Con más de 3,26 mil kilómetros de costa, unas 3 mil islas e islotes y cientos de playas de gran belleza y bahías vírgenes, Vietnam cuenta con abundantes ventajas naturales para impulsar y diversificar su oferta de turismo marítimo.
Crear ventajas competitivas sostenibles
Desde la bahía de Ha Long y las islas de Cat Ba y Con Dao, hasta Da Nang, Nha Trang y Phu Quoc, el litoral vietnamita cuenta con enclaves que son imanes para los viajeros y pilares de la marca turística local. Sin embargo, la abundancia de recursos es solo un punto de partida y no garantiza una competitividad sostenible a largo plazo. El reto para consolidarse en el turismo marítimo internacional radica en transformar esos recursos en valores diferenciadores, capaces de definir el atractivo de cada destino.
Durante mucho tiempo, el turismo marítimo en Vietnam se ha centrado en la explotación de sus paisajes, con actividades limitadas al baño, el descanso, los recorridos y el ocio. Sin embargo, el patrimonio costero va más allá de las aguas cristalinas, las playas de arena blanca y los monumentos históricos, e incluye también el conjunto de conocimientos, rituales, recuerdos y costumbres desarrollados por las comunidades en su convivencia con el mar. Al no integrar estos recursos en la oferta actual, numerosos destinos de gran belleza sufren falta de diferenciación y replican los mismos modelos comerciales, lo que debilita su capacidad competitiva de cara al futuro.
Frente a este escenario, la Resolución 20-NQ/TW plantea “desarrollar el turismo y los servicios marítimos como sectores económicos estratégicos, dotados de marca y competitividad internacional, vinculados a la conservación y promoción de los valores de la cultura vinculada al mar”.
Este planteamiento entraña la transición de un enfoque basado exclusivamente en la explotación del paisaje a la puesta en valor del patrimonio natural, cultural e histórico del espacio marítimo. Asimismo, coincide con las directrices establecidas en la Estrategia para el desarrollo sostenible de la economía marítima de Vietnam hasta 2030, con visión a 2045, que plantea construir, desarrollar y diversificar productos, cadenas de productos y marcas de turismo marítimo de categoría internacional sobre la base de la conservación de la biodiversidad y la promoción de los valores del patrimonio natural, cultural e histórico de las distintas regiones.
En los últimos años algunas localidades costeras de Vietnam han prestado mayor atención a combinar el patrimonio cultural con el desarrollo turístico. La provincia de Gia Lai intensifica las experiencias relacionadas con la cultura marítima en aldeas pesqueras, el conocimiento de la vida de los pescadores y los relatos sobre la protección de las tortugas marinas. Khanh Hoa comenzó a incorporar a sus rutas de turismo costero e insular actividades como conocer la historia de la explotación de los nidos de salangana y probar elaborarlos.
Los elementos de la gastronomía marítima, la elaboración de salsa de pescado, la artesanía, las expresiones artísticas populares de las zonas costeras y los conocimientos tradicionales sobre la relación con el mar también comienzan a integrarse en los itinerarios turísticos.
Desarrollar productos desde una perspectiva interregional
En términos generales, los abundantes recursos de la cultura marítima del país todavía no se han transformado de manera proporcional en capacidad competitiva.
Según la profesora y doctora Tu Thi Loan, directora del Instituto de Investigación de la Cultura Thang Long y miembro del Consejo Nacional del Patrimonio Cultural, en muchas localidades la explotación del patrimonio con fines turísticos es espontánea y carece de una estrategia a largo plazo.
Señaló que muchos productos solo son exhibidos, sin llegar a ofrecer experiencias profundas. A ello se suma que el espacio cultural de numerosos patrimonios marítimos está reduciéndose, mientras varias expresiones están en riesgo de desaparecer debido a los rápidos cambios socioeconómicos y a la urbanización de las zonas costeras.
También advirtió que los conocedores de los festivales, creencias y saberes populares relacionados con el mar son de edad avanzada, mientras buena parte de los jóvenes no está vinculados con las actividades pesqueras ni con las prácticas culturales tradicionales. Ello plantea la necesidad urgente de renovar el enfoque, pasando de la conservación a la gestión del patrimonio, con la comunidad como eje y vinculando la protección del patrimonio con el desarrollo sostenible del turismo marítimo.
Para atraer visitantes, una solución fundamental consiste en transformar los valores del patrimonio marítimo en productos turísticos distintivos, ricos en experiencias y capaces de generar valor añadido.
De acuerdo con el doctor Nguyen Anh Tuan, director del Instituto de Economía Turística, en lugar de desarrollar los productos turísticos de forma aislada dentro de los límites administrativos, los productos de turismo marítimo deben construirse desde una perspectiva interregional para convertirse en itinerarios de interpretación del patrimonio.
Sugirió desarrollar la ruta Da Nang-Quang Ngai-Ly Son bajo el tema ‘Memorias del mar y las islas y cultura de los antiguos puertos’, integrando Nam O, Hoi An, Sa Huynh y Ly Son, los vestigios históricos de los equipos Hoang Sa-Bac Hai, la cultura de las comunidades costeras y la gastronomía marina e insular.
También propuso diseñar la ruta Gia Lai-Dak Lak-Khanh Hoa en torno al concepto de ‘Bahías, cultura Cham y ciudades costeras creativas’, articulando las torres Cham, las artes marciales tradicionales, las lagunas y bahías, las aldeas pesqueras, los festivales de culto al mar, los museos marítimos, el turismo comunitario y las experiencias ecoturísticas.
La profesora asociada y doctora Pham Lan Oanh, subdirectora del Instituto de Cultura, Artes, Deportes y Turismo de Vietnam, afirmó que los patrimonios marítimos de deben explotarse de igual manera. Identificar correctamente los valores fundamentales permitirá limitar la proliferación de productos similares, la búsqueda de efectos formales o la renovación forzada del patrimonio.
También advirtió que las soluciones deben mantenerse dentro de los límites de la capacidad de carga del medio ambiente y del entorno habitado, ya que el turismo basado en los recursos culturales vinculados al mar no puede ser sostenible si las aldeas pesqueras quedan cada vez más hormigonadas, se reducen los embarcaderos y los espacios destinados a los festivales, aumentan los residuos o desaparecen progresivamente los medios de vida tradicionales.
La clara conclusión es que el desarrollo del turismo marítimo requiere mecanismos de coordinación intersectorial, reinvertir una parte de los ingresos turísticos en la conservación, apoyar a los artesanos y a quienes mantienen las actividades y oficios vinculados al mar, fomentar la cooperación público-privada y definir criterios para evaluar la eficacia de cada modelo de aprovechamiento. Esta también es una vía para materializar la Resolución 20-NQ/TW y convertir Vietnam en un destino de turismo marítimo atractivo no solo por sus paisajes, sino también por la profundidad de su cultura y sus valores singulares.