponsales del periódico Nhan Dan (Pueblo) en Tailandia viajaron a la Zona de Reliquias dedicada al Presidente Ho Chi Minh en Udon Thani y visitaron a connacionales residentes en esa provincia. Desde la Carretera Nacional 2263, tomaron la carretera Thau Chin 1 y luego la Thau Chin 2, un tramo arbolado de aproximadamente un kilómetro, antes de llegar a la entrada del monumento, construido en suelo tailandés en honor al respetado líder vietnamita.
Este sitio sereno, sin instalaciones ostentosas, constituye un lugar sagrado para los compatriotas, donde se atesoran recuerdos de la estancia del Tío Ho y de su actividad revolucionaria en Tailandia en 1928 y 1929.
A la sombra de los árboles, Pham Duc Dau, jefe de la Junta Administrativa del enclave, contó que el complejo se levanta en el lugar donde el prócer de la revolución vietnamita vivió su etapa revolucionaria bajo el alias de Thau Chin. Con una extensión de 11 200 metros cuadrados, el complejo incluye la reliquia de la Residencia del Tío Ho, inaugurada en 2006, tres años después del inicio de la construcción de la zona, así como un pabellón multifuncional en funcionamiento desde 2011, un área arbolada y una zona aún en expansión.
Duc Dau relató que su familia asumió todos los gastos de la obra del "Palafito del Tío Ho" en esa área expandida y que espera continuar con sus modestas contribuciones a la zona de reliquias. Su deseo es tan simple como grandioso: que el recinto siga siendo un destino educativo para futuras generaciones de connacionales.
La zona de reliquias comenzó a construirse en 2003 en el territorio donde el tío Ho vivió su etapa revolucionaria bajo el alias de Thau Chin. Ocupa 11 200 metros cuadrados y alberga la reliquia de la Residencia del Tío Ho, completada en 2006, así como un pabellón multifuncional en funcionamiento desde 2011, un arbolado circundante y una zona en expansión.
Pham Duc Dau, jefe de la Junta Administrativa de la Zona de Reliquias dedicada al Presidente Ho Chi Minh en la provincia de Udon Thani (Tailandia)
Acompañando a los reporteros en la reliquia de Residencia del Tío Ho, Van Viet Thanh, quien lleva 11 años trabajando en el enclave, indicó que la casita, con tres cámaras, techo de paja, paredes de arcilla y suelo de barro cocido, es una réplica exacta de lo que fue la morada del histórico líder. La cámara media funcionaba como sala de reuniones con tres conjuntos de mesas y sillas. La izquierda era el despacho del joven Thau Chin y su mobiliario se reducía a un escritorio y una silla de madera, una cama con mosquitero y un camastro de madera. La derecha, con otro camastro, era donde pasaban la noche sus compañeros. En otras esquinas había una cocinita, una porqueriza, un gallinero, un granero de arroz y un pozo.
Cada año acuden al recinto unas 15 mil personas, entre ellas numerosas delegaciones vietnamitas, especialmente en ocasión del aniversario del natalicio del Presidente Ho Chi Minh.
"El recorrido por la residencia reconstruida del Tío Ho nos ha permitido comprenderlo mejor y profesarle un mayor respeto por su estilo de vida tan sencillo", expresó Pham Man Minh, estudiante de la Universidad de Pedagogía adscrita a la Universidad de Da Nang.
En una reunión con los periodistas de Nhan Dan, Luong Xuan Hoa, miembro del Comité Central del Frente de la Patria de Vietnam, vicetitular de la Asociación de Vietnamitas en Tailandia y responsable de su filial en Udon Thani, habló emocionado sobre aquel residente especial de la provincia, del que había oído hablar mucho durante su infancia. Ho Chi Minh, recordó, llevaba una vida sencilla rodeado de sus coterráneos: construyó casas, fábricas y escuelas con ellos, y les animó a aprender el alfabeto siamés y vietnamita, así como a mostrar solidaridad con los vecinos. Nunca olvidó inculcarles el patriotismo y el apoyo a la revolución vietnamita.
Al frente de la Asociación de Vietnamitas en Udon Thani, Xuan Hoa siembre ha contribuido con sus connacionales, en especial acercándolos al líder eminente a través de la realización de actos conmemorativos en su honor. Según comentó, lo más valioso radica en que, pese a llevar muchos años lejos de su patria, los compatriotas profesan un profundo afecto hacia el padre de la nación. En palabras de ellos, la efigie del Tío Ho es un hilo que enlaza a la comunidad vietnamita en otra tierra.
Xuan Hoa también valora las buenas relaciones entre ambos países, gracias a las cuales los vietnamitas en Tailandia se han asentado y han logrado tener influencia, prestigio social y éxito profesional. Los ciudadanos de un país en el otro también son un eslabón de amistad.
Según la compatriota Nguyen Thi Xuan Oanh, las historias sobre el Tío Ho se han transmitido de generación en generación dentro de las familias vietnamitas de Udon Thani. Ella misma, deseosa de honrar sus raíces y de no olvidar jamás su identidad vietnamita, lleva años trabajando como maestra de lengua materna. Espera que, a través de sus clases, los compatriotas nacidos en Tailandia perciban la personalidad, la moral y el estilo de vida del Presidente Ho Chi Minh, así como su amor incondicional por los niños.
Al referirse a su hábito de visitar regularmente la mencionada zona de reliquias, expresó: “El respeto y el afecto por el Presidente Ho Chi Minh están arraigados en la sangre de los vietnamitas en Tailandia y no hay manera de medirlos”.
La visita a Udon Thani, con historias cargadas de emoción, ha permitido a los participantes sentir la huella indeleble que el Presidente Ho Chi Minh ha dejado en el corazón de los lugareños. La Zona de Reliquias local no solo rinde homenaje a un líder nacional, sino que también encarna la unidad, el patriotismo y la cohesión de los vietnamitas en el país siamés. Cada compatriota, dondequiera que esté, mira a sus orígenes con pleno orgullo y admiración por el Tío Ho.