Refinar la calidad y formar marcas
Acorde con la Agencia de Exportación e Importación del Ministerio de Industria y Comercio de Vietnam, las ventas externas de café al exterior en los primeros nueve meses del año fueron de unos 6,59 mil millones de dólares, 6,7 por ciento menos en término de valor frente al aumento de 16,2 por ciento en volumen. Dicho comportamiento se atribuye principalmente a la baja de precios, particularmente del grano robusta, el componente más relevante de la oferta exportable del país.
Mientras tanto, las perspectivas de crecimiento del sector lucen más optimistas gracias a la variedad arábica, que marcó repuntes interanuales de 0,9 por ciento en volumen (61 mil 100 toneladas) y de 0,2 en valor (402,3 millones de dólares) en los primeros ocho meses de 2026. Su clasificación en una gama más preciada y casi inmune a la volatilidad del mercado consolida su atractivo para la exportación.
En Vietnam existen vastas zonas óptimas para el cultivo de la especie arábica. Según Nguyen Xuan Hoang, vicedirector del Servicio de Industria y Comercio de Son La, en esa septentrional provincia hay unas 44 mil hectáreas sembradas de café, en su mayoría arábico. De ellas, cerca de 35 mil 465 han sido certificadas como plantaciones sostenibles o con iguales atributos.
Sin embargo, la cosecha, estimada en 50 mil 960 toneladas, suele exportarse como materia prima, apenas con valor agregado. Se detectan asimismo una dependencia significativa de la caficultura provincial de las empresas externas y su incapacidad de establecer un mercado estable.
Nguyen Nhu Hung, director de la sociedad anónima de procesamiento de café de Son La (SCP), informó que su grupo se centra en desarrollar el rubro arábico priorizando zonas de abastecimiento, así como el control de la calidad en fases como el procesamiento, la conservación y la puesta en venta. Proveedora de unas 12 mil toneladas de café verde al año, SCP busca abrirse camino a China, Corea del Sur, Japón y algunos mercados europeos, mientras construye su propia marca.
“Es imprescindible cimentar la reputación del café arábico de Son La sobre cuatro elementos: la transparencia de origen, la coherencia de calidad, las historias que acompañan a la marca y el prestigio durante la transacción”, aseveró Nhu Hung.
Satisfacer las necesidades de cada mercado
La tarea de aumentar la productividad y el valor de las exportaciones obliga a estar más atentos a las exigencias específicas del país destinatario, como el comportamiento del consumidor y los estándares referentes al procesamiento y los productos finales. Amén de clientes convencionales, es necesario informarse más sobre los mercados de nicho.
Al respecto, la consejera comercial de Vietnam en Turquía, Nguyen Viet Hang, reveló la preferencia por el café arábico en ese país. El precio de importación, relativamente alto, oscila entre 7,856 mil y 8,736 mil dólares por tonelada, y varias marcas minoristas han incluido en su catálogo la gama “cien por cien Arábica”. Son señales alentadoras para las compañías vietnamitas interesadas en aprovechar la tendencia de consumo local, indicó.
Recomendó a la comunidad empresarial nacional que fuera más activa en la presentación de productos, en la indagación acerca de los requisitos de los importadores y en la participación en ferias sectoriales con sede en Turquía, tales como WorldFood Istanbul, F-Istanbul y Foodist Istanbul.
Llamó también a buscar contactos con tostadores y distribuidores y, al conocer a nuevos socios, verificar su perfil y seleccionar métodos de pago seguros antes de firmar un acuerdo.
A su vez, Nguyen Thanh Tai, representante de la Asociación de Café y Cacao de Vietnam, exhortó a ocuparse de la calidad y la trazabilidad de origen justo en la plantación. Numerosos casos internacionales demuestran que el valor del grano arábica se incrementa al vincularse con la vigilancia de zonas de cultivo y métodos de procesamiento, así como con un sistema de control de calidad.
Colombia se enfoca en cumplir un estándar común de calidad, Etiopía fomenta la identidad de sus plantaciones, y Brasil garantiza estabilidad en su cadena de suministro, observó.
De acuerdo con Thanh Tai, esas experiencias sirven de referente para las localidades vietnamitas dedicadas al café arábico. Consisten en mejorar la calidad de las provisiones a gran escala y diferenciar los productos para construir su reputación.
El foco, señaló, es perfeccionar las pautas técnicas aplicables en cada territorio y fomentar la capacidad de clasificación, cata y suministro. Las empresas, dijo, deben identificar al importador, al tostador y a la clientela objetivo desde el principio de su actividad para proceder a gestionar el suministro.
En medio de los vaivenes del mercado cafetero mundial, la expansión del grano arábica debe apreciarse como un ajuste trascendental a la estructura de todo el sector. Se augura que ello ayudará a diversificar mercados y prestigiará el café vietnamita en la cadena de suministro internacional.