Oportunidad para empresas vietnamitas ante la reconfiguración de las cadenas de suministro globales

La reestructuración de los suministros globales permite a Vietnam mejorar su posición en el comercio internacional. Sin embargo, este impulso solo generará crecimiento real si las empresas vietnamitas se integran a fondo en las cadenas de valor, en lugar de limitarse a procesos de ensamblaje con bajo valor añadido.

Foto ilustrativa.
Foto ilustrativa.

Una ubicación estratégica, su estabilidad política, el alza del intercambio comercial y una amplia red de acuerdos de libre comercio posicionan a Vietnam como un destino clave en la reestructuración de los suministros mundiales. En los primeros ocho meses de 2026, el comercio exterior alcanzó unos 770 mil millones de dólares, un aumento interanual del 21 por ciento, lo que refleja la creciente integración de la economía vietnamita a los mercados mundiales.

Ante grandes oportunidades, las empresas vietnamitas no pueden limitarse a actuar como “fábricas”

En su intervención en el Foro sobre la Reconfiguración de las Cadenas de Suministro Globales y las Oportunidades para las Empresas Vietnamitas, organizado el 18 de septiembre por la Revista de Finanzas Empresariales, Nguyen Tuan Viet, director general de la empresa de Promoción de Exportaciones VIETGO, señaló que la reconfiguración de los flujos logísticos globales facilita la entrada de productos locales a grandes mercados extranjeros. El directivo añadió que los 17 tratados de libre comercio activos del país multiplican las oportunidades de exportación para las empresas nacionales.

Estas ventajas han propiciado una creciente presencia de grandes grupos internacionales en Vietnam. Sin embargo, el auge comercial contrasta con la aún baja participación de las firmas nacionales en las cadenas de suministro globales. La proporción de pequeñas y medianas empresas integradas en esas cadenas disminuyó del 35 por ciento en 2009 al 18 por ciento en 2023, mientras el sector de inversión extranjera directa (IED) mantiene una elevada participación en las exportaciones.

El escenario actual no solo cuestiona la atracción de inversiones, sino también la capacidad de las empresas locales para conectarse a ellas y aprovechar sus beneficios. Si las firmas vietnamitas continúan limitadas a proporcionar componentes simples o realizar tareas de bajo valor añadido, la reestructuración de los suministros globales aumentará el empleo y los pedidos, pero no logrará transformar la economía nacional.

Uno de los principales obstáculos radica en la brecha entre las crecientes exigencias de las cadenas de suministro globales y la capacidad real de las empresas. Do Dieu Huong, subdirectora del Centro de Estrategia y Políticas del Instituto de Economía de Vietnam y el Mundo, apuntó que las empresas deben cumplir múltiples requisitos, desde los tradicionales en materia de precios y calidad hasta otros nuevos relacionados con los criterios ambientales, sociales y de gobernanza, las emisiones de carbono y los datos. En particular, la transición ecológica se perfila como un requisito cada vez más importante. Alrededor del 48,7 por ciento de las empresas encuestadas son conscientes de la necesidad de avanzar en esta transformación, pero hasta el 64 por ciento aún no está suficientemente preparado para llevarla a cabo.

Según la experta, si no se reduce la brecha entre la conciencia y la acción, esta se convertirá en una barrera para la participación de las empresas vietnamitas en las cadenas de suministro globales. En una cadena de producción transfronteriza ya no basta con fabricar productos a precios competitivos. Las compañías deben responder también a exigencias cada vez más estrictas en materia de calidad, medio ambiente, datos, gobernanza y trazabilidad.

Ante los flujos de IED, las empresas vietnamitas deben avanzar en las cadenas de suministro

La experiencia de la industria electrónica demuestra que, cuando tienen oportunidades de establecer vínculos con grandes grupos empresariales, las compañías vietnamitas pueden elevar gradualmente sus capacidades. Do Thi Thuy Huong, vicepresidenta y secretaria general de la Asociación de Empresas Electrónicas de Vietnam, citó como ejemplo los avances de las empresas nacionales en la cadena de suministro de Samsung, que cuenta con más de 300 proveedores locales. Algunas han pasado gradualmente de actividades como la fabricación de embalajes al diseño, la investigación y el desarrollo de componentes más complejos. Este proceso demuestra que incorporarse a una cadena de suministro no constituye el objetivo final. Lo más importante es acceder a eslabones con mayor contenido tecnológico y de conocimiento y, por tanto, con un mayor valor añadido.

Además de la capacidad productiva, otro aspecto importante es la visión comercial de las empresas vietnamitas. Nguyen Tuan Viet indicó que la experiencia de Singapur demuestra que una economía no necesita forzosamente de una gran capacidad de producción para alcanzar una sólida posición en el comercio internacional. Lo fundamental es contar con firmas capaces de identificar las necesidades del mercado, conectar la oferta con la demanda y colocar sus productos en los mercados internacionales.

Desde esa perspectiva, las empresas comerciales pueden desempeñar un papel pionero y orientar la producción. A diferencia de las fábricas, que requieren inversiones en maquinaria y equipos y necesitan tiempo para modificar sus líneas de producción, estas empresas pueden reaccionar con mayor rapidez a los cambios de la demanda. Cuando surge una tendencia, pueden localizar con rapidez fuentes de suministro adecuadas, conectar a proveedores y productores y colocar los productos en el mercado. Esta capacidad también abre oportunidades en los llamados “mercados de nicho”. En lugar de concentrarse en destinos con estándares elevados y una fuerte competencia, las pequeñas y medianas empresas pueden explorar oportunidades en mercados con grandes poblaciones, como la India, Oriente Medio, África y la Asean.

