En declaraciones a corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en París, el doctor Ta Anh Phuong, director ejecutivo de la empresa Seinetime, señaló que Vietnam debe actuar con cautela ante lo que denomina la “trampa del proteccionismo tecnológico”: la tendencia a invertir grandes recursos en productos orientados únicamente al mercado interno, pero sin capacidad real de competir a escala global.
Según explicó, la experiencia internacional demuestra que intentar replicar a gran escala a las principales corporaciones tecnológicas suele derivar en altos costes, rápida obsolescencia y dificultades de expansión, en un contexto en el que las cadenas de valor globales son cada vez más especializadas.
El experto subrayó que la cuestión central no es cuántos productos tecnológicos puede desarrollar Vietnam, sino si estos aportan un valor diferencial suficiente para ser elegidos por el mercado internacional.
En este sentido, propuso concentrarse en ámbitos capaces de generar una posición “difícilmente sustituible” dentro de la cadena de valor global. Entre ellos destacó el desarrollo de la inteligencia artificial en lengua vietnamita y soluciones adaptadas a las particularidades del Sudeste Asiático, un campo en el que las grandes tecnológicas aún no dominan plenamente.
Asimismo, sugirió impulsar capacidades en certificación, evaluación y estandarización tecnológica para el mercado de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), con el objetivo de que Vietnam pueda convertirse en un centro regional de validación de calidad tecnológica.
También señaló que los productos con altos costes de cambio para el usuario, especialmente aquellos integrados en sistemas empresariales, pueden ofrecer ventajas competitivas más sostenibles.
Respecto a la lista de 30 productos tecnológicos estratégicos, el doctor advirtió sobre el riesgo de dispersión de recursos y propuso aplicar el principio 80/20, concentrando la inversión en sectores con mayor impacto en un horizonte de tres a cinco años.
Entre las prioridades mencionó los modelos de lenguaje en vietnamita y la inteligencia artificial especializada, la computación en la nube, la ciberseguridad para infraestructuras críticas y bases de datos nacionales, la inteligencia artificial en el borde (edge AI), blockchain para trazabilidad, tecnologías de almacenamiento energético, equipos eléctricos de alta eficiencia y chips especializados.
Más allá de la estrategia tecnológica, el experto puso el acento en la soberanía de los datos en el proceso de transformación digital. Planteó la necesidad de clasificar la información según su nivel de sensibilidad, de modo que los datos más críticos se almacenen en infraestructuras nacionales aisladas de Internet.
Para los datos sensibles, propuso modelos de nube híbrida, con la condición de que las claves de cifrado permanezcan bajo control vietnamita. En este sentido, subrayó que el control de los datos no depende solo de la ubicación de los servidores, sino también de los sistemas de gestión, el software y el marco legal aplicable.
Asimismo, advirtió sobre riesgos técnicos en la digitalización de archivos, como la filtración de metadatos, la falta de integridad de los datos, una gestión deficiente de accesos o errores en el reconocimiento óptico de caracteres (OCR), factores que podrían afectar la validez jurídica y la fiabilidad de los sistemas de archivo electrónico.
El doctor concluyó que Vietnam se encuentra ante una gran oportunidad para mejorar su posición en la cadena de valor tecnológica global. Sin embargo, advirtió que el éxito no recaerá en los países que intenten hacerlo todo, sino en aquellos capaces de definir prioridades, concentrar recursos en áreas estratégicas y posicionarse como eslabones clave e irremplazables del ecosistema tecnológico mundial.