Peso de las actividades promocionales en el avance del sector
Frente a las oportunidades y la feroz competencia internacional, el sector turístico global vive una profunda transformación. La mayoría de los países despliegan estrategias a largo plazo para reestructurar mercados y productos mediante inversiones sistemáticas en infraestructura, acelerando al mismo tiempo la transición hacia modelos de promoción más ecológicos, inteligentes y sostenibles.
El titular de la Autoridad Nacional de Turismo, Nguyen Trung Khanh, destacó que mientras las agencias de viajes actúan como el puente que conecta los productos con los clientes, la promoción es la herramienta clave para expandir mercados, consolidar la marca, posicionar destinos y estimular la demanda.
Destacó la necesidad de establecer una estrecha conexión entre la investigación de mercados, la promoción, la difusión de productos, las empresas de viajes, las aerolíneas, los destinos y los turistas, a fin de formar una cadena de valor integrada y eficaz.
Según el Centro de Información Turística, el Partido y el Estado han emitido orientaciones de desarrollo fundamentales. La Resolución 26-NQ/TW del Buró Político define el turismo como un sector económico estratégico y un nuevo motor de crecimiento del país y destaca la importancia de pasar del desarrollo cuantitativo al cualitativo y de alto valor añadido, además de consolidar un ecosistema intersectorial e interregional impulsado por la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital.
Mientras, la Resolución 80-NQ/TW del Buró Político sobre el desarrollo de la cultura la considera un factor de gran peso en el aumento de la competitividad de los productos turísticos. Por otra parte, la reorganización de las unidades administrativas amplía las posibilidades de cooperación interregional y plantea la necesidad urgente de consolidar el sistema de promoción turística, integrar los datos y reposicionar de manera adecuada la imagen de los destinos.
Estas orientaciones y transformaciones exigen renovar la mentalidad y los métodos de promoción turística. La esencia de estas labores consiste en pasar de explotar los recursos a crear valor, tomando la cultura, las personas, las experiencias y la creatividad como resortes fundamentales.
Trung Khanh ratificó que en 2026 Vietnam aspira a recibir entre 25 y 27 millones de turistas extranjeros y atender entre 150 y 153 millones de vacacionistas nacionales, lo que generará ingresos por 43-48 mil millones de dólares. Tales resultados, apuntó, reforzarán la aspiración de que el PIB crezca dos dígitos este año.
Indicó que en el período 2027-2030, el sector seguirá de cerca el objetivo establecido por la Resolución 26-NQ/TW para 2030: lograr que el turismo aporte entre el 10 por ciento y el 12 por ciento del PIB, y mantenga su posición como uno de los principales mercados del Sudeste Asiático en términos de escala y ritmo de crecimiento.
Precisó que a largo plazo el sector pretende recibir entre 45 y 50 millones de turistas internacionales y atender a unos 160 millones de nacionales, centrándose en los grupos de alta gama y en las estancias prolongadas. En ese escenario, los ingresos procedentes del turismo ascenderían a 80 mil-90 mil millones de dólares. Para materializar esos planes, subrayó, la promoción turística desempeña un papel fundamental.
Prestar especial atención a la construcción y promoción coherente de la marca turística
La práctica deja claro que el sector turístico está llamado a reforzar la cooperación, potenciar el papel de las empresas y pasar del crecimiento cuantitativo a la mejora de la calidad, el valor añadido y la eficiencia.
El viceministro de Cultura, Deportes y Turismo Ho An Phong señaló que las actividades de agencias de viajes, desarrollo de productos, expansión de mercados y promoción deben llevarse a cabo de manera sistemática para evitar la desconexión y las acciones aisladas de localidades o entidades.
Opinó que las actividades de viaje deben asentarse en la investigación de mercados, la creación de productos y la organización de cadenas de valor. Los productos, señaló, deben concebirse según los intereses de cada mercado y las ventajas de cada destino, y al mismo tiempo conectarse con los sistemas de transporte, alojamiento, servicios y productos complementarios para formar programas capaces de operar, comercializarse y atender a los viajeros de manera eficaz.
