Inteligencia artificial plantea nuevos retos para sector inmobiliario industrial de Vietnam

El objetivo de Vietnam de convertirse para 2030 en un centro de inteligencia artificial (IA) de la Asean, con una economía basada en esta tecnología equivalente al 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), está generando nuevas exigencias para el desarrollo del sector inmobiliario industrial, especialmente en materia de electricidad, centros de datos e infraestructura.

Puerto internacional de Long An. (Foto: VNA)
Puerto internacional de Long An. (Foto: VNA)

Según la consultora inmobiliaria Avison Young Vietnam, para los inversores la cuestión ya no es sólo si existe suelo disponible para desarrollar centros de datos, sino si hay abasto suficiente de electricidad para garantizar el funcionamiento estable de los proyectos y permitir su expansión. En un contexto en el que Vietnam podría afrontar un déficit de 61 mil millones de kWh en 2030, la capacidad de suministro eléctrico se convierte en un factor clave de competitividad.

Vietnam reúne condiciones favorables para atraer proyectos de IA y centros de datos, gracias a su población de más de 100 millones de habitantes, una fuerza laboral joven y familiarizada con la tecnología, costos competitivos y una posición favorable en la región.

Sin embargo, los inversores buscan cada vez más ubicaciones capaces de ofrecer un ecosistema completo, con recursos humanos adecuados, suministro eléctrico estable, buenas conexiones y capacidad de expansión.

“Esto cambia la forma en que evaluamos el sector inmobiliario industrial, ya que los factores que rodean al terreno son cada vez más importantes, tanto como el propio terreno”, señaló David Jackson, director general de Avison Young Vietnam y Camboya.

Para los centros de datos y proyectos de alta tecnología, la electricidad debe estar disponible en la cantidad, el lugar y el momento adecuados, con capacidad para aumentar el suministro a medida que crezcan las operaciones. Por ello, los desarrolladores de parques industriales deben planificar estas necesidades desde el inicio y coordinarse con el Grupo de Electricidad de Vietnam (EVN) y las autoridades locales para establecer hojas de ruta de ampliación por etapas.

Los proyectos de alta tecnología consumen grandes cantidades de electricidad, pero su demanda suele ser previsible y a largo plazo, lo que permite planificar con antelación la generación, transmisión y distribución. Un proyecto de semiconductores, por ejemplo, puede requerir una cantidad de electricidad equivalente o cercana a la de todo un parque industrial pese a ocupar una superficie mucho menor.

Avison Young Vietnam considera que el capital para IA y centros de datos ya está disponible y que el reto consiste en crear las condiciones para que los proyectos puedan entrar en funcionamiento con rapidez y eficiencia.

En este sentido, Vietnam ha abierto el mercado de compraventa directa de electricidad y permite a los inversores extranjeros poseer todas las operaciones de los centros de datos. El acuerdo de suministro de energía renovable entre BIM Energy y Evolution Data Centres para un nuevo centro de datos en Ciudad Ho Chi Minh constituye un ejemplo del modelo basado en el mecanismo de compraventa directa de electricidad (DPPA).

Para garantizar la continuidad de las operaciones, los centros de datos también necesitan fuentes de respaldo y sistemas de almacenamiento. Expertos de Avison Young Vietnam señalaron que el déficit previsto de 61 mil millones de kWh representa no sólo un desafío, sino también oportunidades de inversión en generación, almacenamiento y suministro eléctrico.

Paralelamente, se necesita un proceso de aprobación claro y una instancia con suficiente autoridad para acortar los plazos de ejecución. En el sector tecnológico, las demoras elevan los costos y pueden hacer que Vietnam pierda oportunidades de inversión antes de completar la infraestructura.

Finalmente, Avison Young Vietnam considera que las políticas no deben evaluarse sólo por el volumen de capital atraído, sino también por la capacidad, el conocimiento y el valor que permanezcan en el país, contribuyendo al desarrollo de los recursos humanos, la investigación y desarrollo (I+D), el ecosistema de proveedores y las capacidades tecnológicas nacionales.

VNA
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