La actividad sirvió para potenciar el intercambio académico y de experiencias, fortalecer las redes de cooperación internacional en ciencia y educación, y promover iniciativas prácticas a favor del desarrollo sostenible de Vietnam y de la comunidad internacional.
Los delegados centraron sus debates en la colaboración entre universidades y su papel en el desarrollo socioeconómico, así como en la cooperación educativa como pilar del desarrollo sostenible y de la colaboración multilateral. También se analizaron el papel y los objetivos de la cooperación internacional en educación y ciencia, su contribución al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en Vietnam y la cooperación internacional en la educación superior como motor del desarrollo sostenible.
Le Trung Thanh, vicerrector de la Universidad de Economía, adscrita a la Universidad Nacional de Hanói, señaló que, en un contexto en que la inteligencia artificial, la transformación digital, la economía verde y el cambio climático están modificando profundamente las formas de estudiar, investigar, trabajar y cooperar, los objetivos de desarrollo sostenible no pueden alcanzarse por un solo país u organización.
Destacó el papel de la cooperación internacional en ciencia y educación para conectar conocimientos, compartir experiencias, movilizar recursos y sentar las bases de modelos de colaboración orientados al desarrollo sostenible.
Afirmó además que el coloquio no solo aporta un espacio para intercambiar resultados de investigación, sino también busca nuevos modelos de cooperación entre universidades, organizaciones internacionales, institutos de investigación y organismos de gestión. La colaboración entre universidades, indicó, debe orientarse a la elaboración conjunta de programas de formación, la realización de investigaciones, el desarrollo de recursos humanos y la creación de redes académicas transfronterizas.
Por su parte, Andrey Belyaninov, secretario general de la Asamblea Mundial de los Pueblos y miembro de la Comisión de la Federación de Rusia para la Unesco, resaltó la responsabilidad de investigadores y educadores en la preparación de las nuevas generaciones ante los cambios de la época, en particular frente al aumento de la desinformación en el espacio digital.
A su juicio, la educación debe dotar a los jóvenes de capacidades para identificar y verificar la información, mientras la actividad científica debe orientarse a la paz y el desarrollo. En este sentido, el fortalecimiento de la cooperación internacional y la diplomacia popular contribuye a fomentar el diálogo, compartir experiencias y afrontar conjuntamente los desafíos comunes.
Los participantes también abordaron el papel de las organizaciones internacionales en el fomento de la cooperación científica y educativa, así como la necesidad de intensificar las investigaciones conjuntas, los intercambios académicos y la transferencia de conocimientos y tecnologías, y de compartir experiencias sobre el desarrollo de programas de colaboración entre universidades, institutos de investigación y organizaciones internacionales.
Coincidieron además en la necesidad de estrechar los vínculos entre educación, investigación científica y tecnología, de manera que la primera forme recursos humanos, la segunda genere conocimientos y la tercera los transforme en soluciones prácticas.