Más allá de depender únicamente del aumento del número de visitantes, el mercado hotelero de Hanói aún tiene margen de crecimiento gracias a los viajeros de negocios, el turismo MICE (reuniones, incentivos, conferencias y exposiciones) y el desarrollo de nuevos productos turísticos.
La capacidad de prolongar la estancia de los visitantes, elevar el número de noches de alojamiento e incrementar los ingresos procedentes de servicios complementarios al hospedaje será cada vez más importante a medida que siga incorporándose nueva oferta al mercado.
Expertos de la consultora inmobiliaria Savills Vietnam citaron datos correspondientes a los dos primeros trimestres del año, según los cuales la capital recibió 18,01 millones de visitantes, un 15,7 por ciento más que en el mismo período del año anterior, mientras que los ingresos totales por turismo aumentaron un 19,1 por ciento, hasta alcanzar los 2.850 millones de dñolares. La tasa media de ocupación hotelera se situó en el 65,64 por ciento, según el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo.
Solo en el segundo trimestre, Savills Vietnam registró una tasa de ocupación cercana al 70 por ciento en los 65 hoteles analizados, que en conjunto sumaban 10.967 habitaciones. La demanda procedió principalmente de tres grupos: turistas de ocio, viajeros de negocios y visitantes del segmento MICE. Estas cifras muestran que todavía existe margen para elevar la ocupación, incluso mientras continúa aumentando el número de visitantes. Por ello, el desafío no pasa únicamente por atraer a más turistas, sino también por convertir ese flujo de llegadas en una demanda efectiva de alojamiento.
Esta cuestión cobrará mayor relevancia a medida que continúe ampliándose la oferta. Según Savills, se prevé que en 2026 se incorporen al mercado hotelero de Hanoi unas 1.900 habitaciones a partir de seis proyectos, cinco de ellos pertenecientes al segmento de cinco estrellas. Esta nueva oferta contribuirá a elevar la calidad y la capacidad de servicio, pero también intensificará la competencia entre los establecimientos por atraer huéspedes, mantener los niveles de ocupación y sostener las tarifas.
En el segmento de lujo, esta presión es aún mayor, debido a la amplia variedad de opciones disponibles para los clientes.
En este contexto, la eficiencia operativa dependerá de la capacidad de los hoteles para diferenciar sus productos y servicios, así como para atraer a segmentos de clientes con un mayor nivel de gasto. Una de las posibles vías de crecimiento pasa por prolongar la estancia de los visitantes, en lugar de centrarse únicamente en aumentar su número.
Hanoi se ha fijado el objetivo de elevar la duración media de las estancias a entre 2,5 y 3,5 días para 2030, al tiempo que busca aumentar la proporción del gasto nocturno hasta situarlo entre el 25 por ciento y el 30 por ciento del gasto turístico total.
De cumplirse estos objetivos, se generaría una demanda adicional significativa de alojamiento y se abrirían mayores oportunidades de crecimiento para los sectores de restauración, ocio y otros servicios complementarios de los hoteles.
El desarrollo de nuevos productos turísticos, la conexión entre distintos destinos y la ampliación de las actividades nocturnas podrían animar a los visitantes a prolongar sus estancias. Las experiencias culturales, históricas, gastronómicas y de ocio, así como las vinculadas al patrimonio, no solo ofrecen nuevos motivos para extender la visita, sino que también crean mayores oportunidades para incrementar el gasto turístico.
Según Tran Thi Thu Huyen, de la Facultad de Turismo y Hostelería de la Universidad de Economía y Tecnología para las Industrias, el segmento MICE (reuniones, incentivos, conferencias y exposiciones) genera un alto valor añadido. Hanoi cuenta con condiciones favorables para desarrollar este mercado gracias a su amplia oferta de alojamiento de alta gama, su patrimonio cultural y conectividad internacional.
Matthew Powell, director de Savills Hanoi, señaló que se espera que el plan director de la capital, concebido con una visión a cien años, contribuya a crear nuevos destinos más allá del núcleo histórico, redistribuyendo los flujos de visitantes y ampliando el espacio para el desarrollo del mercado hotelero.