A lo largo de 80 años de cursar histórico, el máximo órgano representativo del pueblo y órgano supremo del poder de la nación ha sido un símbolo sagrado del gran bloque de unidad nacional, de la convergencia entre las orientaciones del Partido y las aspiraciones del pueblo, y de la identidad nacional integrada con la esencia de la época, acompañando a la nación para superar todos los retos y avanzar hacia un futuro prometedor.
Las primeras elecciones generales para elegir a la Asamblea Nacional vietnamita consagraron el derecho del pueblo a ejercer el poder estatal y son consideradas un hito tras la independencia, una epopeya que marcó el nacimiento de una nueva forma de Estado. El Presidente Ho Chi Minh afirmó: “Nuestro Parlamento es elegido libremente por todo el pueblo y es el auténtico representante del pueblo de todo el país, del Norte al Sur”, palabras que se han convertido en un principio rector para que el Parlamento acompañe siempre a la nación. Al situar los intereses nacionales y del pueblo por encima de todo, el Parlamento ha asumido la gran responsabilidad de llevar a la práctica las orientaciones y directrices del Partido, manteniendo una estrecha y sólida vinculación entre el Partido y el pueblo.
Durante el encuentro con cerca de dos mil diputados de distintas legislaturas a lo largo de los años, el secretario general del Partido Comunista, To Lam, afirmó que, en esos 80 años, la trayectoria del Parlamento ha estado marcada por la firmeza, la creatividad y la innovación constante. Desde las históricas elecciones generales del 6 de enero de 1946, las primeras con carácter democrático en la historia del país, el Parlamento ha decidido los asuntos más trascendentales de la nación.
La historia nacional ha dejado constancia de hitos que han definido la relevancia del Parlamento de Vietnam, como la Constitución de 1946, el primer texto constitucional que estableció que el poder pertenece al pueblo, y las Constituciones de 1959, 1980, 1992 y 2013, así como las modificaciones y enmiendas constitucionales de 2001 y, más recientemente, la resolución adoptada el año pasado para modificar y complementar varios artículos de la Constitución de 2013. Cada una de estas constituciones refleja claramente la evolución del pensamiento y de las instituciones, el nuevo nivel de desarrollo del país, la institucionalización de la política de renovación (Doi Moi) y la garantía de los derechos humanos y los derechos civiles.
El secretario general subrayó que, a lo largo de dos prolongadas guerras de resistencia, del período de reunificación nacional, de la construcción y defensa de la Patria y en su incursión en la renovación y la profunda integración internacional, el Parlamento siempre ha acompañado a la nación y ha sido el foro donde se han debatido de manera democrática, aprobado con prudencia y aplicado con determinación las grandes decisiones nacionales acordes con la voluntad y las aspiraciones del pueblo.
Ante desafíos como la pandemia de la COVID-19, el cambio climático y la Cuarta Revolución Industrial, el Parlamento de la XV legislatura ha demostrado su capacidad para "adelantarse un paso en el ámbito institucional". Tras cinco años y 19 períodos de sesiones, incluidos nueve extraordinarios, el Parlamento aprobó cerca de 150 leyes y 49 resoluciones, la cifra más alta hasta la fecha. Esto permitió abordar con eficacia problemas urgentes como la pandemia y los desafíos económicos, bajo el principio rector de una “legislación constructiva, centrada en los ciudadanos y en las empresas”.
Una muestra del constante esfuerzo de renovación del Legislativo nacional es el enfoque “Parlamento digital”, que el año pasado tuvo un efecto dominó y reafirmó su sólida posición. El uso de la tecnología de la información y la inteligencia artificial para aumentar la eficiencia y mejorar el funcionamiento ha ayudado a acortar la distancia entre la Casa Parlamentaria (el antiguo edificio de Ba Dinh, donde se celebraron varias elecciones nacionales) y las aldeas más remotas a la hora de decidir asuntos de envergadura nacional y actuales, así como temas estrechamente vinculados con la práctica y surgidos de las aspiraciones del pueblo.
En el ámbito de la fiscalización, la Asamblea Nacional llevó a cabo una inspección integral de la aplicación de políticas y leyes relativas a la prevención y lucha contra la Covid-19, así como varias revisiones temáticas sobre transformación digital, políticas de remuneración, seguro médico y desembolso de inversiones públicas.
Todas las actividades legislativas y de fiscalización, así como las decisiones relativas al desarrollo del país y al bienestar de la ciudadanía, se basan en los intereses de la nación y en las aspiraciones legítimas del pueblo, y no en intereses grupales. El Parlamento digital debe construirse bajo condiciones que garanticen que los electores puedan presentar reclamaciones y propuestas, y velar por la labor del poder legislativo y de cada diputado.
El mandato 2026-2031 llega con nuevas oportunidades para el país: el último tramo de la etapa del dividendo demográfico, la revolución verde, la economía digital y la integración amplia. Sin embargo, también plantea desafíos derivados del cambio climático, la competencia estratégica, la deuda pública y el envejecimiento poblacional esperado. Teniendo esto en cuenta, el Partido Comunista ha indicado a la Asamblea Nacional y al Gobierno que den un paso adelante y cambien la mentalidad de “legislar para la gobernanza” por la de «legislar para el desarrollo», desbloqueen los embotellamientos y liberen todos los recursos.
En su XVI legislatura, el máximo órgano de representación del pueblo vietnamita se encargará de perfeccionar un sistema legal contemporáneo, transparente y accesible; acortar el ciclo legislativo; aumentar las consultas con expertos, empresas y jóvenes; y aplicar con dinamismo la ciencia y la tecnología. El Parlamento digital debe convertirse en un espacio abierto donde los votantes puedan comentar, plantear sugerencias y fiscalizar a cada representante, período de sesiones y proyecto de ley.
Aunque 80 años son un lapso relativamente corto en la historia del pueblo vietnamita, bastan para patentizar que la Asamblea Nacional, más allá del estatus como órgano legislativo supremo, representa el bloque de unidad nacional, la voluntad de autofortalecimiento y la aspiración al desarrollo. En esta era de paz, integración y desarrollo sostenible, el contingente de legisladores persiste en mantener la independencia nacional asociada al socialismo, y esforzarse junto con todo el Partido, el ejército y el pueblo por convertir Vietnam en un país próspero y fuerte, a la altura de las potencias mundiales en un mundo de paz y cooperación.
A lo largo de su trayectoria, la Asamblea Nacional ha demostrado su entereza frente a las adversidades y su coraje al tomar la delantera en la reforma institucional, siendo pionera en adopción de decisiones difíciles e inéditas del país y de la época, lo que ha generado un gran impulso para el desarrollo en beneficio de la nación, la Patria y el pueblo.