Vietnam impulsa crecimiento sostenible a través de la doble transformación

Para alcanzar un crecimiento de dos dígitos, la economía de Vietnam debe acelerar su expansión y alejarse de un modelo basado en el uso intensivo de capital, mano de obra barata y explotación de recursos naturales.

Las empresas vietnamitas avanzan hacia una transformación más ecológica y una digitalización más profunda. (Foto: Nhan Dan)
Las empresas vietnamitas avanzan hacia una transformación más ecológica y una digitalización más profunda. (Foto: Nhan Dan)

En este proceso, la doble transformación - digital y verde - no solo es una exigencia para adaptarse a los tiempos actuales, sino que también debe convertirse en un motor que refuerce la resiliencia y la competitividad de las empresas, abriendo paso a un crecimiento económico rápido, verde y sostenible.

El desafío radica en traducir los compromisos de transformación en metas, programas y presupuestos específicos, logrando así cerrar la brecha entre el diseño de políticas y su ejecución real.

Eliminar los cuellos de botella

La Resolución 19-NQ/TW del Tercer Pleno del Comité Central del Partido del XIV mandato sobre la renovación del modelo de desarrollo de Vietnam, de fecha 28 de julio de 2026, requiere pasar de un crecimiento basado principalmente en el capital, la mano de obra, los recursos naturales y la manufactura básica a otro sustentado en la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital y una elevada productividad laboral.

El documento traza el objetivo de contar ya en 2035 con un modelo económico de alta eficiencia, innovador, verde, autónomo, inclusivo e integrado internacionalmente. Asimismo, busca el fortalecimiento empresarial para que las compañías dominen las tecnologías de vanguardia y ocupen posiciones estratégicas en sectores, cadenas de valor y ecosistemas de desarrollo modernos.

Esta orientación sitúa a las empresas en el centro del proceso de renovación del modelo de desarrollo. Sin embargo, si los sistemas operativos, gerenciales y de valor de las compañías no cambian, los catalizadores basados en la ciencia, la tecnología, la innovación y la doble transformación difícilmente podrán traducirse en una mayor productividad y competitividad.

Al intervenir en el Foro para el Desarrollo Sostenible del Sector de la Construcción, el profesor y doctor Nguyen Xuan Thang, presidente del Consejo Teórico Central, subrayó que la transformación del modelo de desarrollo empresarial refleja los cambios en el modelo de desarrollo económico del país. La calidad de este modelo se constata en el rendimiento corporativo. Para crecer, estas deben innovar; para llegar más lejos, deben fomentar la creatividad; y para desarrollarse de manera sostenible, deben renovarse continuamente. Por ello, la renovación del modelo de desarrollo económico debe materializarse en la transformación de las empresas.

Por tanto, es necesario crear bancos de pruebas regulatorios para las empresas, desvincular los riesgos de la investigación, los fracasos empresariales, los actos fraudulentos y las infracciones de la ley, y tolerar los riesgos razonables e inevitables que conlleva la innovación. El verdadero indicador de un marco institucional facilitador son las oportunidades reales de desarrollo que se abren para las empresas.

Es un hecho: las empresas vietnamitas avanzan hacia una doble transformación, ecológica y digital. . Muchas han invertido en la modernización empresarial, la automatización de las líneas de producción, la gestión energética, la trazabilidad, la medición de emisiones y la divulgación de información conforme a criterios ambientales, sociales y de gobernanza.

Del compromiso a la capacidad de ejecución

La exigencia urgente es que las empresas pasen de asumir compromisos a desarrollar una verdadera capacidad de ejecución. Para acceder a recursos destinados a la transformación, deben contar con una estrategia clara, objetivos concretos, datos fiables, planes financieros y capacidad para demostrar los resultados.

Según Le Hoang Minh, director ejecutivo de Producción de la Sociedad Anónima de Productos Lácteos de Vietnam (Vinamilk), las empresas no necesariamente tienen que comenzar con grandes proyectos. El inventario de emisiones, la optimización energética, la selección de tecnologías adecuadas y los cambios en las operaciones pueden ser los primeros pasos. Esta es una visión práctica del desarrollo sostenible. No se trata de partir de grandes declaraciones, sino de introducir cambios visibles en cada fábrica, línea de producción y área de gestión. Lo importante es que los resultados puedan medirse, verificarse y replicarse a mayor escala.

Binu Jacob, director general de la empresa Nestlé Vietnam, señaló que el desarrollo sostenible solo es sustancial cuando está vinculado a los intereses de cada eslabón de la cadena de valor; la transformación verde es a la vez una responsabilidad y una oportunidad para elevar la competitividad y sentar las bases de un crecimiento a largo plazo. En la región de Tay Nguyen (Altiplano Central), a través del programa NESCAFÉ Plan, Nestlé ha ayudado a los agricultores a mejorar los métodos de cultivo proporcionándoles apoyo en materia de semillas, riego eficiente y aplicación de la norma 4C (certificación de sostenibilidad). Hasta la fecha, más de 23 mil familias han adoptado esas prácticas, lo que ha permitido ahorrar entre un 40 y un 60 por ciento del agua de riego y reducir en alrededor del 20 por ciento el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios.

A partir de la exigencia de reducir el impacto ambiental, el proceso de transformación se ha asociado a la productividad, la calidad y los medios de vida de los productores. Este modelo demuestra que la transformación solo puede generar un efecto multiplicador si se realiza a lo largo de toda la cadena. Las compañías que encabezan la cadena deben compartir estándares, datos, tecnología y experiencia con sus socios, especialmente con las pequeñas y medianas empresas.

Nguyen Quang Vinh, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de y presidente del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible, consideró que para traducir la doble transformación en cambios sustanciales, el Estado debe perfeccionar el marco institucional, las infraestructuras energética y digital, los sistemas de datos, los mecanismos de experimentación y los instrumentos financieros. Las empresas deben elevar sus capacidades, comenzando por medir el consumo de recursos, estandarizar los datos, mejorar los procesos y seleccionar las tecnologías adecuadas.

Las instituciones financieras deben evaluar los proyectos de transformación en función de su capacidad para generar flujos de caja y competitividad a largo plazo, en lugar de limitarse a los activos utilizados como garantía. La doble transformación solo tiene sentido cuando modifica las capacidades de las empresas. Solo si estas convierten las exigencias de la transición verde y la digitalización en cambios concretos en la producción y la gestión, la doble transformación podrá actuar como motor de crecimiento y sentar las bases para un desarrollo sostenible de la economía nacional.

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