El Presidente Ho Chi Minh fue el fundador y forjador del Partido Comunista de Vietnam y consagró toda su vida a la causa de la liberación nacional, así como a la lucha por la paz y la felicidad del pueblo vietnamita y de los pueblos del mundo.
Encarnó de manera luminosa la moral, la inteligencia, el valor y la conciencia de su época. Fue el noble símbolo del anhelo de independencia, libertad, paz y felicidad del pueblo. Su pensamiento, su moral y su estilo de vida son la base espiritual y la brújula que para siempre guiarán al Partido y a la nación hacia nuevas victorias.
Desde muy joven comprendió profundamente el dolor de vivir fuera de la patria. A los 20 años, el joven Nguyen Tat Thanh decidió partir en busca del camino para salvar a la nación y materializar el ideal de independencia y felicidad para el pueblo. Sus 30 años de travesía por diversos países fueron un extraordinario viaje de inteligencia, valentía y aspiración patriótica. A partir del estudio de las revoluciones más representativas y de la verificación de múltiples teorías y caminos de lucha de la clase obrera y de los pueblos colonizados, conoció el marxismo-leninismo y encontró la vía correcta para la liberación nacional, de clase y humana.
Asimiló y aplicó creativamente el marxismo-leninismo a la realidad vietnamita, elaboró un sistema teórico integral sobre la revolución de liberación nacional, definió objetivos, caminos y métodos revolucionarios, y preparó las condiciones para el nacimiento de un partido revolucionario. La fundación del Partido Comunista de Vietnam en 1930, junto con su primera Plataforma Política, marcó un giro histórico trascendental para la revolución vietnamita.
Desde entonces, bajo la dirección del Partido Comunista de Vietnam, encabezado por el Presidente Ho Chi Minh, el pueblo vietnamita luchó con firmeza y logró la gran victoria de la Revolución de Agosto de 1945, que propició el nacimiento de la República Democrática de Vietnam, el primer Estado democrático popular del sudeste asiático. Con ello se inauguró una nueva era: la de la independencia nacional ligada al socialismo.
Cada victoria de la revolución vietnamita estuvo estrechamente vinculada al pensamiento, la línea política y los enormes méritos del Presidente Ho Chi Minh. El nacimiento del Partido Comunista de Vietnam confirmó su visión estratégica, su papel, capacidad, inteligencia y prestigio. A lo largo de las luchas revolucionarias de la nación, el Presidente Ho Chi Minh desarrolló y aplicó creativamente el marxismo-leninismo para trazar las orientaciones políticas que permitieron al pueblo superar todas las dificultades, sostener prolongadas resistencias y derrotar el dominio colonial y las agresiones imperialistas.
Bajo la acertada dirección del Partido, el pueblo vietnamita perseveró en la Resistencia e impulsó la construcción nacional, promovió el estudio, el trabajo y la producción, impulsó el desarrollo socioeconómico, fortaleció la construcción del Partido y consolidó el poder democrático popular. Asimismo, fomentó la gran unidad nacional y fortaleció la fuerza de la retaguardia del norte, lo que permitió que el frente del sur obtuviera victorias sucesivas hasta lograr la liberación total y la reunificación del país.
La inmensa y rica obra revolucionaria del Presidente Ho Chi Minh constituye un invaluable patrimonio espiritual de la nación vietnamita y un tesoro ideológico de valor incalculable para la causa revolucionaria en todos los ámbitos. Dedicó toda su vida a la patria y al pueblo, y dejó al Partido, al pueblo y a las generaciones presentes y futuras un precioso legado ideológico y un brillante ejemplo moral. Dichos legado y ejemplo se han convertido en fundamento y guía de la revolución vietnamita en todas las etapas históricas.
Inspirado en los valores de su pensamiento, el Partido ha mantenido siempre su firme adhesión al marxismo-leninismo y al pensamiento de Ho Chi Minh en la causa de defensa, construcción y desarrollo del país. Al mismo tiempo, ha sabido adaptarlos creativamente a las realidades nacionales para alcanzar logros de relevancia histórica. Gracias a estos avances, el pueblo disfruta de una vida cada vez más próspera y feliz, y el partido se fortalece y madura constantemente.
Este año las celebraciones por el aniversario del nacimiento del Presidente Ho Chi Minh se realizan en un contexto en el que el país entra en una nueva etapa de desarrollo, marcada por nuevas oportunidades y exigencias.
El XIV Congreso Nacional del Partido, recién concluido con éxito, ha definido orientaciones estratégicas para conducir al país hacia una nueva era de desarrollo orientada hacia la paz, la independencia, la democracia, la prosperidad, la civilización y la felicidad, avanzando firmemente hacia el socialismo.
Las elecciones generales de diputados de la Asamblea Nacional la XVI Legislatura y de los Consejos Populares para el período 2026-2031 abren un nuevo capítulo enfocada en modernizar las instituciones y optimizar la gobernanza y la capacidad de servir al pueblo. Todo el sistema político acelera la puesta en marcha de la Resolución del XIV Congreso del Partido, al tiempo que renueva su pensamiento y opera bajo un nuevo modelo organizativo que exige una mayor eficiencia, eficacia y rendimiento en el servicio a la población.
En este contexto, el estudio y seguimiento del pensamiento, la moral y el estilo de vida del Presidente Ho Chi Minh deben renovarse y vincularse a la renovación del pensamiento de liderazgo, al perfeccionamiento de las instituciones de desarrollo y a la promoción de los valores culturales y humanos para despertar el espíritu de dedicación y responsabilidad del pueblo hacia la patria.
En homenaje al presidente Ho Chi Minh y a sus grandes méritos, todo el partido, el pueblo y el ejército reafirman su compromiso de serle leales, dar continuidad a su gran obra revolucionaria, impulsar el proceso de renovación y esforzarse por cumplir con éxito la Resolución del XIV Congreso del Partido para alcanzar las metas y tareas fijadas para 2026 y los años siguientes en el nivel más alto posible. Esto propiciará el cumplimiento de los dos objetivos estratégicos centenarios y concretará la aspiración de convertir a Vietnam en una nación poderosa y desarrollada.
Todo el Partido, el pueblo y el Ejército deben profundizar el valor perdurable del pensamiento de Ho Chi Minh y aplicarlo creativamente en las nuevas condiciones históricas y ante las nuevas exigencias. Es importante partir de la realidad y situar los intereses de la nación y la felicidad del pueblo como objetivo supremo. Es necesario fortalecer el estudio y la aplicación de su pensamiento, su moral y su estilo de vida, en estrecha relación con la construcción y la rectificación del Partido y del sistema político, así como con la construcción de la cultura y del ser humano vietnamita. Hay que crear una base espiritual sólida y una fuerza de acción poderosa para que el país avance firmemente hacia una nueva era: la del desarrollo próspero y vigoroso de la nación.