Este desempeño sobresaliente se debe principalmente al auge de la cosecha de durián, un motor clave del crecimiento del sector, así como a una profunda transformación en los métodos de producción, los procesos de exportación y la integración en los mercados internacionales.
A pesar de las crecientes barreras técnicas en los principales mercados de importación, especialmente China y la Unión Europea, las empresas vietnamitas se han adaptado con éxito reforzando el control de calidad, la trazabilidad y la estandarización de sus cadenas de producción.
Tras una desaceleración en el primer semestre, las exportaciones repuntaron con fuerza a partir de mediados de 2025, impulsadas por la recuperación de los envíos de durián y el crecimiento sostenido de otros productos como el plátano, el mango y la yaca. El durián se mantuvo como el producto estrella del sector, con un valor de exportación estimado en casi cuatro mil millones de dólares, un nivel sin precedentes.
La mayor apertura del mercado, especialmente mediante la firma de nuevos protocolos oficiales de exportación con China y el acceso a mercados exigentes como Australia, fue decisiva para estos resultados.
Junto con las exportaciones de productos frescos, el desarrollo del procesamiento profundo se perfila como un nuevo motor de crecimiento sostenible, aumentando el valor añadido y reduciendo la dependencia de la estacionalidad.
Los expertos consideran que el potencial del sector reside menos en aumentar los volúmenes que en mejorar la calidad, la trazabilidad y fortalecer el procesamiento avanzado.
Con base en los logros de 2025, el sector hortofrutícola de Vietnam parece bien posicionado para alcanzar ingresos por exportación de 10 mil millones de dólares en los próximos años.