Respecto a la promoción, resulta clave segmentar adecuadamente los mercados, clientes y ofertas. Las campañas deben alinearse con la actividad empresarial, las rutas aéreas, los itinerarios y la capacidad operativa real. En este sentido, el directivo apuntó que, más allá de organizar eventos, el reto está en generar conexiones que desarrollen productos, amplíen mercados y se traduzcan en flujos constantes de turistas e ingresos. Para lograrlo, instó a movilizar mayores recursos privados y empoderar a las empresas, reduciendo la dependencia exclusiva de los fondos públicos.
Al abordar la necesidad de reforzar la cooperación entre las localidades, las empresas y sectores relacionados como la aviación, el transporte, la cultura, el comercio y la agricultura, Ho An Phong consideró que ello permitirá crear cadenas de productos competitivas y capaces de responder a las necesidades de cada mercado.
Recomendó que la promoción tenga prioridades y objetivos claros y evite la duplicación y la dispersión. Al mismo tiempo, debe prestarse especial atención a construir y consolidar la marca nacional, la de los destinos y la de los productos.
Señaló la conveniencia de que el Estado perfeccione las instituciones, cree un entorno favorable y favorezca las conexiones. Las empresas, entretanto, deben investigar los mercados, invertir en productos, participar en la promoción y compartir recursos. La práctica demuestra que además del presupuesto estatal, los recursos destinados a la promoción deben movilizarse entre la comunidad empresarial y la sociedad.
Por encima de todo, el sector turístico debe prestar especial atención a la construcción y promoción de la marca. La promoción de ofertas y destinos debe integrarse a la imagen global de la marca turística de Vietnam y, al mismo tiempo, identificar claramente la procedencia, el origen y el valor de cada producto. En ese proceso debe evitarse la actuación aislada de localidades, pues la desconexión atenta contra la imagen y los mensajes transmitidos.
Según Ho An Phong, es necesario estudiar en profundidad las características, necesidades y capacidad de gasto de cada segmento de turistas para ofertarles productos a la medida. Además de los segmentos tradicionales, conviene prestar atención a los que generan un mayor valor añadido, como el turismo de eventos, el de bienestar, el de salud, el agrícola y el comunitario, entre otros. También es importante reforzar la conexión entre las actividades de promoción, las aerolíneas y las empresas proveedoras de servicios.
El viceministro comentó que en los esfuerzos por modernizar el sector, la transformación digital ya no es un elemento complementario, sino un eslabón clave de toda la cadena de actividades turísticas, desde la investigación de mercados, el desarrollo de productos y la promoción y comercialización hasta las ventas y la gestión.
Las actividades de promoción deben intensificar el uso de datos, plataformas digitales y nuevas tecnologías para identificar los mercados, acceder a los clientes adecuados y evaluar la eficacia de cada actividad. Asimismo, debe prestarse atención a la tendencia a pasar de un modelo de promoción centrado en las relaciones B2B a un mayor contacto directo con los consumidores B2C, lo que exige que las empresas y los destinos dominen mejor las herramientas digitales.
En estos tiempos es esencial construir un sistema de datos y mecanismos para compartir información entre organismos, localidades y empresas. Ello permitirá mejorar la gestión, la investigación de mercados y las actividades promocionales. La eficacia de la promoción no debe medirse solo por el número de eventos o de personas alcanzadas, sino también por su capacidad para aumentar el flujo de visitantes, sus gastos, duración de las estancias, grado de satisfacción y tasa de repetición.
Los organismos de gestión estatal, las localidades, las asociaciones y las empresas deben trabajar según el espíritu de “renovación-conexión-elevación” en las actividades de viajes y de “renovación-cooperación-impulso” en las labores de promoción. También, reforzar la coordinación, definir claramente funciones y responsabilidades y movilizar los recursos necesarios para implementar las tareas de desarrollo turístico en 2027 y en las etapas posteriores, señaló.
La promoción del turismo exige una renovación fundamental tanto en su concepción como en sus métodos. Las actividades promocionales deben pasar de la explotación de recursos a la creación de valor, tomando la cultura, las personas, las experiencias y la creatividad como ventajas competitivas fundamentales, a fin de incrementar el valor de las experiencias y diversificar las preferencias de los turistas.