En medio del aroma del incienso que invita a la introspección, nos guiamos por la antigua tradición cultural de nuestros antepasados en el acto de “despedir lo viejo para dar la bienvenida a lo nuevo”: al purificar el altar o hacer balance de las tareas del hogar, la comunidad o la nación, se reflexiona sobre camino recorrido para determinar un nuevo rumbo, con optimismo y confianza, para seguir adelante y progresar.
Al cerrar un año en el que concluyó un mandato del Congreso del Partido Comunista de Vietnam (PCV), recordamos los días de empeño, tesón, resistencia, firmeza y renovación, para reafirmar nuestra identidad.
En los primeros tres años del mandato, atravesamos cuatro “ras de mar” de la crisis sanitaria del siglo, la pandemia de Covid-19, que acarreó daños catastróficos. También superamos tifones e inundaciones devastadores en los dos últimos dos años del mandato. Tan solo en 2025, los desastres naturales “arrasaron” con cerca de 100 billones de dongs (unos cuatro mil millones de dólares) en pérdidas, lo que equivale a entre el 0,7 por ciento y el 0,8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de ese año. Los esfuerzos de las fuerzas militares, de seguridad pública y de todo el sistema político que estuvieron en la primera línea apoyando a la población, sumado a las respuestas decididas y coordinadas del Gobierno, y, como símbolo, la veloz “Campaña Quang Trung” para construir y reparar las viviendas de los damnificados, antes del Año Nuevo Lunar (Tet), dejan son el sello de de responsabilidad de una administración “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
El “fortalecimiento de la construcción, rectificación y autorrenovación para que nuestro Partido sea verdaderamente la encarnación de la ética y la civilización”, en paralelo con el combate contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad, continúa profundizándose mediante el tratamiento severo y oportuno de aquellos cuadros, incluidos los de alto nivel y dirigentes principales, que socavan el control disciplinario del Partido y violan las leyes del Estado. Esto demuestra que la lucha contra el “enemigo interno” no admite tregua ni debilidad. Esta contienda no constituye un lastre, sino un motor para impulsar el progreso socioeconómico. En realidad, sancionar a los cuadros infractores no vulnera al Partido, sino que lo vigoriza cada día más, como ha puntualizado el secretario general del PCV, To Lam.
Un nuevo impulso y una renovada percepción sobre la economía estatal, la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital nacional han sentado las bases para liberar el capital intelectual y el ingenio de Vietnam. Asimismo, el esfuerzo por derribar las barreras y el estancamiento institucional busca crear un marco jurídico moderno y ágil que resulte provechoso tanto para el Estado como para la ciudadanía.
En un contexto marcado por las epidemias, desastres naturales, la recesión y la inestabilidad global, el crecimiento del PIB de Vietnam en 2025 alcanzó un 8,02 por ciento. Con una escala de 514 mil millones de dólares, la economía vietnamita se posicionó como la trigésimo segunda del mundo, mientras la renta per cápita superó los cinco mil dólares, situando al país en el grupo de ingresos medios-altos para el periodo 2021-2025, un logro que bien puede calificarse como un proeza. Por primera vez, el Partido promulgó una Resolución sobre la economía privada, abriendo las puertas al desarrollo para el sector más dinámico de la economía. Un nuevo impulso y una renovada percepción sobre la economía estatal, la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital nacional han sentado las bases para liberar el capital intelectual y el ingenio de Vietnam. Asimismo, el esfuerzo por derribar las barreras y el estancamiento institucional busca crear un marco jurídico moderno y ágil que resulte provechoso tanto para el Estado como para la ciudadanía. Por último, la política exterior ha cobrado mayor relevancia de forma de forma proactiva y en correspondencia con la estatura histórica, cultural y la posición del país, refleja una nueva mentalidad que ensalza el valor de Vietnam y de su pueblo en el proceso de integración global.
Hace 40 años, el borrador de un Informe Político fue reescrito en el “último minuto” tras un proceso de mirar de frente a la verdad decirla, donde se trazaba una línea de renovación integral, profunda y radical. Ese giro en la percepción y en la acción definió el carácter revolucionario del VI Congreso del Partido, el de la Renovación (Doi Moi).
Hoy día, ese espíritu alcanza un nuevo nivel en el borrador del Informe Político del XIV Congreso del PCV, al representar una renovación integral, desde una redacción estrechamente vinculada a la realidad práctica y el desarrollo de la teoría política, hasta una estructura que integra tres documentos fundamentales para que resulte concisa, accesible y ejecutable.
Desde la histórica decisión de simplificar el aparato del sistema político y organizar el gobierno local en dos niveles -un verdadero “reordenamiento del territorio nacional” para crear nuevos espacios de desarrollo- hasta la promulgación de ocho Resoluciones estratégicas del Buró Político y el liderazgo en la preparación de documentos y personal para el Congreso, todo es prueba de que la incorporación de la “teoría sobre los lineamientos de renovación” en la base ideológica del Partido representa un avance significativo, que libera un potencial de desarrollo dinámico y creativo, en plena sintonía con la realidad del país y las tendencias de nuestra era.
Cuando la voluntad del pueblo, la fuerza de la nación y las exigencias de la realidad convergen en la aspiración de construir un país próspero, feliz y poderoso, asumir esa responsabilidad se convierte en una misión sagrada del Partido en el poder ante la nación y ante la historia. Tal como enfatizó el secretario general del PCV, To Lam, en su mensaje de Año Nuevo: “Estabilidad para desarrollarse, disciplina para crear avances y unidad para superar los desafíos”. El dirigente también llamó a “potenciar la inteligencia y el temple de Vietnam para avanzar con pasos sólidos en la nueva era del desarrollo”.
En ningún proceso de progreso el camino está exento de obstáculos ni es totalmente llano. Las nuevas oportunidades vienen acompañadas de grandes retos que exigen la unidad y la determinación de todo el Partido, de todas las fuerzas armadas y de todo el pueblo, factores que deciden el éxito o el fracaso de la revolución. Así lo ha señalado categóricamente el secretario general, To Lam, en su mensaje para este 2026.
Con la convicción de llevar la "Patria en el corazón” -esa Patria grandiosa que abarca todo territorio y origen-, no importa el lugar ni la responsabilidad que se asuma: si cada acción y cada obra se realizan por el bien del pueblo y de la nación, ¡la meta estará a nuestro alcance!