Dos de los sospechosos fueron arrestados en febrero en la ciudad portuaria de Surabaya, en la costa este de la isla de Java, cuando descendían de un barco con tres ejemplares vivos. Investigaciones posteriores condujeron a la detención de otros cuatro implicados en las semanas siguientes.
La policía indicó que los animales habían sido obtenidos de “proveedores o cazadores” en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, donde la especie es nativa de varias islas pequeñas.
Los sospechosos habrían adquirido cada ejemplar por unos 5,5 millones de rupias indonesias (alrededor de 320 dólares) y los revendían por seis veces ese precio, presuntamente con destino a clientes en Tailandia.
Según la policía de Java Oriental, la red habría traficado al menos 20 dragones de Komodo desde enero del año pasado, obteniendo ganancias por unos 33.000 dólares. Los acusados enfrentan hasta cinco años de prisión y multas.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica al dragón de Komodo como especie en peligro, con una población global estimada en unos 3.400 ejemplares, incluidos juveniles. Estos reptiles, que pueden alcanzar los tres metros de longitud y pesar hasta 90 kilogramos, se ven amenazados por la actividad humana y el cambio climático, que destruyen su hábitat. Los cazadores furtivos los capturan para venderlos como mascotas o animales de exhibición.