Hace 51 años, Vietnam vivió un momento decisivo en su historia contemporánea. A las 11:30 del 30 de abril de 1975, la bandera de la liberación fue izada en la azotea del Palacio de la Independencia, marcando el final de la guerra y la reunificación del país. Bajo el liderazgo del Partido, el pueblo y el ejército vietnamitas alcanzaron una victoria que simbolizó la firme voluntad de independencia, la búsqueda de libertad y el anhelo de paz y reunificación nacional.
La victoria de la Ofensiva General y el Levantamiento de la Primavera de 1975, inspirados en el espíritu de “rapidez, audacia, sorpresa y victoria segura”, cuyo punto culminante fue la Campaña Ho Chi Minh, que quedará para siempre en la historia, reafirmó la magnitud de la lucha del pueblo vietnamita contra la agresión imperialista estadounidense. Se inscribió como un hito brillante en la tradición de lucha contra invasores extranjeros, sustentada en la unidad nacional y en la consigna: "Nada es más precioso que la independencia y la libertad".
Esa victoria es una epopeya del espíritu nacional, de la gran unidad y del arte de la guerra popular en la era de Ho Chi Minh. Permanecerá para siempre como una de las páginas más gloriosas de la historia nacional, símbolo luminoso del heroísmo revolucionario y de la inteligencia humana. También es una gran hazaña del siglo XX que trascendió fronteras y se convirtió en un referente internacional y contemporáneo. Aunque han pasado 51 años, el espíritu heroico de aquella primavera histórica sigue intacto, y sigue guiando e inspirando a todo el pueblo en la construcción de un país próspero y feliz.
Impulsado por el espíritu de la Gran Victoria de la Primavera de 1975, el país ha superado numerosas dificultades y logrado importantes avances históricos en el proceso de renovación. En los últimos años, pese a la complejidad del contexto internacional y regional, gracias al liderazgo del Partido, la gestión flexible del Estado y la unidad del pueblo dentro y fuera del país, Vietnam ha seguido consolidando su camino de crecimiento. Han avanzado significativamente la economía, la cultura, la ciencia y la tecnología, la educación y la salud. El nivel de vida de la población mejora constantemente y la posición internacional del país se consolida cada vez más.
Puede afirmarse que Vietnam nunca antes había contado con un potencial, una posición y una confianza como los que tiene actualmente. Estos logros son el resultado de la gran unidad nacional, de las acertados lineamientos del Partido y del consenso social, y constituyen una digna continuación del espíritu del 30 de abril, que demuestra la vitalidad del pueblo vietnamita.
El 30 de abril es una ocasión para rendir homenaje al pasado y recordar a las generaciones más jóvenes el valor de la paz, la unidad y una lección fundamental: el liderazgo acertado del Partido es decisivo para alcanzar la victoria. Este espíritu impulsa a cada vietnamita a cultivar el patriotismo, la autosuficiencia y el afán de superación.
El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, ha subrayado que el rumbo hacia el desarrollo del país debe sustentarse en la independencia nacional y el socialismo. Se trata de una elección histórica que ha guiado todo el proceso revolucionario de Vietnam. La persistencia en la línea de renovación del Partido es una exigencia objetiva y un proceso revolucionario con leyes inherentes para promover el progreso social, liberar las fuerzas productivas, movilizar recursos, ampliar el espacio de desarrollo y elevar la posición del país.
El máximo dirigente partidista destacó asimismo la importancia de mantener una renovación con orientación clara, principios firmes y centrada en el desarrollo nacional y el bienestar del pueblo. Es importante garantizar que los frutos del crecimiento económico se distribuyan de manera equitativa, establezcan una base sólida para el consenso social y el desarrollo sostenible, por el bienestar y la felicidad del pueblo, señaló.
El espíritu de la Gran Victoria de la Primavera de 1975 seguirá siendo una poderosa fuente de inspiración para que el país avance con rapidez y firmeza hacia su objetivo de convertirse en una nación desarrollada, fuerte y próspera, a la altura de las grandes potencias del mundo, tal como deseaba el Presidente Ho Chi Minh.
Promover el espíritu del 30 de abril en la nueva era no solo es un acto de gratitud hacia el pasado, sino también una exigencia del presente y del futuro. Con una firme determinación política, un gran esfuerzo y la unidad de todo el sistema político y del pueblo, Vietnam tiene bases sólidas para alcanzar sus objetivos, hacer realidad la Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido y construir un país cada vez más próspero, civilizado y feliz.