Entre los productos con potencial figuran el café, las especias, los materiales de construcción, los textiles y las prendas de vestir, así como bienes de consumo como los artículos de plástico, papel y madera. Los expertos consideran que el café en particular dispone de un amplio margen de crecimiento, mientras productos como la canela, el anís estrellado y el cardamomo tienen posibilidades de acceder a mercados muy poblados de la India y Oriente Medio. Lo importante no es elegir un mercado o producto, sino cambiar la manera de acercarse al mercado: identificar primero las necesidades de los clientes y, sobre esa base, organizar el suministro y la producción. Este enfoque permite a las empresas reducir la dependencia de un único producto o de una línea de producción fija y reforzar su capacidad de respuesta ante los rápidos cambios del comercio mundial.

Foro sobre los cambios en las cadenas de suministro globales y las oportunidades para las empresas vietnamitas.
Foro sobre los cambios en las cadenas de suministro globales y las oportunidades para las empresas vietnamitas.

Crear condiciones para que las empresas nacionales avancen en las cadenas de suministro

A medida que las cadenas de suministro se vuelven más ecológicas, digitalizadas y exigentes en materia de tecnología, los recursos humanos determinarán hasta dónde podrán avanzar las empresas vietnamitas. El rápido desarrollo de la automatización y la robótica plantea también nuevas exigencias a la fuerza laboral. Los trabajos sencillos y repetitivos corren un riesgo creciente de ser sustituidos por máquinas. Esta realidad exige preparar a los trabajadores para la reconversión profesional y la adaptación a nuevos sectores.

El profesor y doctor Hoang Van Cuong, exmiembro de la Comisión de Finanzas y Presupuesto de la Asamblea Nacional, consideró que Vietnam no debe limitarse a competir en etapas de producción de hardware en las que otros países ya tienen ventajas. En su lugar, debe prestar mayor atención a la formación y la inversión en ámbitos capaces de generar un alto valor añadido, como la inteligencia artificial, el software de control y el diseño de sistemas. Esto supone un cambio importante en la formación de los recursos humanos: pasar de preparar personal para “utilizar” tecnología a capacitarlo para “absorberla” y dominarla. Por ello, la formación no puede basarse solo en programas existentes, sino que debe responder a las necesidades reales de las industrias prioritarias y a los cambios del mercado laboral.

Desde la perspectiva de la política industrial, Pham Van Quan, de la Autoridad de Industria del Ministerio de Industria y Comercio, informó de que esa cartera está elaborando un proyecto de Ley de Industrias Prioritarias con nuevos mecanismos, entre ellos la propuesta de un entorno regulatorio de prueba o sandbox. Uno de los ejemplos planteados es permitir la producción experimental de transformadores de 500 kV, lo que ofrecería a las empresas nacionales la posibilidad de ensayar y perfeccionar productos de alta tecnología. También se estudia un mecanismo de “mercado mínimo” que garantice cierta demanda para que las empresas dispongan de una base capaz de sustentar inversiones a largo plazo en tecnología. Se trata de un nuevo enfoque: en lugar de limitarse a exigir a las empresas que mejoren por sí mismas sus capacidades, las políticas deben crear condiciones para que puedan innovar, desarrollarse y ganar competitividad de manera gradual.

Hoang Van Cuong propuso, además, un modelo de “ventanilla única” para la captación de inversiones, con suficientes competencias para abordar de manera coordinada los procedimientos y las cuestiones relacionadas con el suelo y el medio ambiente. En los proyectos de gran envergadura, la rapidez y la coherencia en la aplicación de las políticas revisten especial importancia. Un mecanismo eficaz de coordinación no solo contribuirá a captar inversiones, sino también favorecerá la vinculación entre los grandes proyectos y las empresas nacionales.

La reconfiguración de las cadenas de suministro globales está abriendo una “ventana de oportunidad” para que Vietnam eleve su posición en la economía mundial. Sin embargo, esta oportunidad no es eterna. Las ventajas geográficas, la integración comercial y la presencia de grandes grupos internacionales son solo condiciones iniciales. El factor decisivo sigue siendo la capacidad de las propias empresas. Desde la producción, la tecnología y los estándares ecológicos hasta los recursos humanos altamente cualificados y la capacidad para explorar y ampliar su presencia en los mercados internacionales, cada eslabón debe fortalecerse. En particular, los vínculos entre las empresas de IED y las nacionales deben evolucionar desde simples relaciones de suministro hacia una cooperación más profunda en tecnología, diseño, investigación y desarrollo.

Además, la creación de un “mapa digital de las cadenas de suministro” podría vincular las necesidades de las empresas de IED con las capacidades de las pequeñas y medianas compañías nacionales, reduciendo los costos de búsqueda y facilitando los contactos directos. El objetivo no es solo atraer nuevos flujos de capital, sino aprovechar la presencia de los grupos internacionales para que las empresas adquieran conocimientos, fortalezcan sus capacidades y accedan a eslabones de mayor valor añadido.

Vietnam debe pasar de ser una economía que participa en las cadenas de suministro a otra capaz de crear y liderar eslabones de mayor valor. Ante la reconfiguración de esas cadenas a escala global, la cuestión fundamental ya no es cuántos proyectos puede atraer el país, sino qué posición pueden alcanzar las empresas dentro de las nuevas cadenas de valor.

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