Según el Ministerio de Industria y Comercio, las exportaciones textiles y de confecciones alcanzaron 46 mil millones de dólares en 2025 y el sector aspira a llegar a 48 mil millones en 2026. En los primeros ocho meses de este año, las ventas al extranjero sumaron unos 27 mil millones de dólares, un 1,6 por ciento más interanual.
Aunque estos resultados confirman la competitividad del sector, las empresas enfrentan una presión creciente por los costos de producción, las políticas comerciales y las nuevas normas sobre sostenibilidad, emisiones y circularidad. Los compradores internacionales ya no evalúan únicamente la capacidad productiva, los precios y los plazos de entrega, sino también la sostenibilidad, la innovación y la resiliencia de los proveedores.
Alen Wei, director financiero de H&M Production para China y el Sudeste Asiático, señaló que la competitividad se basa cada vez más en una combinación de moda, calidad, precio y sostenibilidad, con exigencias sobre materias primas, medio ambiente, energía, productos químicos, condiciones laborales y responsabilidad a lo largo de toda la cadena de suministro.
En este contexto, la reducción de emisiones se ha convertido en una prioridad, ya que la industria de la moda consume grandes cantidades de energía y materias primas y genera unos 92 millones de toneladas de residuos textiles al año. El uso de materiales reciclados, la prolongación de la vida útil de los productos y los modelos de economía circular se perfilan así como tendencias cada vez más extendidas.
Vietnam ocupa actualmente una posición destacada en la cadena de suministro de H&M, con más de 40 proveedores, más de 70 fábricas y más de 60.000 trabajadores, destacó Alen Wei. No obstante, consideró necesario que el sector pase de las ventajas productivas básicas a un modelo basado en prácticas ecológicas, alta tecnología, circularidad y productos de mayor valor añadido.
Do Ngoc Hung, consejero comercial y jefe de la Oficina Representativa del Comercio de Vietnam en Estados Unidos, recomendó a las empresas mejorar su capacidad productiva, aumentar el uso de materias primas y tecnologías nacionales, reducir la dependencia de suministros externos y garantizar la transparencia de la cadena de suministro.
Ante los cambios del mercado, numerosas empresas vietnamitas han comenzado a integrar la sostenibilidad y la innovación en sus estrategias de negocio, entendiendo que la transformación de la cadena de producción está cada vez más vinculada a la competitividad y a la capacidad de mantener los pedidos.
Los expertos recomendaron avanzar desde la fabricación por contrato hacia actividades de mayor valor añadido, fortalecer el diseño, el desarrollo de productos y la gestión de la cadena de suministro, y garantizar un abastecimiento proactivo de materias primas. También consideraron necesario invertir en la capacitación laboral, la tecnología digital, la automatización, la previsión de tendencias y la gestión de datos para elevar la productividad.