La agencia de búsqueda y rescate de Indonesia informó que la víctima mortal es una mujer de 70 años, quien falleció tras quedar sepultada bajo los escombros cuando su vivienda colapsó en la zona de Minahasa (Sulawesi del Norte). Además, se reportó al menos una persona herida.
Una evaluación preliminar indica daños de leves a moderados en algunas áreas como Ternate, mientras prosigue el recuento oficial de los daños.
Tras el sismo, la región registró decenas de réplicas, entre ellas una de magnitud 5,9. Varias de estas continuaron sintiéndose en las localidades afectadas, aunque sin riesgo de tsunami.
Las autoridades indonesias instaron a la población, especialmente en las zonas costeras, a mantener la vigilancia, seguir las instrucciones oficiales y evitar regresar a áreas peligrosas hasta que se declare su seguridad.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el terremoto se produjo en el mar de Molucca (también conocido como Maluku), a unos 120 kilómetros de la ciudad de Ternate. Inicialmente, el USGS estimó una magnitud de 7,8 y una profundidad de 10 kilómetros; posteriormente, ajustó estos datos a una magnitud de 7,4 y una profundidad de 35 kilómetros.
Inmediatamente después del sismo, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC), con sede en Hawái, advirtió sobre la posible ocurrencia de olas peligrosas en un radio de 1.000 kilómetros desde el epicentro, a lo largo de las costas de Indonesia, Filipinas y Malasia.
Según la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG), se observaron olas en nueve puntos de las provincias de Maluku del Norte, Sulawesi del Norte y Gorontalo, con una altura máxima de 75 centímetros en Minahasa del Norte.
Dos horas después del terremoto, el PTWC levantó la alerta al señalar que la amenaza de tsunami “había pasado”.
Según expertos, los terremotos superficiales de este tipo tienen mayor probabilidad de generar tsunamis y provocar sacudidas más intensas que los sismos profundos, especialmente en zonas costeras densamente pobladas.
Indonesia se encuentra en el llamado “Anillo de Fuego del Pacífico”, una de las regiones con mayor actividad sísmica del mundo, donde los terremotos y las erupciones volcánicas son frecuentes.