La colaboración entre los grupos étnicos H'Mong, Dao y Giay en el diseño de actividades de experiencia enriquece la oferta turística, la cual vincula el desarrollo de los medios de subsistencia con la conservación del patrimonio cultural local.
En la temporada turística, la ruta que conecta el centro de Sa Pa con las aldeas del valle de Muong Hoa registra una gran afluencia de viajeros. Muchos eligen recorrer a pie los arrozales en terrazas, visitar las viviendas locales, aprender sobre la artesanía tradicional y probar los sabores autóctonos. En ese itinerario, las mujeres de las etnias minoritarias actúan como auténticas embajadoras entre los turistas y la cultura comunitaria.
Gracias a su amplio conocimiento de las costumbres, los oficios tradicionales y la vida cotidiana de las aldeas, las mujeres están bien dotadas para desempeñar roles protagonistas en el desarrollo turístico. Al interactuar con los visitantes y dominar otros idiomas, ganan cada vez más confianza para ayudar a los viajeros a conocer mejor la vida cultural de la población de Sa Pa.
En la aldea de Lao Chai, Lo Lo May, guía de la empresa turística Sa Pa Local, lidera un recorrido para que los visitantes conozcan las viviendas tradicionales de la comunidad H’Mong Negro.
Lo Lo May guía a los visitantes extranjeros a través de la rutina familiar, explicándoles el ritmo de trabajo y las costumbres de la comunidad H’Mong, que se han preservado a lo largo de generaciones. En inglés y vietnamita, describe objetos cotidianos, como los molinos de maíz, los fogones domésticos y los hilos de lino empleados en la elaboración de tejidos, proporcionándoles una experiencia auténtica que despierta su curiosidad e interés.
En la cooperativa de Muong Hoa, aldea de Ta Van Day 2, comuna de Ta Van, la artesana Tan Su May, les muestra la técnica de pintura con cera de abejas y teñido con añil de la comunidad Dao.
En inglés, ella les explica el significado de los motivos decorativos según la cosmovisión comunitaria, el uso del ñame teñidor y el añil, así como las técnicas básicas.
Tan Su May explicó que, en el pasado, las mujeres se dedicaban principalmente a las labores agrícolas y contaban con escasas oportunidades de relacionarse con el exterior, por lo que expresaban sus sentimientos y vivencias a través de los tejidos que elaboraban. Añadió que cada pieza refleja la visión estética y el universo espiritual de la comunidad. Según señaló, los tonos del añil y los delicados patrones revelan la habilidad artesanal, el sentido de la belleza y los conocimientos transmitidos de una generación a otra.
Los variados colores del brocado, los singulares productos artesanales, los pinceles de cera de abejas, el carbón, las telas de algodón, las reglas y los lápices crean un espacio acogedor. Al sentir el calor de la sartén con cera de abejas sobre el fogón y la precisión de cada trazo realizado con pinceles de bambú, los visitantes tienen una vivencia directa de la artesanía y la cultura locales.
Entre risas y conversaciones, Lo Lo May y un grupo de mujeres locales ayudan a los turistas internacionales a confeccionar bufandas que pueden llevarse como recuerdo y probarse los trajes tradicionales étnicos.
Los visitantes también descubren la cultura local a través de la gastronomía. Desde que escogen los ingredientes y las especias hasta que sirven el plato, las mujeres sintetizan experiencias milenarias y los hábitos alimentarios y el modo de vida de las comunidades del Noroeste.
Sung Thi Lan, la directora de la cooperativa de Muong Hoa, precisó que, además de los talleres de pintura con cera de abejas y teñido con añil, la cooperativa ofrece otras experiencias como el majado del pastel banh day, la elaboración de incienso de hierbas según la tradición de la etnia giay y el aprendizaje de técnicas de costura, anudado y teñido de bufandas para crear patrones. Estas sesiones se basan en los conocimientos, habilidades y coordinación de la población local.
Esas y otras acciones que promueven el patrimonio cultural tradicional contribuyen a mejorar los ingresos y fortalecen la vida económica y social de las mujeres. Las labores que enaltecen la historia de sus etnias reflejan el protagonismo de la comunidad en el desarrollo del turismo comunitario. Gracias a sus conocimientos sobre artesanía, gastronomía, vestimenta y costumbres, hacen más atractivas las ofertas turísticas. Una adecuada distribución del trabajo les permite potenciar sus fortalezas, mejorar sus habilidades de comunicación, organizar servicios y promocionar sus productos.
Asimismo, ofrece a los jóvenes la oportunidad de aprender de sus mayores, practicar los oficios tradicionales y ejercitar sus competencias comunicativas y lingüísticas.
Los elogios de los visitantes motivan a la población a mantener sus tradiciones y cultivar el orgullo por su identidad. Promover el rol central de los residentes en la explotación del conocimiento local propulsa a Sa Pa hacia el desarrollo sostenible y la salvaguarda de su cultura tradicional.