Control de riesgos en exportaciones agrícolas

El endurecimiento de las barreras sanitarias y fitosanitarias por parte de los clientes extranjeros supone un nuevo reto para el sector agroalimentario de Vietnam. Para mantener y ampliar su cuota de mercado, las empresas deben pasar de una gestión reactiva de los incidentes a la identificación y el control proactivos de los riesgos desde la etapa de producción.

Inspección del durián antes de su exportación en el grupo Chanh Thu. (Foto: Minh Anh)
Inspección del durián antes de su exportación en el grupo Chanh Thu. (Foto: Minh Anh)

Requisitos cada vez más estrictos y exhaustivos

Ngo Xuan Nam, subjefe de la Oficina Nacional de Notificación e Información sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de Vietnam (SPS Vietnam), detalló que la OMC registró 23 nuevas regulaciones sanitarias y fitosanitarias en la primera quincena de agosto, divididas en 17 medidas vigentes y seis proyectos normativos. Muchas de ellas podrían afectar a las exportaciones vietnamitas de productos agrícolas y acuáticos.

En el sector pesquero, la Asociación de Procesadores y Exportadores de Productos Acuícolas de Vietnam (VASEP) constató un repunte en las restricciones comerciales durante julio, período en el que Estados Unidos, la Unión Europea y Japón emitieron alertas o rechazos sobre 15 embarques vietnamitas, en comparación con las 10 incidencias de junio. En el mercado estadounidense, seis de las siete retenciones obedecieron a fallas en las condiciones higiénicas de procesamiento, empaque y almacenamiento. Paralelamente, Japón notificó cuatro envíos, de los cuales tres presentaron desviaciones en sus indicadores microbiológicos.

Las nuevas regulaciones de Estados Unidos se centran en la gestión de aditivos y colorantes alimentarios, así como en los límites máximos de residuos de plaguicidas. Por su parte, el Reino Unido ajustó las tolerancias de residuos de determinados principios activos en productos agrícolas, mientras que la Unión Europea modificó los límites máximos permitidos para ciertos contaminantes alimentarios. En Asia, Corea del Sur incorporó las semillas de sésamo y perilla, las almendras y los anacardos a su lista de alérgenos que deben figurar en el etiquetado, y endureció las sanciones por publicidad engañosa. Otros mercados globales han implementado requisitos estrictos que abarcan métodos de tratamiento térmico, microbiología, envasado y etiquetado, condiciones operativas en mataderos, certificación de medicamentos veterinarios y protocolos de cuarentena vegetal.

Tales exigencias van acompañadas de advertencias sobre productos agrícolas vietnamitas. En el mercado de la UE, desde principios de año hasta mediados de agosto, SPS Vietnam registró varias alertas relacionadas con alimentos y mercancías vietnamitas exportados. Entre ellas, figuran empanadillas de gambas y raviolis que contenían huevo, un alérgeno no declarado en la etiqueta; productos cuyo ADN animal (de pollo o cerdo) no coincidía con lo declarado; ancas de rana contaminadas con salmonela y filetes de basa que contenían vibrio cholerae. Además, la UE notificó casos de filetes de pangasius que no cumplían los requisitos de irradiación, así como casos relacionados con el bisfenol A, una sustancia química que puede migrar de los envases a los alimentos y que no cumple las exigencias del mercado.

En el sector pesquero, la Asociación de Procesadores y Exportadores de Productos Acuícolas de Vietnam (VASEP) constató un repunte en las restricciones comerciales durante julio, período en el que Estados Unidos, la Unión Europea y Japón emitieron alertas o rechazos sobre 15 embarques vietnamitas, en comparación con las 10 incidencias de junio. En el mercado estadounidense, seis de las siete retenciones obedecieron a fallas en las condiciones higiénicas de procesamiento, empaque y almacenamiento. Paralelamente, Japón notificó cuatro envíos, de los cuales tres presentaron desviaciones en sus indicadores microbiológicos.

Control efectivo en lugar de una mera formalidad documental

Al analizar las alertas registradas en el sector pesquero, el experto de VASEP Tran Hoang Yen señaló que, además de reforzar el control de la inocuidad alimentaria, los importadores tienden a intensificar las inspecciones sobre las normas de etiquetado. Por ello, es indispensable que las empresas revisen exhaustivamente la aplicación de las normas GMP (Buenas Prácticas de Manufactura), SSOP (Procedimientos Operativos Estandarizados de Saneamiento) y HACCP (Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos) en todas las etapas, desde la recepción y el procesamiento de las materias primas hasta la congelación, el envasado y el almacenamiento.

Del mismo modo, se requiere transitar de la mera revisión documental a una fiscalización presencial de las condiciones higiénicas en planta. Esto implica robustecer los análisis microbiológicos en agua, hielo y superficies, mitigar con rigor los riesgos de contaminación cruzada entre líneas de producción crudas y listas para el consumo, y asegurar el monitoreo estricto de fármacos veterinarios y químicos prohibidos en toda la cadena de suministro, incluyendo los insumos importados.

Como medida clave, se debe mantener el programa de muestreo basado en la evaluación de riesgos y reforzar la evaluación y la trazabilidad de los proveedores. Las formulaciones de los productos, los aditivos y el etiquetado deben revisarse de acuerdo con los parámetros de cada mercado, especialmente en lo relativo a los alérgenos, la composición y los aditivos permitidos, enfatizó Hoang Yen.

Desde la perspectiva de un mercado específico, el representante de la Oficina Comercial de Vietnam en Japón señaló que, en el segundo trimestre de 2026, ese país reforzó la aplicación de las regulaciones relativas a los contaminantes orgánicos persistentes (PFAS), incluidos el PFOS, el PFOA y el PFHxS, en alimentos, envases que entran en contacto con alimentos y otros productos. Puesto que Japón sigue siendo un mercado prometedor para productos vietnamitas como mariscos, productos agrícolas procesados, madera y productos derivados de la madera, para ampliar su cuota de mercado, las empresas deben actualizar sistemáticamente sus procesos productivos, tecnologías y métodos de gestión, con el fin de cumplir los estándares técnicos, sociales y ambientales.

En lo tocante a la UE, los representantes del Departamento de Desarrollo de Mercados Exteriores del Ministerio de Industria y Comercio aconsejan a las empresas que se centren más en la profundidad que en la amplitud, priorizando los sectores de alto valor añadido y con capacidad para cumplir normas integrales de calidad. También recomiendan adoptar una estrategia a largo plazo que permita seguir invirtiendo en el cumplimiento de los requisitos que puedan surgir en el futuro. Esta es también una orientación clave para ampliar los mercados y contribuir al objetivo de que el sector agrícola ingrese entre 74 y 75 mil millones de dólares en 2026.

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