Cuando el país entra en una nueva era, y mientras el Partido, el pueblo y las Fuerzas Armadas llevan a la práctica la Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido y las del Buró Político, el Congreso reviste una gran relevancia en la vida política nacional. En este escenario, el campesinado vietnamita reafirma su papel protagonista, su posición central y su condición de sector social más numeroso en la estrategia de desarrollo de la agricultura, la economía rural y la construcción de una nueva ruralidad.
Bajo el lema “Unidad, Democracia, Avance, Cooperación, Desarrollo”, el Congreso constituye una ocasión para sistematizar las lecciones extraídas de la práctica viva y definir nuevas orientaciones orientadas a la formación de agricultores modernos, unidos en su aspiración de construir un país próspero, fuerte, civilizado y feliz.
Al repasar el camino recorrido desde el VIII Congreso, sentimos un profundo orgullo por los logros de la agricultura nacional, fruto del incansable trabajo del campesinado bajo la sabia dirección del Partido Comunista de Vietnam.
Superando innumerables dificultades, tanto las derivadas de las imprevisibles transformaciones del escenario internacional como de desastres naturales y epidemias, la impronta del ‘pilar de apoyo’ de la economía nacional se ha hecho más patente que nunca y merece ser valorada en toda su dimensión.
En este proceso de transformación, el espíritu revolucionario de los agricultores quedó patente en la donación de más de 530 hectáreas de tierra, en la aportación de 4,6 millones de jornadas de trabajo, y en su participación en la construcción y reparación de más de 3,5 mil kilómetros de caminos rurales y canales de riego, así como en la creación de más de 11 mil modelos de protección ambiental y muchos otros resultados de gran significado social.
A través de los movimientos lanzados por la Asociación, el pensamiento económico de los agricultores muestra avances sobresalientes. El movimiento “Los agricultores compiten en la producción y los negocios exitosos, se unen para ayudarse mutuamente a prosperar y reducir la pobreza de manera sostenible” ha sido renovado y atrae cada año a 6,5 millones de hogares. De ellos, más de 3,4 millones han obtenido el reconocimiento como productores y empresarios destacados en distintos niveles, mientras más de 56 mil hogares en situación de pobreza han recibido apoyo para mejorar sus condiciones de vida.
Impulsado por el movimiento “Funcionarios y miembros de la Asociación de Agricultores participan activamente en el desarrollo de la economía colectiva en la agricultura”, han surgido o se han reorganizado con éxito miles de modelos agrícolas ecológicos, verdes y circulares, basados en la aplicación de tecnologías avanzadas y en la integración de cadenas de valor. La Asociación ha desempeñado de manera ejemplar su papel de catalizadora y facilitadora al movilizar, orientar y apoyar la creación de más de mil cooperativas agrícolas, junto con miles de grupos de cooperación, dos mil 419 secciones profesionales de agricultores y 11 mil 708 grupos de que operan de forma eficaz.
Con la asistencia de cuadros de la asociación, más de cinco mil 400 productos de sus afiliados obtuvieron la certificación OCOP (Cada Comuna, Un Producto). Asimismo, se han organizado numerosas actividades de promoción comercial que han permitido conectar a más de 600 mil hogares agrícolas con plataformas de comercio electrónico.
El modelo “Diga no a los productos químicos prohibidos y a los alimentos inseguros” se ha ido forjando gradualmente hasta convertirse en una práctica cultural respaldada por los agricultores, lo cual contribuye en gran medida a la protección de la salud pública.
En muchas localidades, la estampa tradicional del agricultor que trabaja arduamente bajo el sol y las inclemencias del tiempo está siendo sustituida por la de propietarios de plantaciones y unidades de producción avanzadas, capaces de suministrar productos que cumplen los estándares de exportación exigidos por los mercados más rigurosos del mundo.
No obstante, el camino hacia una agricultura ecológica, un medio rural moderno y agricultores más capacitados aún está lleno de desafíos, desde la volatilidad de los precios de los insumos hasta los severos impactos del cambio climático, los desastres naturales y las epidemias.
La escasa sostenibilidad de las cadenas de valor en algunas localidades sigue siendo un problema. Además, la innovación en los modelos de producción, la organización de la agricultura a gran escala y la transformación digital avanzan con lentitud. La productividad laboral en el sector agrícola sigue siendo baja.
El movimiento campesino y las actividades de la Asociación de Agricultores presentan diferencias entre unas localidades y otras. La capacidad de parte de los cuadros directivos de la organización aún no responde plenamente a las exigencias de las tareas encomendadas. En algunos lugares, la implementación del modelo de gobierno local de dos niveles, especialmente en el nivel comunal, ha enfrentado dificultades iniciales.
Estas limitaciones exigen soluciones integrales y a largo plazo de todo el sistema político, en particular de la Asociación de Agricultores de Vietnam para el período 2026-2031. Con una misión tan honrosa como exigente, todas las instancias de la asociación deben concentrarse en formar a un campesinado fuerte, a la altura de su papel como actor central en el desarrollo de la agricultura, la economía rural y la construcción de la nueva ruralidad.
Para ello es necesario renovar de manera profunda los contenidos y métodos de trabajo de la Asociación, adaptándolos al nuevo modelo organizativo; consolidar un contingente de funcionarios con capacidad para responder a las exigencias actuales; y promover la aplicación de la ciencia, la tecnología y la transformación digital en las actividades de la organización y en el movimiento campesino.
Las asociaciones de agricultores, a todos los niveles, deben actuar con dinamismo y mantener su papel fundamental en el asesoramiento y la propuesta de mecanismos y políticas, así como ejercer plenamente su función de canal de comunicación entre el Partido, el gobierno y los agricultores. Además, es crucial que desempeñen cabalmente su papel como representantes de la clase campesina, defiendan y protejan sus derechos e intereses legítimos, y sirvan de sólido apoyo para que los afiliados y agricultores fortalezcan los vínculos de cooperación y avancen con éxito en la transformación digital.
Un país en marcha hacia la industrialización y la modernización, que arranca de una base agrícola poco desarrollada con remanentes de formas de producción minifundistas y obsoletas, no puede alejarse de los lineamientos de renovación trazados por el Partido en materia de métodos de producción y de su relación dialéctica con los medios de producción. Tampoco puede separarse de la aplicación de los avances científico-tecnológicos y la innovación en la agricultura, de la renovación del pensamiento y de la visión sobre la producción, el mercado y las cadenas de valor, así como del fortalecimiento de la relación orgánica entre la agricultura, los agricultores y las zonas rurales. En todo este proceso, la tradición creativa y la fuerza endógena de la clase campesina han desempeñado un papel fundamental como fuerza motriz para superar las dificultades y asimilar lo nuevo.
Gracias a la profunda atención y el constante respaldo del Partido y el Estado, y a la labor de organización, movilización, formación y acompañamiento de la Asociación de Agricultores, los campesinos de todo el país seguirán promoviendo con vigor el patriotismo, el orgullo nacional, la fuerza de la unidad y la capacidad de innovación. Estas cualidades serán fundamentales para superar todas las dificultades y contribuir, junto con el pueblo, a la construcción de un Vietnam pacífico, independiente, democrático, fuerte, próspero, avanzado y feliz.