Cuando el “Día Nacional” se convierte en una experiencia turística
Las calles engalanadas con banderas rojas con estrellas amarillas, los monumentos históricos que reciben a numerosos visitantes y las diversas actividades culturales y artísticas ofrecen una imagen singular de Vietnam durante las celebraciones del Día Nacional.
Si estos elementos se estructuran como productos turísticos con mayor profundidad y capacidad narrativa, podrían convertirse en una ventaja distintiva para atraer a viajeros extranjeros.
Según la Autoridad Nacional de Turismo de Vietnam, en los primeros siete meses de 2026 el país recibió alrededor de 13,9 millones de visitantes internacionales, un aumento del 13,8 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior. Al mismo tiempo, la creciente preferencia por el turismo cultural y las experiencias locales abre nuevas oportunidades para convertir el ambiente del Día Nacional en una temporada turística especial.
Huynh Thi Mai Thy, directora nacional de Traveloka, señaló que los viajeros muestran un interés cada vez mayor por descubrir la vida local a través de la gastronomía, los museos, las manifestaciones artísticas, las aldeas artesanales y los festivales comunitarios. Este contexto crea condiciones favorables para que los sitios históricos revolucionarios, los espacios urbanos decorados con los colores nacionales y las actividades conmemorativas formen parte de productos turísticos más integrales.
El desafío consiste en transformar los valores históricos en itinerarios capaces de contar historias y generar emociones. Para los visitantes internacionales, los recorridos podrían combinar monumentos, museos, arquitectura, gastronomía, arte y vida urbana, permitiéndoles comprender con mayor profundidad el significado del 2 de septiembre para el pueblo vietnamita.
Hanói cuenta con ventajas especiales gracias a lugares como la plaza Ba Dinh, el lago Hoan Kiem, el casco antiguo, el Templo de la Literatura, la prisión de Hoa Lo y su sistema de museos. En lugar de visitar estos sitios de manera aislada, las empresas turísticas podrían diseñar itinerarios temáticos que conviertan las celebraciones del Día Nacional en una parte memorable de la experiencia de los viajeros.
Incorporar el color rojo del Día Nacional a los productos turísticos
El tren turístico Hanói 5 Puertas es un ejemplo de cómo el ambiente del Día Nacional puede integrarse en un producto turístico. Con motivo del 2 de septiembre, sus vagones son decorados con banderas, flores e imágenes vinculadas con la Independencia. Tras un año de funcionamiento, el tren ha recibido a unos 40 mil pasajeros, de los cuales los visitantes internacionales representan aproximadamente el 40 por ciento.
Esta experiencia demuestra que las banderas, la música, las anécdotas históricas, la gastronomía y las actividades interactivas pueden permitir a los turistas extranjeros sentir directamente el ambiente de las celebraciones nacionales. Se trata de una experiencia difícil de sustituir: los monumentos pueden visitarse durante todo el año, pero las calles cubiertas con los colores nacionales solo ofrecen esa atmósfera durante un período determinado.
Otros destinos como Hanói, Ciudad Ho Chi Minh, Phu Quoc, Con Dao, Hoi An y Da Nang también despiertan el interés de los viajeros durante las vacaciones del Día Nacional. Las localidades pueden combinar el turismo de descanso con actividades culturales y gastronómicas, recorridos nocturnos y programas artísticos para crear productos turísticos más completos.
El potencial para desarrollar el turismo vinculado al Día Nacional sigue siendo considerable. La clave está en fortalecer la cooperación entre las localidades, los destinos y las empresas; diseñar recorridos con explicaciones en varios idiomas; contar con guías capaces de transmitir historias de forma atractiva; publicar con antelación los calendarios de eventos y facilitar los sistemas de reserva de servicios.
El Día Nacional no es solo un período de vacaciones, sino también un recurso turístico singular construido a partir de la historia, la cultura, el orgullo nacional y una atmósfera difícil de reproducir en otras épocas del año. Si estos elementos se transforman en productos atractivos, el “Festival de la Independencia” podría convertirse en un sello distintivo del turismo vietnamita y atraer a visitantes internacionales deseosos de vivir directamente el ambiente especial del 2 de septiembre.