Según el analista Collins Chong Yew Keat de la Universidad Malaya de Malasia, la actual hoja de ruta energética de Vietnam va en la dirección correcta, al reflejar una transición del enfoque de “garantizar el suministro” hacia la construcción de un sistema energético moderno, orientado a los objetivos de desarrollo económico a largo plazo.
En una entrevista concedida a reporteros de la Agencia Vietnamita de Noticias en Kuala Lumpur, el especialista puntualizó que el eje central de este proceso es la reestructuración de la matriz eléctrica, con un aumento de la proporción de energías renovables y una reducción gradual de la dependencia del carbón.
Vietnam se ha fijado como meta elevar la capacidad instalada de energías renovables (excluida la hidroeléctrica) al 21% para 2030, al tiempo que reducirá la participación del carbón del 52% al 43%. Este cambio responde no solo a exigencias medioambientales, sino también a una estrategia económica destinada a aprovechar el potencial de la energía eólica marina y solar, sectores con fuerte crecimiento en la región, agregó.
El experto señaló que Vietnam no solo busca satisfacer la demanda interna, sino que también aspira a convertirse en un centro regional de suministro de energía limpia. Los proyectos de interconexión eléctrica con Malasia y Singapur constituyen un primer paso hacia la integración en la Red Eléctrica de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), abriendo la posibilidad de convertirse en un proveedor estratégico.
Asimismo, mecanismos como los contratos de compraventa directa de electricidad (DPPA) contribuyen a crear un entorno más flexible, atraer inversiones y ayudar a las empresas a cumplir con estándares de descarbonización, manteniendo su competitividad exportadora.
No obstante, la transición energética enfrenta importantes desafíos, especialmente en la infraestructura de transmisión. La congestión de la red y la reducción de capacidad han afectado la eficiencia de numerosos proyectos, evidenciando un desequilibrio entre el desarrollo de nuevas fuentes y la expansión de la red.
De acuerdo con Collins Chong Yew Keat, para abordar estas limitaciones, se requiere mejorar la flexibilidad del sistema mediante inversiones en almacenamiento de energía, mayor capacidad de reserva y avances en previsión y operación digital. Al mismo tiempo, la estabilidad normativa y la movilización de capital resultan esenciales ante las elevadas necesidades de inversión del sector.
El analista advirtió que sustituir la dependencia de combustibles por la de tecnologías importadas no constituye una solución sostenible, por lo que Vietnam debe fortalecer sus capacidades internas en la cadena de suministro. Además, considerar nuevamente la energía nuclear podría aportar una fuente estable y de bajas emisiones, contribuyendo al equilibrio del sistema energético.
Según el académico, el concepto de seguridad energética se ha ampliado para abarcar todo el sistema, incluidas las redes eléctricas, la infraestructura digital y las cadenas de suministro. Vietnam necesita abordar la transición energética y la seguridad energética como una estrategia unificada, priorizando la inversión en infraestructuras, el control de costos y la reforma del mercado eléctrico.
Vietnam entra actualmente en una etapa clave de implementación, con retos en financiación, infraestructura y gobernanza. Si logra superar estos obstáculos y equilibrar seguridad, transición y costos, el país podrá consolidarse como un centro energético del Sudeste Asiático, fortaleciendo así su posición estratégica a largo plazo, concluyó.