Industria de semiconductores en Vietnam enfrenta escasez crítica de talento especializado

La industria vietnamita de semiconductores atraviesa un momento clave, con oportunidades de inversión multimillonarias a su alcance. Sin embargo, la falta de profesionales altamente cualificados podría poner en riesgo sus ambiciones de integrarse plenamente en las cadenas globales de valor.

Foto de ilustración (Foto: baodautu.vn)
Foto de ilustración (Foto: baodautu.vn)

Recursos humanos: el principal desafío

Dentro de su estrategia para desarrollar el sector de semiconductores hacia 2030, con visión a 2050, Vietnam se ha propuesto formar al menos 50.000 profesionales de alta calidad. Actualmente, Ciudad Ho Chi Minh cuenta con unos 9.000 especialistas en diseño de circuitos integrados, fabricación de chips y tecnologías afines.

Nguyen Huu Yen, subdirector del Servicio municipal de Ciencia y Tecnología, definió a la industria de semiconductores como el motor de la economía mundial y la base de sectores tecnológicos clave como la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT), el big data y los dispositivos inteligentes.

Según Yen, es esencial que las empresas identifiquen las brechas de habilidades y conocimientos en los estudiantes, y se involucren en su formación. A la vez, los organismos estatales deben crear un entorno atractivo que permita retener talento y captar inversiones de gigantes tecnológicos globales.

Como principal centro económico y científico-tecnológico del país, Ciudad Ho Chi Minh aspira a liderar el desarrollo de esta industria estratégica, viéndola como una oportunidad histórica que puede generar un efecto dominó en toda la región sur y en el país.

Le Truong Duy, director del Centro para la Cuarta Revolución Industrial en Ciudad Ho Chi Minh (C4IR), citó un informe de Deloitte que proyecta que el mercado mundial de semiconductores alcanzará el billón de dólares para 2030, en un contexto donde la escasez de ingenieros especializados podría superar el millón de profesionales. Este panorama representa tanto un desafío enorme como una gran oportunidad para Vietnam.

Aunque aún en fase inicial, la industria vietnamita de semiconductores empieza a mostrar señales de crecimiento. Grandes compañías internacionales como Samsung, Amkor, Nvidia y Qualcomm ya han elegido Vietnam como destino estratégico. En el plano local, firmas como Viettel y FPT Group han comenzado a integrarse en la cadena de suministro.

Según Duy, actualmente hay apenas unos 7.000 ingenieros especializados en microchips en todo el país. Cada año, Ciudad Ho Chi Minh gradúa entre 400 y 500 estudiantes en este campo, lo que representa menos del 10 por ciento del objetivo nacional. Además, hay menos de 10 profesores con experiencia práctica en la fabricación de chips de alta tecnología en la ciudad.

Alianza para los semiconductores y soluciones innovadoras

Para hacer frente a estos retos, el Departamento de Ciencia y Tecnología de Ciudad Ho Chi Minh, junto con la Asociación de Tecnología de Semiconductores de la ciudad (HSIA), ha lanzado recientemente la Alianza para la Investigación y la Formación en Semiconductores y Microelectrónica (ARTSeMi).

Esta alianza busca convertirse en una plataforma de cooperación efectiva, desarrollando programas formativos innovadores, integrando a las empresas en el proceso educativo, compartiendo recursos de investigación y promoviendo la transferencia tecnológica. El objetivo final es formar una generación de profesionales de élite para lograr la autonomía tecnológica y el crecimiento sostenible de la economía digital.

Duy señaló que el C4IR trabajará en conjunto con la HSIA y ARTSeMi para crear un instituto nacional de semiconductores. Esta institución contribuirá a reformar programas clave de investigación y desarrollo (I+D), fomentar alianzas entre sectores, regiones y países, así como promover la cooperación en investigación, formación e innovación tecnológica.

Por su parte, Nguyen Huu Yen destacó que las universidades e institutos deben modernizar con urgencia sus planes de estudio, reduciendo la distancia entre la teoría y la práctica. También recalcó la necesidad de establecer mecanismos que permitan a las empresas participar en el diseño curricular, el patrocinio de laboratorios, la orientación de prácticas profesionales y los procesos de contratación.

VNA
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