Según su informe sobre Perspectivas del Desarrollo Asiático, publicado el 23 de septiembre, Vietnam seguirá entre las economías en desarrollo de mayor crecimiento de Asia-Pacífico y registra la mayor revisión al alza de la región.
Para 2027, el BAD prevé un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 7,6 por ciento, frente al siete por ciento de su pronóstico anterior.
El director nacional del BAD en Vietnam, Shantanu Chakraborty, señaló que el país entró en 2026 con un fuerte impulso y mantuvo resultados positivos durante el primer semestre, pese a la incertidumbre mundial. El PIB creció un 8,2 por ciento, frente al 7,5 por ciento registrado en el mismo periodo de 2025.
El crecimiento se extendió a varios sectores. La industria manufacturera continuó expandiéndose, el consumo interno mejoró y la inversión extranjera directa (IED) se mantuvo estable. El índice PMI manufacturero permaneció por encima de 50 puntos durante 14 meses consecutivos, señal de una expansión sostenida de la actividad.
La IED siguió siendo un punto positivo. Tanto el capital registrado como el desembolsado aumentaron durante los primeros ocho meses del año, reforzando la posición de Vietnam en las cadenas regionales de producción.
Junto con sus previsiones de crecimiento, el BAD elevó su estimación de inflación al 4,3 por ciento para 2026 y al cuatro por ciento para 2027, debido principalmente a la presión de la demanda interna, los costes energéticos y los precios de importación.
El economista jefe del BAD en Vietnam, Bui Minh Giap, señaló que las perspectivas de crecimiento han mejorado considerablemente, pero también han aumentado las presiones inflacionarias y los riesgos que deben controlarse.
El BAD advierte que el debilitamiento de la demanda mundial y la mayor incertidumbre podrían afectar a las exportaciones y la inversión. Los elevados precios de la energía y unas condiciones financieras internacionales más restrictivas también podrían aumentar las presiones sobre la inflación y el tipo de cambio.
En el ámbito interno, una mayor dependencia de la inversión y del crédito plantea nuevos desafíos de política económica. El organismo también señala el lento desembolso de la inversión pública y las dificultades de acceso al crédito que siguen afectando a las pequeñas empresas.
Shantanu Chakraborty subrayó que el desafío no consiste únicamente en mantener un alto ritmo de crecimiento, sino también en mejorar su calidad y sostenibilidad.
El BAD recomienda a Vietnam mantener la estabilidad macroeconómica, aplicar políticas fiscales y monetarias prudentes, reforzar la supervisión de la calidad crediticia y controlar la inflación y las presiones cambiarias.
La inversión pública debe seguir desempeñando un papel de apoyo, con especial atención a su eficiencia. Las inversiones bien orientadas pueden contribuir a resolver cuellos de botella de infraestructura, atraer capital privado y fortalecer la capacidad productiva.
Según Shantanu Chakraborty, la continuidad de las reformas será clave para elevar la productividad, reforzar las capacidades internas y acercar a Vietnam a su objetivo de convertirse en un país de altos ingresos.