Según la Oficina Nacional de Estadísticas, el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 4,52 por ciento de media entre enero y septiembre, ligeramente por encima de la meta anual del 4,5 por ciento fijada por la Asamblea Nacional. La inflación subyacente subió un 4,26 por ciento. Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh se encuentran entre las localidades con aumentos superiores a la media nacional.
El margen para controlar los precios se estrecha
El economista Ngo Tri Long, de la Asociación de Consultoría Financiera de Vietnam, señaló que la reducida diferencia entre el IPC general y la inflación subyacente refleja una extensión de las presiones sobre los precios a un ámbito más amplio de la economía.
Entre enero y septiembre, los precios de alimentos y servicios de restauración aumentaron un 4,72 por ciento, con una contribución de 1,69 puntos porcentuales al IPC. El grupo de vivienda, electricidad, agua, combustibles y materiales de construcción subió un 6,68 por ciento, aportando 1,52 puntos, mientras que el transporte aumentó un 6,06 por ciento, con una contribución de 0,6 puntos. Los combustibles se encarecieron un 10,89 por ciento y aportaron 0,52 puntos.
A estas presiones se suman los mayores costos de materias primas, combustibles, materiales de producción y bienes importados. Por ello, aunque todavía es posible mantener la inflación anual en torno al 4,5 por ciento, el margen de maniobra se ha reducido.
Nguyen Thu Oanh, jefa del Departamento de Estadísticas de Precios y Servicios de la Oficina Nacional de Estadísticas, señaló que también aumentaron los precios de los servicios sanitarios y educativos. En septiembre, el IPC subió un 0,62 por ciento mensual y un 5,08 por ciento interanual, su mayor aumento interanual desde 2016.
El principal factor fue el encarecimiento de los combustibles, que elevó un 3,97 por ciento los precios del transporte y aportó alrededor de 0,4 puntos al IPC. Los precios de la educación aumentaron un 1,41 por ciento, con una contribución de 0,08 puntos.
En los últimos meses del año, las presiones podrían aumentar por los precios mundiales de la energía, las materias primas y los materiales, las tensiones geopolíticas, las interrupciones del transporte internacional y el mayor consumo estacional. Asimismo, el fuerte aumento del crédito y la inversión pública en 2026 podría ejercer una presión adicional sobre los precios en el cuarto trimestre y extenderse hasta 2027.
Medidas para contener la inflación
En la reunión ordinaria del Gobierno de septiembre, el primer ministro Le Minh Hung destacó la necesidad de mantener el objetivo de alto crecimiento, preservar la estabilidad macroeconómica y controlar estrictamente los precios para mantener el IPC medio de 2026 en el nivel fijado por la Asamblea Nacional.
Para los últimos meses del año, pidió no aumentar las tarifas eléctricas, regular adecuadamente los precios de los combustibles, garantizar el suministro de materiales de construcción, alimentos y medicamentos, y reforzar las inspecciones contra la especulación y el acaparamiento.
Durante un encuentro con votantes en la provincia de Quang Ninh, el ministro de Finanzas Ngo Van Tuan subrayó la fuerte presión sobre los precios y la importancia de controlar los combustibles ante la volatilidad del petróleo mundial. Desde comienzos de año, el Gobierno ha reducido los aranceles de importación de combustibles y utilizado el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles para limitar el aumento de los precios internos.
El Ministerio de Finanzas también estudia medidas para limitar el impacto de las tarifas eléctricas sobre la población, especialmente en el consumo doméstico, sin comprometer el suministro.
El Gobierno seguirá coordinando medidas para promover el crecimiento, controlar la inflación y preservar la estabilidad macroeconómica.
Según Ngo Tri Long, controlar la inflación no significa sólo mantener el IPC por debajo del objetivo, sino también proteger el poder adquisitivo, los ingresos reales, los costos empresariales y el nivel de vida de las familias.
Los últimos tres meses de 2026 pondrán a prueba la capacidad de coordinación de las políticas económicas. Será necesario promover el crecimiento sin generar una presión excesiva sobre la demanda, orientar el crédito hacia la producción, acelerar la inversión y eliminar obstáculos por el lado de la oferta.
Una gestión eficaz permitiría no sólo mantener la inflación cerca del objetivo, sino también reforzar la estabilidad macroeconómica y crear mejores condiciones para un crecimiento más rápido y sostenible en 2027 y los años siguientes.