Economía vietnamita desde la perspectiva internacional: avances y retos para mejorar la calidad del crecimiento

Vietnam ha logrado avances significativos en su transformación económica, pero aún enfrenta el reto de reducir su dependencia de factores tradicionales de crecimiento y mejorar su calidad para mantener un desarrollo sostenible a largo plazo, según expertos del Banco Asiático de Desarrollo (BAD).

El nuevo puerto de Cat Lai (Ciudad Ho Chi Minh), el más grande y moderno del país, pertenece al grupo de puertos de contenedores con mayor volumen de carga del mundo. (Foto: VNA)
El nuevo puerto de Cat Lai (Ciudad Ho Chi Minh), el más grande y moderno del país, pertenece al grupo de puertos de contenedores con mayor volumen de carga del mundo. (Foto: VNA)

Avances notables

En entrevista con la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA), Bui Minh Giap, economista jefe del BAD en Vietnam, señaló que la apertura económica, la atracción de inversión extranjera directa (IED), la inversión en infraestructura y una fuerza laboral competitiva han permitido al país pasar de una economía de bajos ingresos a un importante centro regional de producción y exportación.

Vietnam se convirtió en un país de ingresos medianos altos antes del objetivo fijado para 2030. Según la clasificación del Grupo Banco Mundial, su ingreso nacional bruto (INB) per cápita aumentó de cuatro mil 490 dólares en 2024 a cuatro mil 970 dólares en 2025, superando el umbral de cuatro mil 636 dólares para ese grupo, después de 17 años como economía de ingresos medianos bajos.

Shantanu Chakraborty, director nacional del BAD en Vietnam, valoró los resultados del primer semestre de 2026, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) creció un 8,2 por ciento, frente al 7,5 por ciento del mismo período de 2025. El crecimiento se extendió a la industria, la construcción, los servicios, la agricultura, el consumo, la inversión y el comercio, acompañado por una recuperación del consumo interno y estabilidad de los flujos de IED.

Bui Minh Giap destacó asimismo la inversión y la producción como motores importantes. El capital de IED registrado y desembolsado aumentó en los primeros meses de 2026, mientras el índice de gestores de compras (PMI) manufacturero se mantuvo por encima de 50 puntos durante 14 meses consecutivos, reflejando una expansión sostenida.

En su informe Perspectivas de Desarrollo Asiático de septiembre, el BAD elevó su previsión de crecimiento de Vietnam para 2026 al 7,8 por ciento, frente al 7,2 por ciento previsto en julio, y al 7,6 por ciento para 2027, frente al siete por ciento anterior.

Nestlé, una empresa de capital 100 por ciento extranjero (suizo), ha incrementado continuamente la inversión y expandido sus operaciones en la provincia de Hung Yen desde 2017. (Foto: VNA)
Nestlé, una empresa de capital 100 por ciento extranjero (suizo), ha incrementado continuamente la inversión y expandido sus operaciones en la provincia de Hung Yen desde 2017. (Foto: VNA)

Dependencias y desafíos
Pese a estos avances, el BAD considera que la transformación del modelo de crecimiento aún no ha concluido. La economía sigue dependiendo de la acumulación de capital, el crédito bancario, la mano de obra barata, la IED y los insumos importados.

A finales de 2025, el crédito bancario equivalía al 145 por ciento del PIB, mientras el mercado de bonos corporativos representaba alrededor del 10 por ciento. El elevado crecimiento del crédito y el reducido colchón de capital limitan el margen para una rápida expansión de la financiación, especialmente para grandes proyectos de infraestructura, y podrían aumentar los riesgos para el sistema financiero.

Otro desafío es la dependencia de insumos importados. En los primeros siete meses de 2026, las exportaciones aumentaron un 21,7 por ciento, pero las importaciones crecieron un 34,8 por ciento, ampliando el déficit comercial a 20,5 mil millones de dólares. Según Bui Minh Giap, aunque el incremento de las importaciones refleja también mayores necesidades de maquinaria, equipos y componentes para la producción, pone de manifiesto la dependencia de la economía nacional de suministros externos.

El BAD también subraya la necesidad de fortalecer el sector privado nacional. En los primeros siete meses del año, 155 mil 300 empresas salieron del mercado, frente a 187 mil 200 nuevas empresas o entidades que reanudaron sus actividades. Para Chakraborty, reforzar el sector privado no significa reducir el papel de la IED, sino aumentar la capacidad de las empresas nacionales para aprovechar sus beneficios y participar más profundamente en las cadenas de valor, especialmente las pequeñas y medianas empresas, que representan hasta el 95 por ciento del total.

En este sentido, Bui Minh Giap propuso pasar de la lógica de “atraer proyectos de IED” a construir un ecosistema de inversión en torno a este sector, dando mayor peso al valor agregado nacional, la transferencia tecnológica, la investigación y desarrollo (I+D), los suministros locales, las competencias laborales, la protección ambiental y los vínculos con empresas vietnamitas.

Chakraborty señaló que el desafío ahora no consiste sólo en mantener un elevado ritmo de crecimiento, sino también en mejorar su calidad. La transformación del modelo será fundamental para que Vietnam supere la trampa del ingreso medio y avance hacia el objetivo de convertirse en un país de ingresos altos para 2045.

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