Bajo el programa B50, el gasóleo se mezcla con un 50 por ciento de biodiésel producido a partir de aceite de palma de origen nacional, lo que reduce la dependencia del país de los combustibles fósiles importados y fortalece su seguridad energética.
Dwi Anggia, representante del ESDM, afirmó que el programa marca una nueva etapa en la búsqueda de la soberanía energética de Indonesia, ya que la mitad del gasóleo consumido en todo el país proviene ahora de cultivos producidos y cosechados por agricultores locales, según informó la agencia de noticias indonesia Antara.
Según Anggia, el ahorro generado por la reducción de las importaciones de combustible impulsará el desarrollo nacional y ayudará a proteger la economía de las fluctuaciones de los precios mundiales del petróleo.
El ministerio también estima que el programa podría crear hasta 2,1 millones de empleos en toda la cadena de valor del biodiésel, desde la producción y el procesamiento de la materia prima hasta la distribución del combustible.
Además de su impacto económico, se espera que el programa B50 contribuya significativamente a los compromisos climáticos de Indonesia. El ministerio prevé que la expansión del uso de biodiésel reducirá las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en aproximadamente 44,46 millones de toneladas en 2026, lo que respaldará los esfuerzos del país para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y acelerar su transición hacia energías más limpias.