Según Dang Dinh Thinh, director del Centro de Asesoramiento Jurídico de Ciudad Ho Chi Minh, perteneciente a la Asociación de Abogados de Vietnam, y Nguyen Van Hau, vicepresidente del Colegio de Abogados de esa ciudad sureña, la IA es una herramienta de gran utilidad para optimizar la eficiencia, apoyar la investigación jurídica, redactar contratos, automatizar parte de las tareas administrativas y reducir el trabajo repetitivo.
Sin embargo, aunque la tecnología puede proporcionar respuestas con gran rapidez, no necesariamente son precisas; puede simular el razonamiento, pero no sustituir la conciencia, la determinación, la empatía, el pensamiento flexible ni la responsabilidad de los profesionales del derecho, ya que detrás de cada expediente están los derechos, el honor y el destino de las personas. La experiencia práctica, el arte de la negociación, la capacidad de litigación y la confianza entre abogados y clientes siguen siendo valores fundamentales difíciles de sustituir.
La aplicación de la IA en el sector jurídico también entraña riesgos relacionados con la fiabilidad y la confidencialidad. El jurista Tran Dinh Dung, del Centro de Asesoramiento Jurídico de Ciudad Ho Chi Minh, advirtió que la IA puede proporcionar información inexacta e incluso citar documentos jurídicos que ya no están vigentes o que no se ajustan a las circunstancias particulares de cada caso.
Más preocupante aún, el abogado Nguyen Van Hau señaló el riesgo de las denominadas “alucinaciones” de la IA, cuando esta genera de forma convincente citas de jurisprudencia o fundamentos jurídicos inexistentes.
Por ello, el doctor Tran Quy, director del Instituto de Desarrollo de la Economía Digital de Vietnam, subrayó que la aplicación de la IA debe estar sometida a una estricta supervisión humana, con procedimientos de control, verificación de las fuentes y una evaluación minuciosa de los datos antes de su utilización. Asimismo, la protección de los datos personales y de la confidencialidad de la información de los clientes constituye un requisito obligatorio al integrar la IA en los procesos profesionales.
Para adaptarse a estos cambios, las instituciones de formación jurídica deben actualizar los conocimientos sobre tecnología jurídica (LegalTech), ética en el uso de la IA y competencias digitales, con el fin de formar a estudiantes capaces de desarrollar un pensamiento independiente, pensamiento crítico y capacidad para verificar la información proporcionada por las máquinas.
En Ciudad Ho Chi Minh, la transformación digital efectiva debe garantizar que la tecnología esté al servicio de las personas, mientras los abogados mantienen el papel de supervisar y asumir la responsabilidad última por la calidad de los servicios jurídicos.
Como señaló el abogado Dang Dinh Thinh, la medida definitiva del progreso tecnológico debe ser que los ciudadanos puedan acceder más fácilmente a la justicia, reciban una mejor protección y tengan una mayor confianza en ella.