Los jefes de la diplomacia expresaron su preocupación por los efectos del conflicto sobre la seguridad energética y alimentaria, así como por la protección de los ciudadanos de la Asean en la región. En este contexto, reafirmaron la necesidad de fortalecer la unidad, preservar el papel central del bloque y sostener una posición común ante la crisis.
La reunión acogió el alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, anunciado el 8 de abril de 2026, al considerar que podría contribuir a reducir las tensiones y abrir espacio a una salida diplomática. Los ministros reiteraron además el compromiso con la solución pacífica de controversias, el respeto a la soberanía y la integridad territorial, y el cumplimiento del derecho internacional. Asimismo, destacaron la importancia de garantizar la seguridad y la libertad de la navegación marítima y aérea, en particular en el estrecho de Ormuz.
Ante el impacto del conflicto, los países coincidieron en reforzar la resiliencia económica y energética, mediante el aprovechamiento de mecanismos existentes como el Acuerdo Marco sobre Seguridad Petrolera (APSA), la Red Eléctrica de la Asean (APG) y el Gasoducto Trans-Asean (TAGP). También subrayaron la prioridad de la protección consular, con el compromiso de coordinar acciones de apoyo en situaciones de emergencia.
Durante la sesión, el ministro de Relaciones Exteriores de Vietnam, Le Hoai Trung, advirtió de las amplias repercusiones del conflicto y planteó la necesidad de ajustar las estrategias regionales hacia una Asean más resiliente y sostenible. Insistió en reforzar la cohesión del bloque, acelerar los proyectos de interconexión energética, mejorar la coordinación intersectorial y elevar la capacidad de anticipación ante crisis complejas. Asimismo, propuso vincular de forma más estrecha la seguridad energética y alimentaria.
Entre las iniciativas, Vietnam sugirió ampliar el alcance de la Reserva de Arroz de Emergencia Asean+3 (APTERR) a otros bienes esenciales e insumos agrícolas, además de fortalecer la cooperación con socios para reducir riesgos en las cadenas de suministro y garantizar la protección social de los sectores más vulnerables.
Los países valoraron positivamente estas propuestas y acordaron avanzar en una Declaración de los Líderes de la Asean sobre una respuesta unificada a la crisis, que será presentada en la 48ª Cumbre del bloque en mayo de 2026.
Al cierre de la reunión, Filipinas, como presidente de la Asean en 2026, emitió la Declaración de la Presidencia, que recoge medidas para reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro, la seguridad energética y alimentaria, así como los mecanismos de respuesta ante crisis futuras.
Ese mismo día, los ministros difundieron una declaración sobre la situación en Oriente Medio, en la que acogieron el alto el fuego y llamaron a las partes a actuar con moderación, impulsar el diálogo y resolver las disputas por vías pacíficas. El documento también subraya la necesidad de garantizar la seguridad de la navegación y la aviación, mantener el flujo en el estrecho de Ormuz y proteger a la población civil, las infraestructuras civiles y al personal humanitario y de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.